La madre para el Día de la Madre

Madre solo hay una y hay que hacerla sentir miserable. Esa parece ser la consigna del dichoso día consagrado por el todopoderoso sector comercial a la mujer que nos trajo al mundo. O por lo menos trajo al mundo a la recua de hijos abnegados, que corren como borregos a gastarse lo que no se ganan en regalos inservibles o convierten en amoroso obsequio lo que más hace falta en la casa.

Así las orgullosas madres de este país se han convertido en felices propietarias de estufas, neveras, lavadoras, aspiradoras, brilladoras y mil “utilísimos” aparatos mas, que maneja con maestría para el bienestar de su media naranja apoltronada frente al televisor- que ese sí no es de ella- y su prole zángana que no sabe ni ponerle los cordones a un par de tenis.

 

Luego de varios años de celebraciones en que le aperan su “dulce hogar” con todo tipo de electrodomésticos, incluida – claro está- la máquina de coser para que ella se divierta haciendo la ropa de todos, deciden entonces invitarla a almorzar, para que en su día descanse de las labores de la cocina y se “deje atender”.

 

El abanico de posibilidades de celebración es tan infinito,  como la incapacidad de sus herederos para hacerle justicia a su trabajo. He aquí algunos ejemplos:

 

1-    “Como mi mamá nunca sale de la casa, organicémosle un paseo con todos los hijos, las nueras y los nietos. También podemos invitar a algunos amigos del barrio y compramos todos los ingredientes, para que nos prepare ese maravilloso sancocho que solo ella sabe hacer. Que desplume las gallinas la noche anterior, para que no le toque trabajar tanto en su día y le quede tiempo de meter los pies en el agua, mientras hierve la olla”.

 

2-    “Qué horror. Cómo vamos a poner a mi mamá en tanto pereque.

 

Compremos unos pollos asados y nos vamos en patota a un potrero por la autopista norte para que ella disfrute del paisaje, mientras almuerza rico y juega con los nietos, y nosotros nos tomamos unas polas y jugamos un chico de billar en la tienda más cercana”.

 

3-    “A ella le fascina pasar el tiempo con sus nietos. Por qué no armamos paseo a Cartagena y la dejamos tranquilita en la playa del hotel con todos los chinos, mientras vamos de paseo a Barú y luego de rumba? Le dejamos plata para que se haga su masaje playero, compre sus colgandejos de conchas y los pareos para sus amigas y hasta se tome un “coco loco”. Es más, de botados podríamos invitarle a una amiga para que no se aburra”.

 

4-    “Pues, no es que haya mucha plata para celebrarle a la suegra, pero podemos hacerle una ‘atención’ e invitarla a almorzar a un asadero del norte. Tocará soportar el trancón de la autopista y la cola de dos horas para lograr un pedacito de carne, pero ella va a estar feliz con los regalitos de los niños, hechos con paletas pegadas o los lindos pisapapeles de piedra de río pintados con témperas. Lo lindo es el detalle, Si o no?”

 

5-    “La verdad es que ninguno de nosotros tiene ni tiempo ni ganas de celebración. Entonces qué les parece si mandamos a “mami” con sus amigas a un tour que está organizando el párroco de su iglesia a Tierra Santa? Ella feliz de bolear rosario y rezar por todos en el muro de las lamentaciones”.

 

6-    “Yo creo que lo mejor para ella es que cada uno de nosotros cuatro la invite a nuestras respectivas casas una semana.  Así ella se pasa un mes alejada de la lora de “papi”, cambia de ambiente y ve a sus nietos. Le dejamos platica con las niñeras para que salgan de paseo, vayan a cine con los chinos y los acompañe a las clases de tenis, natación, ballet y piano, y el fin de semana la sacamos a comer”.

 

–       Mamá, ¿le gustó la celebración?

 

–       ¡La madre para todos!