La ONU se frustra ante una Siria que llama terrorista a la oposición

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, lanzó hoy su enésimo toque de atención al régimen sirio, al que mostró la frustración del organismo ante los crímenes de un Gobierno que acudió a la Asamblea General a llamar terroristas a la oposición y a denunciar un complot internacional en su contra.

Después de que el conflicto sirio haya llenado minutos y minutos en los discursos oídos en los debates del plenario de Naciones Unidas en la última semana, el ministro de Exteriores del país árabe, Walid al Mualem, llegó a la ONU y, antes de explicar al mundo su visión de la situación, tuvo que enfrentar las quejas de Ban.

El máximo responsable del organismo internacional utilizó su entrevista con el ministro para reiterar su «profunda frustración» por el hecho de que «la situación sigue empeorando» en Siria 19 meses después del inicio de las revueltas y la represión, y señaló al Gobierno como principal responsable de la crisis.

Planteó «en los términos más firmes la continuación de las muertes, la destrucción masiva, los abusos de los derechos humanos y los ataques aéreos y de artillería cometidos por el Gobierno», y pidió a Siria que «muestre compasión con su propio pueblo», según detalló en un comunicado su portavoz, Martin Nesirky.

Tras esa recriminación y mientras el conflicto se mantiene en Siria, el mensaje que Mualem trasladó al plenario de la ONU en su último día de debates es que la crisis se debe a las acciones de grupos terroristas que cuentan con un apoyo exterior del que llegó a responsabilizar a algunos miembros del Consejo de Seguridad.

«Siria ha perdido miles de mártires entre los militares y los civiles como precio por su lucha por defender la integridad del Estado sirio y a sus ciudadanos ante este campaña terrorista global», dijo el titular sirio de Exteriores.

Planteó un escenario en el que desde hace más de un año su país se enfrenta «al terrorismo organizado» que actúa mediante «bombas, asesinatos y masacres, saqueos y sabotajes», y señaló como parte de esos terroristas a un brazo de Al Qaeda llamado Jabhat Al-Nosrah.

Ese terrorismo cuenta, según aseguró, «con apoyo exterior y está acompañado por provocación mediática basada en el extremismo religioso patrocinado por Estados bien conocidos en la región para facilitar el flujo de armas, dinero y combatientes desde las fronteras de países vecinos», defendió Mualem.

Acusó directamente a Catar, Arabia Saudí y Turquía -sus principales críticos musulmanes-, y a Estados Unidos y Francia, quienes «inducen y apoyan claramente» al terrorismo en Siria «con dinero, armas y combatientes», según dijo.

En su ataque contra los países del Consejo de Seguridad que han presentado ya tres resoluciones para aumentar la presión a Bachar al Asad -que han sido frenadas por Rusia y China-, aseguró que «tocan los tambores de la guerra bajo el pretexto de la responsabilidad de proteger».

«En lugar de contribuir a la resolución de disputas regionales e internacionales por medios pacíficos, algunos países muy conocidos quieren llevar a cabo nuevas políticas coloniales basadas en la hipocresía política», dijo el ministro, que en cualquier caso aseguró que la solución a la crisis debe ser política.

En este sentido, pidió «a todas las partes y grupos políticos, dentro y fuera de Siria a iniciar un diálogo constructivo» respaldado por la Asamblea General, del que salga «el mapa y el camino futuro que debe seguir el país para establecer una Siria más plural y democrática».

Mualem, que criticó duramente las sanciones impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea contra el régimen sirio, arremetió en cualquier caso contra las llamadas a favor de la caída del régimen de Al Asad y recordó que es el pueblo sirio el que «debe elegir a su líder a través de las urnas».

Siria ha sido junto al programa nuclear iraní uno de los temas estrellas de la presente Asamblea General, en cuyo marco los países occidentales han anunciado más ayuda a la oposición y la propia ONU ha llamado a «romper con el pasado» en sus encuentros con la Liga Árabe y el representante especial conjunto, Lajdar Brahimi.

El conflicto que se vive en Siria desde marzo de 2011 ha causado ya unos 25.000 muertos, mientras que 2,5 millones de personas necesitan ayuda humanitaria y más de 250.000 se han refugiado en los países vecinos, según Naciones Unidas.