#LaBogotáQueYoQuiero adora el Drum and Bass

La mezcla de culturas nacionales e internacionales hizo de la ciudad un verdadero laboratorio del sonido y la buena fiesta.  

Una de las mejores cualidades de Bogotá es su versatilidad musical y artística. Es sabroso tener de dónde escoger… más aún cuando el ímpetu ‘reguetonero’ o de ‘traqueto’ predomina y cuando el ánimo de salir a divertirse se confunde con la trivialidad del ‘levante’ y la banalidad.

 

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Hoy la ciudad cuenta con todo un andamiaje de música electrónica que va desde el House, pasando por el comercial EDM, el Techno, el Dubstep y, por supuesto, el Drum and Bass, entre muchos otros.

 

La oferta de lugares que ofrecen estos ambientes y las firmas o colectivos que promueven la escena de la electrónica vienen en ascenso. Ya es un hecho que Bogotá es un referente de peso, con una baraja de artistas que dejan el nombre del país en lo alto.

 

En esta ocasión haremos un breve recuento del Drum and Bass, un género tan extenso que es prácticamente imposible categorizar a cada una de sus ramas, pues obedece la misma lógica que un organismo viviente al estar cambiando constantemente. Sus orígenes se remontan a la Gran Bretaña de los años 90’s, durante el auge del Rave y el Hardcore.

 

Por esos días la fiesta empezó a coger tientes de la electrónica, mezclados con poderosas líneas de bajos y breaks acelerados. Artistas como 2 Bad Mice, 4 Hero, Adam F y Spag Heddy  se encargaron de expandirla a todos los rincones del mundo.

 

En Latinoamérica la escena ha tenido una repercusión importante. De Venezuela surgió Zardonic, en Argentina la franquicia KillerDrumz. En Brasil se originó el denominado Sambass o Drum & Bossa de la mano de DJ Marky y en Colombia nació el colectivo RE SET, responsable del festival internacional Bogotrax, considerado el más importante del género en el continente.

 

El DnB colombiano cogió tal fuerza que hoy en día hay cerca de 15 organizaciones promotoras de esta línea musical. Bogotá ha sido una excelente casa con eventos del calibre del Bogotrax y el Radikal     Styles. La ciudad alberga un reparto de artistas que han puesto a bailar a miles de personas -muchos aseguran que bailar DnB no tiene comparación, pues invita a movernos como se nos dé la gana, sin reglas y siempre con gente. Es de ese tipo de bailes que se siente mejor sin pareja… es agresivo, veloz y sensual-.

 

Dj Lamp, artista bogotano cercano al Jungle, una filial del DnB que juega principalmente con el Reggae, describe al género como un motor de vida y más aún cuando este se produce con tornamesas que usan vinilos. “Cuando usted mueve esos ‘platos’, cuando juega con los canales y con los sonidos y luego ve a la gente recibirlos con tanta energía usted hace poesía, es una magia indescriptible”, asegura.

 

Para que se dé una idea de cómo es una ‘farra’ con Drum and Bass, lo invitamos a disfrutar los siguientes playlist. Internaiconal: Let It Roll Open Air 2014. Nacional: Unreal Project, live set.  Ambient Reflective DnB.