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Informarse, la mejor forma de combatir la poliomielitis

Según la Organización Mundial de la Salud, los casos de poliomielitis en el mundo han disminuido en un 50% en los últimos años. La institución conmemora este miércoles el primer Día Internacional contra la enfermedad.

La poliomielitis es una enfermedad que aunque no se puede curar, es completamente prevenible. Un esquema completo de vacunación es la mejor forma de acabar con la enfermedad, que se presenta en la mayoría de casos, en niños y niñas entre los 0 y 5 años de edad.

 

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Aunque desde 1988 el número de casos de poliomielitis se ha reducido en más de un 99%, esta es una enfermedad que se sigue presentando a pesar de los avances de la medicina y la rigurosidad en los controles prenatales que se ofrecen a las mujeres.

 

Según la OMS, en el 2010 fueron notificados 1.352 pacientes con la enfermedad a nivel mundial. Para este año, la poliomielitis sigue siendo endémica solo en tres países, en comparación con los 125 países endémicos que había en 1988. Esos tres países son Afganistán, Nigeria y el Pakistán.

 

“Mientras haya un solo niño infectado, los niños de todos los países corren el riesgo de contraer la poliomielitis. En 2009-2010, 23 países que antes estaban libres de la enfermedad se reinfectaron debido a la importación de virus”, cita la organización.

 

En muchos países en vía de desarrollo las infecciones acosan a su población sin que estos tengan la oportunidad de recibir tratamientos adecuados, y ese precisamente, es el reto primordial de las organizaciones médicas a nivel mundial para acabar con la enfermedad.

 

“El éxito depende de que se consiga cubrir el considerable déficit existente para financiar las próximas medidas de la iniciativa de erradicación mundial” puntualiza la OMS.

 

Los síntomas

 

A pesar de ser una enfermedad que causa graves daños físicos, es muy poco lo que se conoce sobre el padecimiento. Según investigaciones científicas, la poliomielitis es causada por un virus que invade el sistema nervioso y lo ataca agresivamente provocando parálisis en el cuerpo en cuestión de horas.

 

El virus entra en el organismo por la boca y se multiplica en el intestino. Los síntomas iniciales son fiebre, cansancio, cefalea, vómitos, rigidez del cuello y dolores en los miembros exteriores e inferiores.

 

Una de cada 200 infecciones produce una parálisis irreversible, y un 5% a 10% de estos casos fallecen por parálisis de los músculos respiratorios.

 

 

La vida con polio

 

Nelson Sánchez tiene 61 años y es mensajero en una empresa de Bogotá. Hace casi 55 años sufrió un episodio clínico grave que lo dejó marcado de por vida.

 

Su infancia en el campo y las condiciones económicas de su familia le impidieron tener una asistencia médica adecuada y a tiempo. Hoy, Nelson lamenta las consecuencias de su enfermedad.

 

“En ese tiempo no había nada de tratamientos, nosotros llegamos al campo porque mis papás estaban huyendo de la guerrilla y no teníamos acceso a médicos. Lo único que mis papás me pudieron hacer cuando me enfermé fue ponerme pañitos calientes y fríos para bajarme la fiebre”.

 

Nelson recuerda que después de 5 años de haber presentado la enfermedad, llegó a Bogotá en donde le hicieron los primeros exámenes que le dieron un diagnóstico certero sobre el caso que presentaba, poliomielitis.

 

“Cuando llegamos a Bogotá me internaron por un buen tiempo en una clínica que queda por el barrio las Cruces, allá me hicieron exámenes médicos y un trabajo de rehabilitación. Tuve que pasar por muchas terapias, me hacían muchos ejercicios”.

 

Aunque este paciente de poliomielitis recibió tratamiento médico, su brazo derecho y una de sus piernas presentan parálisis por la falta de atención temprana.

 

Aunque Sánchez ya conoce lo grave de la enfermedad, la desinformación es evidente. A pesar de su avanzada edad y toda una vida de presentar poliomielitis, aún no sabe cómo prevenirla.

 

“En mi familia hay un sobrino que también tiene la enfermedad, pero a él no lo han atendido porque viven en Ibagué y no tiene buena atención médica.  Yo no sé si mis otros familiares se han puesto la vacuna, sólo sé que a él ya le hicieron exámenes y le dijeron que tenía la enfermedad”.

 

Al narrar su historia manifiesta que en muchos casos su discapacidad le ha impedido desempeñar funciones en su trabajo y en su vida personal, sin embargo, se acostumbró a vivir de esa manera.