La reelección del “dictador”

Bashar al Assad, presidente de Siria, le apunta a la reelección después de 14 años de mandato, en medio del repudio de la comunidad internacional y de una violenta guerra civil. 

El presidente sirio ha sido catalogado como uno de los hombres más poderosos del mundo y su figura es repudiada en varios países, pues se le atribuye el genocidio de miles de personas en Medio Oriente.

 

El jefe de Estado ha copado la opinión pública –en su mayoría- luego del asesinato miles de personas bajo los efectos del gas sarín en Damasco por orden del régimen el año pasado y de la constante intervención de organismos protectores de derechos humanos.

 

Su aspiración reeleccionista, la cual inscribió este lunes en ante el Alto Tribunal Constitucional, mantiene encendidas las alarmas en la región luego de que el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), anunciara un estudio que data desde el 2011 y que registra 150.000 muertos, un tercio de ellos civiles, a causa de la guerra civil.

 

Al Assad se postula como el predilecto para la consulta presidencial del próximo 3 de junio. Fuentes locales informan que el apoyo al régimen ha sido categórico y que el Presidente pidió que informase a los diputados de su postulación para cosechar votos.

 

Pero ¿qué necesitaría un mandatario, tildado de dictador e incluso de genocida, para ganar de nuevo periodo legislativo?

 

Según medios internacionales, la ley electoral en artículo 30 enuncia que para aspirar al cargo hay que ser mayor de 40 años, tener nacionalidad siria y ser hijos de padres sirios, además de no poseer antecedentes penales y no estar casados con un extranjero. Lo curioso es que al Assad está casado con Asma, una mujer londinense pero de origen sirio, cuyo nombre de soltera era Akhras.

 

Dice la norma también que para ser Presidente es obligatorio haber residido en Siria mínimo 10 años consecutivos. Este aspecto es el talón de Aquiles de algunos los postulantes de la oposición ya que la mayoría son exiliados debido al régimen.

 

Cada candidato debe obtener el apoyo de 35 diputados la Asamblea del Pueblo (el Parlamento) y su campaña debe estar limpia de cualquier tipo de vicios.

 

Por lo anterior, en un comunicado publicado por la Presidencia siria,  al Assad precisa que “las manifestaciones de alegría expresadas por los seguidores de los candidatos al puesto de presidente deben expresarse primero con conciencia nacional y acudir a las urnas en el plazo fijado”.

 

Si bien la victoria del dirigente es algo que muchos ven cumplida desde ya, son muchos los detractores a la candidatura y de variada nacionalidad. Estos aseguran que después de 14 años de gobierno, las instituciones estarían viciadas a favor de la actual administración.

 

Bashar al Assad llegó al poder en el 2000, tras la muerte de su padre Hafez al-Asad. Fue ascendido a General del Estado Mayor y Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, nombrado candidato único por el Partido Baath Árabe Socialista y elegido mediante un referéndum el 10 de julio de ese mismo año, tomando posesión el 17 de julio.