La ciudad de la ciencia

Esa visión la concibieron con base en la visión que hemos construido otros, a través de proyectos como Innobo, el parque de ciencia y tecnología de la Universidad Nacional, Ciudad Salud Región, y por una mirada distinta de la renovación del CAN.

 

Una misión técnica de Corea del Sur vio en Bogotá una ciudad de la ciencia.

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Esa visión la concibieron con base en la visión que hemos construido otros, a través de proyectos como Innobo, el parque de ciencia y tecnología de la Universidad Nacional, Ciudad Salud Región, y por una mirada distinta de la renovación del CAN. Sin embargo, aproximación tan calificada avala el trabajo realizado. Queda a las autoridades públicas, de la ciudad y de la nación, liderar su gradual implementación en alianza con privados, universidades y otros actores, primero como proyecto de ciudad, y luego como proyecto inmobiliario. Si el orden se invierte se daña el concepto, será otra Ciudad Salitre, pero no habrá ciudad del futuro.

 

Las intermitencias de Bogotá


Los dorados años 1990 se caracterizaron por ordenar las finanzas, inculcar  la cultura ciudadana, y mejorar el espacio público y la movilidad. Los años de la saga amarilla por lo social y por la inmovilidad. Y lo que va del periodo de la multicolor progresista, por lo social, el medio ambiente y la puesta en marcha del sistema integrado de transporte público SITP.

 

Pero todas las administraciones han dejado de lado la generación de  nuevas oportunidades a partir de un proyecto de transformación productiva basada en educación, ciencia, tecnología y emprendimiento, creando nuevos hábitats productivos y nuevas ciudades dentro de la gran ciudad. Siendo este el gran déficit de los distintos modelos, no alcanza para que la impronta de las distintas banderas políticas haya configurado un proyecto de ciudad productiva, innovadora, inteligente, inclusiva y sostenible.

 

Bogotá siempre ha tenido ideas, pero siempre le falta algo para completar la idea al desarrollo. El espacio público y la movilidad se han hecho sin desarrollo productivo e innovación, por eso los corredores de transmilenio se han convertido en muros para una horrible e incontrolada expresión grafitera evidencia del fin de la cultura ciudadana, de lo lejos que están las artes de la ciudadanía,  y del desarraigo de los jóvenes con la ciudad.

 

Bogotá también ha tenido intervención social e intención ambiental, sin desarrollo productivo e innovación, que se expresa en una creciente informalidad plagada de vendedores ambulantes y de comercio al menudeo instalado en todo garaje disponible, que es también el fracaso de la protección social de Colombia: más del 70% de los colombianos no acceden a pensión ni tienen esperanza de acceder a ella, por eso viven del rebusque.

 

Petro tiene en mente una ciudad incluyente y sostenible, multiusos y multiestratos, densificada y con sistema integrado de transporte público SITP, todo lo cual implica grandes proyectos de renovación urbana. Hasta ahí todo bien.

 

No obstante, tiene encima del escritorio dos megaproyectos: Ciudad Salud Región e Innobo, que responden al tipo de metrópoli que el alcalde tiene en su cerebro, en su plan de desarrollo, pero no en la planeación de la ciudad porque la Secretaría de Planeación los sacó del POT.

 

A esos dos proyectos se suman el parque de ciencia y tecnología de la Universidad Nacional (PCT de la UNAL), el cual ni se menciona en el POT; y el Plan de Renovación del CAN (PRC), que tampoco está en el POT. Sin embargo, Innobo – que corre a lo largo del borde norte de las zonas industriales de Puente Aranda y Fontibón-, el parque de la Nacional, y el plan del CAN, conforman una unidad territorial y conceptual, por la vecindad de unos y otros, y por una serie de dotación de factores complementarios y comunes que veremos más adelante.

 

Innobo (el círculo de línea punteada) hace parte de la Operación Estratégica del Anillo de la Innovación, tal como ilustra el mapa.

 

 

Articulando Innobo, el parque de la Nacional, y las complementariedades que tienen con el CAN, el Anillo de la Innovación debe revisarse y expandirse aprovechando los ajustes al POT, porque ese es el territorio de la ciudad de la ciencia que vieron los coreanos, y que el siguiente mapa ilustra.

 

De esa manera, este territorio puede responder a varias condiciones de una ciudad del futuro: una nueva ciudad dentro de la gran ciudad, con nuevo urbanismo, densificada (vivienda multiestratos), multiusos (educación, salud, investigación, cultura, industrias y servicios de alto valor agregado, entre otros),  punto de encuentro del norte y del sur de la ciudad, asistida por las troncales de transmilenio de las Américas, calle 26, carrera 30, y en el futuro por las troncales de la avenida Boyacá y de la avenida 68, pero también por el tranvía que vendrá de Kennedy pasando por el Anillo de la Innovación (donde está Innobo) antes de llegar al centro y tomar hacia el norte.

 

Así las cosas, se tiene un gran proyecto de renovación urbana vecino al parque Simón Bolívar y al Jardín Botánico, que conforma una imagen de ciudad sostenible, inteligente e incluyente: una ciudad de la ciencia y de la vida.

 

Medellín, a menor escala, empezó hace años un proyecto de este tipo, el cual comienza en el Parque Explora y en el Jardín Botánico, pasa por la Universidad de Antioquia y por el complejo de Ruta N, llega hasta el centro administrativo la Alpujarra, prosigue al complejo de EPM, centro de Exposiciones, teatro metropolitano, y termina en el museo de arte moderno.

 

De manera sorprendente, estos hábitats del futuro no hacen parte del proyecto de sistema de ciudades que se supone mira al año 2032. La economía de la innovación y de la imaginación es un actor transversal, general, sin espacio en ese sistema. La productividad se restringe a la movilidad, al espacio público y la densificación, y en abatir la pobreza, sin desarrollar la producción y la inteligencia.

 

Pero cómo es la ciudad de la ciencia que vieron los coreanos, una cultura que en los últimos sesenta años se ha caracterizado por mirar y construir el futuro.

 

Para que todos los lectores sepan de que estamos hablando, una ciudad de la ciencia hace parte de lo que ahora se conoce como hábitats de innovación, que de manera sucinta se definen como zonas donde están asentados centros de investigación y empresas innovadoras, por lo general en sectores productivos de alta tecnología (TICs, biotecnología, industria farmacéutica, microelectrónica, aeronáutica, plásticos, energía, aparatos e instrumental científico para distintos usos, pero también en agroindustria y en innovación social, entre otras especializaciones),  y trabajan en sinergia para desarrollar nuevos productos y nuevos procesos de alto valor agregado para el sistema productivo, la sociedad y el estado.

 

Estos hábitats no son islas desligadas del resto de la ciudad y de la economía. Lo que en ellos se hace está relacionado con el conjunto del sistema productivo,  y con la solución de problemas sociales, de la cultura y del estado. Por eso se entienden como espacios abiertos de innovación, por su interrelación con el conjunto de la sociedad, no solo local, sino también de la nación y del mundo.

 

En torno a ellos se hace renovación o construcción urbana: vivienda, universidades, servicios de salud, centros de artes y de cultura, asistidos por sistemas modernos de transporte, todo bajo un concepto de sostenibilidad y de inclusión social. Por eso se conocen como nuevas ciudades.

 

Por qué los coreanos visualizaron una ciudad de la ciencia en Bogotá. Porque conocieron de la existencia de una serie de proyectos de hábitats de innovación, en etapa de planeación, que a continuación reseño.

 

Ciudad Innobo: un nuevo concepto de ciudad y una marca de ciudad


Este proyecto fue pensado inicialmente como un distrito de ferias, convenciones y turismo de negocios para definir el lugar del Centro de Convenciones de Corferias, y la recuperación y revitalización de la zona. Sin embargo, derivó, bajo la responsabilidad de la Universidad Nacional y la dirección del urbanista Fernando Viviescas, en un proyecto más amplio de renovación urbana que incluye la transformación productiva, tecnológica y cultural de Puente Aranda y Fontibón, para configurar una nueva ciudad: ciudad Innobo. La imagen siguiente muestra una parte de lo que es hoy ese territorio, y lugar donde se proyectó el componente productivo, tecnológico y cultural de Innobo.

 

 

Tanques de Ecopetrol en Puente Aranda. Fotografía tomada por Jaime Acosta


Qué contenidos conceptuales tiene Innobo: renovación urbana, multiusos, multiestratos y densificada, sostenible en lo productivo en lo ambiental en lo social y en lo cultural, y asistida por el SITP a través de troncales de transmilenio y en el futuro por el tren de cercanías.

 

Qué otro tipo de proyectos adicionales al fortalecimiento del complejo de ferias y de exposiciones Innobo están contemplados: revitalización de los barrios vecinos, creación del parque tecnológico urbano Innobo – tec (mi aporte al proyecto), pensado para atraer medianas y grandes empresas de tecnologías limpias en actividades de alta tecnología, vincular centros de investigación y otros servicios en las mismas actividades de las empresas del parque, y construir centros y museos de las artes, de la cultura y de la innovación Innobo, asociados a la historia y al futuro industrial de la ciudad.  Las siguientes son imágenes virtuales elaboradas por los urbanistas del proyecto.

 

 

El PCT de la Universidad Nacional para la región capital.


Pocos después de iniciado el estudio de prefactibilidad de Innobo en 2010, comenzaron los estudios del parque científico y tecnológico de la Universidad Nacional, mediante el cual se busca acercar los resultados de investigación de la universidad con las necesidades de investigación y de innovación de la sociedad, de las empresas, del estado y del mundo. Para ello se requiere generar un ambiente de investigación y de innovación entre universidades, empresas, estado y sociedad.

 

En el campus de la universidad existen predios para desarrollar un proyecto de ese tipo, tal como se empezó a establecer hace algunos años en el plan de regularización del campus.

 

Ese plan interpreta una universidad que debe tener cara a la ciudad para atender nuevas necesidades y desafíos de la institución, de la economía, de la región y del estado. El plan combina el urbanismo hacia dentro con el urbanismo hacia afuera, es decir, la universidad del siglo XX con la universidad del siglo XXI.

 

En ese contexto, en esos predios, al lado de la Hemeroteca Nacional, se diseñó la fase I del Parque de Ciencia y Tecnología (PCT). Dirigí en 2011 la elaboración del marco conceptual, cuyo planteamiento reafirmaba lo consignado en el plan de regularización.

 

La siguiente imagen, concebida por Viviescas en 2012, corresponde al modelo delineado en el marco conceptual. Para ubicar a los lectores, el edificio con arcos es la actual Hemeroteca Nacional, el edificio central será un centro de servicios tecnológicos a la industria, y los demás edificios para nuevos centros de investigación y la relocalización de otros de la universidad, pero también para acoger instituciones de pesquisa de empresas nacionales y centros de investigación de otras naciones que vengan a hacer investigación en alianza con grupos e institutos de investigación de la Nacional y de región capital. Así son las universidades públicas y privadas desde la segunda mitad del siglo XX. Así debe ser la Nacional y demás universidades de investigación de Bogotá y de Colombia.

 

 

 

La siguiente fotografía corresponde al imaginario del centro de tecnologías para las industrias (CEN. INDUSTRIA), con base en un centro similar del parque tecnológico del Instituto Tecnológico de Monterrey.

 

 

 

Entonces, este parque direccionará el flujo de investigación de las universidad a la sociedad y de esta a las universidad, y también para apoyar y crear pymes innovadoras. Las capacidades en investigación y su potencial para crear y apoyar pymes de alto impacto, se complementará con grandes empresas de tecnología y centros de investigación de Innobo.

 

El PCT hace parte del CAN

 

Adicionalmente, la universidad compró en la zona del CAN la clínica que fue propiedad de la malograda Caja Nacional de Previsión. Posiblemente en 2013 se haga su reapertura como un hospital de investigación. En la siguiente imagen es el edificio rojo de mayor tamaño.

 

 

PCT componente de salud en el CAN. Predios de antigua clínica de la Caja Nacional de Previsión.

 

En estos nuevos predios de la universidad el PCT proyectó un centro de investigaciones y de emprendimientos en salud de alta complejidad (CEN.INNOVA), que en la imagen tiene la forma de una cruz. Los otros edificios en color rojo pertenecen a la clínica de la Policía y a la Clínica del Niño. De esta manera el PCT también está integrado al CAN.

 

Así como crecen las ciudades y las universidades, los parques de investigación también crecen, porque crece la economía, la investigación, el número de estudiantes, de investigadores y de emprendedores, y porque surgen nuevos problemas y nuevas oportunidades para nuevos desarrollos de la ciencia y de la tecnología aplicados al desarrollo.

 

En el marco conceptual que direcciona estratégicamente el modelo del parque, en los predios de las antiguas residencias Camilo Torres y en la zona de entidades públicas de la nación donde ahora están instaladas la Unidad de Planeación del Ministerio de Minas, Ingeominas, RTVC, y otras entidades, se propusieron desarrollos adicionales hacia el año 2025, tales como: un complejo de industrias creativas, una sede de investigaciones para ubicar los grupos de investigación que ahora están amontonados y apretujados en las viejas residencias, y en los terrenos donde ahora están las entidades públicas del orden central, instalar pymes innovadoras como las que incentiva Bancoldex a través de Innpulsa, y como las que impulsará la política nacional de parques tecnológicos.

 

Parque científico y tecnológico en Universidad de Barcelona

Parque de la creatividad. Proyecto liderado por el científico colombiano Raúl Cuero.

 

Así las cosas, el PCT se integra a Invima, al Instituto Nacional de Salud (INS), a Icontec, y al Instituto de Metrología, que hace muchos años  son instituciones asentadas en el CAN. Con lo expuesto se está mostrando que la Universidad Nacional y esas entidades ya conforman un hábitat de la ciencia que la renovación del CAN no puede desconocer, porque además no creo que toda la institucionalidad pública que ahora existe en la zona se podrá llevar al centro de Bogotá, porque hay usos que no son compatibles con el uso del suelo en esa zona y tampoco con las características de los centros de investigación y de servicios tecnológicos recién mencionados.

 

Por lo dicho, el CAN y la Universidad Nacional conforman una unidad urbana y conceptual, que a través del diseño urbano se vuelve arte y estructura para una ciudad de la ciencia y de nuevos emprendimientos, con centros de investigación y de desarrollo tecnológico, y de servicios, en campos de la salud, educación, defensa, infraestructura y transporte, energía, biotecnología, TICs, industrias creativas, es decir, en temas de las entidades públicas que ahora ocupan el CAN y en las áreas de especialización del parque de la Nacional.

 

Entonces, la ciudad de la ciencia también es un espacio de vida de tecnócratas, investigadores, profesores, emprendedores, profesionales, artistas, ejecutivos, con arte y cultura, hoteles, comercio razonable, bancos, espacio público, recuperación del borde sur de la Esmeralda, usando tecnologías limpias y arquitectura de ruptura que ofrezca una alternativa al concepto nada creativo y monótono de las cajas cuadradas como las que se construyen frente al CAN, sin generosidad urbana ni grandeza estética, a diferencia de las obras de Niemeyer, limpias creativas agradables generosas, u otras representaciones transformadoras como la imagen de una ciudad del futuro, lo que debe ser la renovación del CAN y todo el Anillo de la Innovación, incluido Innobo.

 

 

 

Como construir la ciudad de la ciencia

 

Todo debe proseguir haciendo una lectura de la ciudad de la ciencia, visualizando, integrando, diferenciando y planificando Innobo, la Renovación del Can y el PCT, como una unidad. Hay elementos suficientes para que esta tarea arroje resultados prontos, siempre y cuando se convoque a los que han pensado y diseñado las piezas de la ciudad de la ciencia.

 

Bogotá debe consolidar la visión 2038, y rediseñar el enfoque y los contenidos de la política regional de competitividad y de innovación para impulsar la transformación productiva y la innovación. Así mismo, rediseñar la política de ciencia, tecnología y emprendimiento, planificar nuevas ciudades dentro la gran ciudad, para que la Ciudad de la Ciencia y Ciudad Salud Región no sean marginales en el POT o se entierren en los archivadores.

 

Petro debe combatir la segregación social incorporando y articulando las dimensiones  del desarrollo, del conocimiento, de la innovación y de la creatividad, para hacer una verdadera ciudad humana que por simple definición debe incluir a  los nuevos factores del desarrollo y no solo a los pobres, porque la segrega más.

 

A nivel de las políticas nacionales se debe mejorar la coordinación. Los hábitats de innovación (entre ellos los parques tecnológicos, las ciudades de la ciencia de la innovación y de la creatividad), inexplicablemente no están en los temas centrales del proyecto del Sistema de Ciudades, ni en el plan de desarrollo ni en la mente de los tecnócratas de Planeación Nacional, ni del Ministerio de Vivienda, Ciudades y Ordenamiento Territorial, que parece solo le interesa las 100.000 viviendas de Vargas LLeras. Mientras tanto, el Ministerio de Comercio Industria y Turismo avanza en el diseño de la política de parques científicos y tecnológicos, donde los parques tecnológicos urbanos deben hacer parte de la misma. Y a todas estas, Colciencias cómo se integra a estos nuevos desafíos?  Es tarea del gobierno nacional y de su locomotora de innovación, llevarnos de las zonas francas e industriales de Uribe a las zonas de la innovación y de las nuevas industrias.

 

La Universidad debe mostrar su idea de renovación incorporando el parque científico y tecnológico en toda su dimensión y no solo circunscrito al campus, porque si no estaría sugiriendo que está dispuesta a entregar los predios de la unidad Camilo Torres y el hospital universitario. Debe continuar con la gestión del parque, hacer un proceso pedagógico adentro y afuera de la institución, y perfeccionar el modelo del parque y los proyectos iniciales, con base en todos los estudios realizados. Recomiendo visitar e invitar a la Universidad Federal de Rio de Janeiro y su parque tecnológico porque superaron debates que Bogotá, la nación y la universidad no han resuelto.

 

Presidente Santos y Alcalde Petro, se debe hacer realidad la ciudad de la ciencia y de la producción de industrias limpias de alta tecnología del siglo XXI. Proyectos como los que han ocupado estas páginas, son más importantes que los incentivos económicos para mejorar los factores de localización y atraer inversiones inteligentes, sostenibles y no solo de vitrina y las depredadoras del medio ambiente. Los rezagos de Colombia y de Bogotá en materia de productividad y de competitividad son enormes, y pasan por deficiencias en la creación de hábitats de innovación y de impulsar las condiciones estructurales que los respalden.

 

Hay que seguir perfeccionando la concepción, planificación y dimensionamiento de la renovación del CAN, porque la ciudad de la ciencia debe ser el espíritu de ese proyecto, debe estar en el POT, es por tanto el nombre que debe darle la Empresa Nacional de Renovación y Desarrollo Urbano, a la renovación de la zona.