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Las 21 mentiras del independentismo catalán para el 21D

En plena hegemonía del fenómeno periodístico de la posverdad, la parte más mediática y sociológica del nacionalismo catalán ha venido durante largos años construyendo un relato de razones del soberanismo que, histórica y políticamente, se han demostrado falsas. Se trata de dar sustancia a la utilización de la mentira, formando parroquianos que adherir a una causa común.

 

La misión es aparentemente indestructible por la fuerza de las emociones y por el grado de penetración que tiene a través de la escuela, la universidad, las asociaciones, una parte del nacional catolicismo catalán, los medios de comunicación afines y la propaganda política. Entre esasfake news se encuentran estas 21 mentiras para el 21D. Goebbels ya habló del principio de simplificación y del enemigo único. Y el dietario de Josep María Jové pareció haberlo entendido.

 

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1- ¿Guerra de secesión?

 

El imaginario del nacionalismo catalán ha construido para su historia una guerra de secesión con España en 1714. Pero aquel conflicto bélico no existió como tal. Con la muerte de Carlos II, ‘El Hechizado’, las coronas europeas se fueron postulando para llegar al trono español. Francia propuso a Felipe V de Anjou y Austria, al Archiduque Carlos. Eran dos modelos de monarquías distintos y dos modelos económicos distintos también, que cayeron en líneas divisorias con partidarios y fieles de un lado y de otro. Cataluña primero fue borbónica, y luego se tornó defensora de los Austrias. Y en medio de esa disputa, hubo una guerra civil entre ellos. La burguesía y las clases ilustradas con los borbones, y las clases más humildes con los austracistas. Por cierto, que, a última hora, el archiduque Carlos dejó a los catalanes colgados para marcharse a Viena y allí autoproclamarse emperador.

 

2- “España nos roba”


El independentismo ha dicho hasta la extenuación que el déficit fiscal con España -de 16.000 millones de euros (cuatro veces más que todos los recortes que ha hecho la Generalitat, Junqueras dixit)- impide su recuperación. Lo cierto es que el cálculo parte de un error intencionado, mezclando ingresos disponibles en el año con ingresos futuros para amortizar la deuda con la Administración Central. Además, no tiene en cuenta los servicios que da el Estado a Cataluña y que ésta no tiene que pagar a cambio. En el año 2015, según el informe del exconseller de Economía, Andreu Mas-Colell, la diferencia entre los impuestos que los catalanes aportaron al Estado y lo que recibieron fue de 3.228 millones de euros, el 1,6% del PIB. Durante la aplicación del 155, el Gobierno ha aprobado una convocatoria de oposiciones, ha pagado facturas pendientes por valor de 1.500 millones de euros, ha desatascado iniciativas sociales y de sanidad, y ha aprobado créditos -de 5.000 millones de euros- para la financiación autonómica catalana.

 

3- El reconocimiento

 

El dinero invertido en el servicio de Diplocat no ha sido un buen negocio. Ningún organismo internacional ha reconocido la independencia catalana, salvo algunos políticos a título individual, como Nigel Farage o Nicolás Maduro, además de la actriz Pamela Anderson.

 

4- Permanencia en la UE

 

La UE ha expresado su rechazo a la independencia catalana. De hecho, si fuera independiente, los Tratados dejarían de ocuparse de ella. Necesitaría el voto afirmativo de todos los Estados miembros, incluida España. Cataluña quedaría fuera de la eurozona.

 

5- Seguir en la OTAN

 

También tendrían prohibida su entrada en este organismo internacional de Defensa. Como en la UE, necesitaría el voto a favor de sus miembros y, por supuesto, el de España. Además, países con tensiones internas como Francia impedirían su entrada de todos modos.

 

6- Mejores pensiones

 

Esta mentira ha sido uno de los mayores éxitos del independentismo a través de costosas campañas de publicidad. Sin adornos, no tendría ni mejor Seguridad Social ni más equilibrio presupuestario ni tampoco pensiones más altas. Porque Cataluña tiene el 25% del déficit de la Seguridad Social, y si el efecto del procés continúa y la inseguridad sigue generando más desempleo, parece razonable pensar que a peor déficit, peores pensiones. En estos momentos, Cataluña tiene un déficit contraído con la Seguridad Social de 4.692 millones de euros, es decir, el 2,3% del PIB, frente al 1,7 del resto de España. Si la coyuntura no cambia, el Ministerio de Empleo prevé que la deuda se eleve a 5.000 millones de euros en 2021. Actualmente, en términos de cotizaciones sociales, Cataluña aporta un 19% al sistema, mientras que el gasto en pensiones ya se eleva al 24.

 

7- Más empresas

 

El efecto y la respuesta más inmediata a los estertores del procés y la declaración de independencia fue la fuga masiva de empresas y bancos, primero con sus sedes sociales, y algunos de ellos con las sedes fiscales. El goteo es incensaste. Hasta la fecha han dicho adiós más de 3.000 empresas. La huida de los depósitos alarmó a las entidades, y el miedo a perder los mecanismos de liquidez del Banco Central Europeo fueron determinantes.

 

8- Financiación suficiente

 

Un escenario independentista, por la incertidumbre que genera, sería el peor aliado para la financiación de Cataluña. En estos momentos, su nota crediticia en los mercados está por debajo de los bono basura de Botswana, y los intereses superarían el 13%. La deuda pública catalana es la más abultada de las CCAA. De 76.727 millones de euros de deuda, 52.500 corresponden a deuda directa al Estado; es decir, el 35,4%.

 

9- Estructuras de Estado

 

El soberanismo ha vendido la preparación a la independencia con la puesta a punto de estructuras de Estado. Hacienda, bancos, aduanas, Seguridad Social… Pero la indepen- dencia -y así lo confirmó públicamente el expresident Artur Mas- no es posible porque las famosas estructuras son irreales. “No hay capacidad, todo el mundo lo sabe”, admitía el entorno más próximo al exvicepresidente catalán Oriol Junqueras. Actualmente, Cataluña cuenta con unos 200.000 funcionarios y necesitaría otros 200.000 más. En Cataluña, existen en total 14 impuestos propios, pero esos tributos no engordan sus arcas. La Generalitat pidió a sus contribuyentes que se desconecten y que dejasen de pagar a la Hacienda del Estado. Pero el Estado tiene la obligación de recaudar y penalizar a quien no pague. En 2016, Cataluña cerró con un PIB de 211.915 millones de euros. En caso de independencia, se convertiría en el décimo país con mayor PIB de Europa, lo que le situaría en la posición de Portugal. Ahora bien, los cálculos económicos de un proceso independentista implicarían una recesión, de manera que, podría rebajar su PIB entre un 25% y un 30% -según el ministro de Economía, Luis de Guindos- situándose al nivel de Grecia y Checoslovaquia.

 

10- Movimiento pacífico

 

Los soberanistas han venido haciendo gala del carácter pacífico de las acciones que han desarrollado frente al “Estado represor español”, que impidió con violencia el normal desarrollo del referndum convocado para el 1-O. Pero una cosa es la leyenda y los intentos por lavar la imagen y otra la realidad. Así, partidarios del independentismo han participado en escraches, han escrito insultos en las fachadas de sus adversarios, han quemado sedes y han declarado persona non grata a autoridades que no son de su cuerda. También, han prendido fuego a un domicilio en el que ondeaba una bandera española.

 

11- Seguir en el euro

 

Cataluña podría utilizar el euro, pero de manera unilateral. Nunca podría beneficiarse de las políticas del Banco Central Europeo.

 

12- Autodeterminación

 

Según la ONU, se pueden acoger al derecho de autodeterminación los territorios cuyos Estados no cumplen con la igualdad de derechos, cuando los Estados no representan a la totalidad del pueblo, o cuando el Estado distingue por raza, color o credo.

 

13- Más empleo

 

Según Societat Civil Catalana, los flujos comerciales de Cataluña con España se contraerían un 45% por el efecto frontera y deslocalización. El mismo informe asevera que el impacto sobre el empleo sería grave y provocaría un destrucción de hasta 447.000 puestos de trabajo, el 16% de ocupación, y una tasa de paro del 34,4%.

 

14- Sin autogobierno


Los independentistas perdieron el respeto a la legalidad catalana y acabaron con su Estatut y su autogobierno el 6 de septiembre, dejando sin voz a los que no compartían su opinión, acallando la voz de los letrados y desautorizando a su propio Parlament.

 

15- La mayoría social

 

Cataluña tiene una población de más de siete millones de personas y se estima que solo dos millones quieren la independencia. Los barómetros del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) muestran que la mayoría de catalanes quiere permanecer en el Estado español.

 

16- Garantías

 

El axioma de las garantías de un referéndum independentista parece papel mojado. Ningún organismo respetado se atreve a dar los datos del 1-O. Fuera de la ley, sin censo, con urnas llenas de papeletas, y sin Junta Electoral, no parece que se cumplan los requisitos mínimos para dar garantías.

 

17- Sin infraestructuras

 

Cataluña es la región más beneficiada por obra pública, sólo por detrás de Andalucía. Tiene más y mejores autopistas que el resto de España, y las tiene de pago por exigencias de la Generalitat. El Corredor del Mediterráneo es la mayor inversión estatal.

 

18- Muertos en las calles

 

Marta Rovira (ERC) denunció que fuentes solventes y contrastadas del Gobierno central hicieron llegar al expresidente catalán Carles Puigdemont y a Oriol Junqueras la posibilidad de un escenario de violencia extrema, con muertos en la calle. Miembros de ERC tuvieron que desmentirlo después.

 

19- Presos políticos

 

El independentismo se ha apoyado en su causa para sortear los delitos en los que ha podido incurrir, olvidando que cualquier democracia que se precie goza de la separación de poderes. En función del poder judicial, a los presos se les juzgará por sus delitos y no por sus ideas políticas. Ser independentista no implica ir a prisión.

 

20- Diferencias genéticas

 

El exvicepresidente Oriol Junqueras suscribió que un catalán está más cerca genéticamente de un francés o un italiano que de un español. La literatura separatista alude al hecho diferencial de la base genética. Hoy, Puigdemont critica a España por ser La Escopeta Nacional, mientras asegura que Cataluña es la vanguardia intelectual, y el grupo de científicos de Asociación Nacional Catalana (ANC) mantiene que España es solo un país de caza. La estadística, sin embargo, es implacable. García, Martínez y López son los apellidos más corrientes en Cataluña.

 

21- Medios neutrales

 

El independentismo ha hecho uso intensivo de los medios de comunicación públicos de los que dispone y de los privados a los que subvenciona. Es el caso de los informativos y las tertulias de TV3 o Radio Catalunya, que han sido un claro ejemplo de la falta de neutralidad y pluralidad política denunciada por organismos profesionales y por la Junta Electoral. Bien es cierto que con escaso éxito. Recientemente, la televisión pública catalana utilizó un espacio infantil para explicar a los niños qué es un preso político, siguiendo el mismo guión que el del ideario independentista. En estos medios es frecuente escuchar términos como “Govern en el exilio” o “president Puigdemont”.


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