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“La Mane es un movimiento político”

La Mesa Amplia Nacional Estudiantil tiene lista la propuesta alternativa de reforma a la educación superior. Luego de más de 18 meses de trabajo, en agosto le presentarán al gobierno su idea de universidad pública y de participación en las decisiones. Jairo Rivera, vocero nacional de la organización, habló con Confidencial Colombia sobre el presente y el futuro de un movimiento que hace rato dejó de ser una iniciativa aislada. Entrevista. 

Confidencial Colombia: Luego de tumbar la reforma a la educación a través de movilizaciones, “besatones” y “abrazatones” la Mane desapareció del panorama mediático. ¿En qué anda la organización?

 

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Jairo Rivera: El movimiento estudiantil colombiano comienza, desde 2011 y luego de tumbar la reforma a la ley 30, en un proceso de construcción de la propuesta alternativa de educación superior. Es diferente estar en movilización que sentarse a echarle lápiz a una propuesta.

 

No todos los que se movilizaron por la resistencia contra la reforma se han sentado a construir la propuesta que vamos a presentar. Los que estamos redactando la propuesta estamos en el “paredón” recibiendo las críticas desde todos los sectores.

 

La Mane ya venía construyendo su ideal de educación superior desde antes de las movilizaciones de 2011, y ya teníamos un programa de 6 puntos radicalmente diferentes a la iniciativa del gobierno. Nos hemos invisibilizado debido a que, desde el gobierno nacional, se ha llevado una campaña de desprestigio que, en cabeza de la ministra Campo, señaló que no representábamos al movimiento estudiantil y que iban a buscar interlocutores más legítimos.

 

La Mane también ha tenido una dificultad fuerte para organizarse. Nunca habíamos vivido una experiencia de este tipo y hace 40 años no intentábamos organizar las fuerzas vivas y generar una corriente de opinión en torno al tema de la educación superior. Tratamos de organizarnos más allá de la movilización y hemos perdido sectores importantes del estudiantado.

 

CC: De las movilizaciones han pasado ya casi dos años, ¿qué le van a presentar al gobierno como propuesta alternativa a la reforma a la educación superior en el país?

 

JR: Luego de las manifestaciones y del logro de tumbar la reforma a la ley 30, los miembros del movimiento continuamos el proceso de construcción de una propuesta para superar la crisis del modelo de educación superior en Colombia y que cambie el modelo actual.

 

Intentamos, a través de la propuesta, cambiar el concepto de la educación superior en Colombia. El que tenemos, que ve la universidad como una empresa de titular profesionales, es de los más retrógrados del continente y lo que queremos es forjar el desarrollo científico, tecnológico y cultural de la sociedad. Para eso calidad porque la educación que no es de calidad, no es educación.

 

La propuesta de educación superior se basa en dos ideas fundamentales: convertirla en un derecho fundamental y en un bien común. Estas proclamas implican compromisos del Estado y es una necesidad de la sociedad. La institucionalidad debe garantizar investigación, extensión, docencia para que la universidad se vuelva un tanque de pensamiento, lo que no pasa en este país.

 

También señalamos que el conocimiento no puede ser apropiable y la que las lógicas de enseñanza son libres. Exigimos gratuidad en la educación superior pública, cambiar el sistema de financiación de las universidades privadas, subsidios, cambiar el modelo de Icetex, crear un sistema general de educación superior y un régimen de autonomía universitaria que avance hacia el cogobierno.

 

CC: ¿Los estudiantes están con ustedes?, ¿sienten que son la representación de la mayoría de la fuerza estudiantil en el país?

 

JR: El grueso de los estudiantes, hoy en día, no está con nadie. La comunidad universitaria es crítica en espacios de discusión pero no es activa en la idea de transformar las condiciones actuales del sistema de educación superior.

 

Hay una suerte de acomodamiento porque el sistema lleva muchos años y la comunidad universitario se ha acostumbrado a ese estado de cosas. Sin embargo, las movilizaciones que hemos realizado durante los últimos años han sido muy grandes frente a décadas pasadas y ahí está el estudiantado.

 

Nuestro propósito es generar un gran movimiento estudiantil. Nuestro interés desde la Mane no es representar a los estudiantes sino que la gente se haga parte del movimiento. Que los estudiantes se representen a sí mismos en una propuesta colectiva que es la reforma alternativa a la educación superior.

 

Hay un nivel de conciencia en los estudiantes, que quieren cambiar el modelo de educación superior actual y eso se ha ido decantando en nuestra propuesta.

 

CC: ¿Y cómo van a defender la propuesta alternativa?

 

JR: Nos vamos a movilizar otra vez. Vamos a volver a mostrar fuerza y una forma de participación que para nosotros ha sido más efectiva y eficaz que acudir a la institucionalidad. Queremos hacer política en las calles y en el plenario de hace poco decidimos comenzar un proceso para generar un paro nacional estudiantil para el segundo semestre del año.

 

A partir de eso, queremos generar un espacio de interlocución donde discutamos la propuesta y evaluemos las necesidades de la educación superior en Colombia. Ese escenario tiene que ser público y de cara al país.

 

CC: ¿Este proceso puede tener resultados benéficos con esta ministra de Educación?

 

JR: Es muy difícil. Lo que mueve al movimiento estudiantil no es la buena voluntad del gobierno, porque no existe. Lo que nos mueve es la posibilidad de presionar al Presidente y a la Ministra en las calles a través de la movilización. Ya tenemos un antecedente y es que Santos retiró la reforma a la ley 30 por la presión que ejercimos a su iniciativa. Nosotros no creemos en la buena voluntad del gobierno.

 

CC: Sin lugar a dudas, la Mane se convirtió en una organización política, ¿cómo han manejado el tema?

 

JR: Dentro de la Mane hay múltiples sectores. Hay unos vinculados al Polo Democrático, otros a Causa Común, a Progresistas, a Marcha Patriótica, al Congreso de los Pueblos, y hay sectores que no tienen filiación política. Somos un movimiento que se ha constituido desde la diversidad.

 

La Mane no tiene una directiva, por eso es que hacemos los plenarios en los que va cualquier estudiante de Colombia. Nuestra idea es organizar más el movimiento pero para eso necesitamos mayores niveles de legitimidad, que solos se ganan a través de la movilización y generando organizaciones locales en cada universidad del país.

 

Gran parte de los voceros hacemos parte de diferentes movimientos políticos y sociales. Yo hago parte de la FEU, que está afiliada a la Marcha Patriótica. Lo que no hay en la Mane es gente apolítica, hay diversos intereses. Pero hay un interés que está por encima de las filiaciones de cada uno, que es defender la educación superior y la universidad pública.

 

La Mane es un movimiento político autónomo y con ideas propuestas, cuya agenda está por encima de los intereses de cualquier partido. Sin embargo hemos tenido dificultades a la hora de convertirnos en un partido político porque estamos discutiendo la conveniencia de esta iniciativa.

 

CC: Finalmente, ¿Qué se juega la Mane a partir de agosto, cuando presenta la propuesta alternativa de reforma a la educación superior?

 

JR: Nos jugamos el todo por el todo. En la última Mane aprobamos la propuesta alternativa y llamamos a preparar las condiciones de un paro universitario para el segundo semestre del año.

 

Estamos haciéndole un ultimátum al gobierno nacional pidiéndole dos cosas: discutir sobre un mecanismo democrático para que haya un nuevo modelo de educación superior en Colombia y la resolución inmediata de la crisis universitaria. La Mane se juega su legitimidad a partir de agosto.