Goles en paz

Como si de  una película se tratara, las Farc le respondieron a los futbolistas Carlos “el Pibe” Valderrama y a Mauricio “El Chicho” Serna la propuesta de adelantar un partido de fútbol con la delegación de las Farc en aras de enviar un mensaje de paz. 

Como si se tratara de la película de Clint Eastwood, Invictus, Carlos “el Pibe” Valderrama y Mauricio “El chicho” Serna le propusieron a las Farc un partido de fútbol en La Habana, para enviar un mensaje de paz y reconciliación.

 Como respuesta el grupo guerrillero expidió un comunicado en el que le manifiesta los dos futbolistas su intención de hacer el partido y no solo uno sino dos. Uno de ida en La Habana y otro de vuelta en la cancha del barrio Pescaito de Santa Marta, el mítico lugar en donde se formó “el pibe”.

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Las Farc manifiestan en el comunicado que si hay algo que se robe la atención de los miembros del grupo insurgente, es el fútbol y sobre todo el rentado nacional. Según cuentan los firmantes del escrito, los guerrilleros, en las pausas de su vida de combate, bordan los escudos de sus equipos favoritos y discuten los puntajes y posiciones en la tabla del campeonato.

 

Lo anterior no causaría sorpresa mayúscula si el comentario viniera de un sector de la civilidad. Pero al ser expresado por los representantes de un grupo alzado en armas, carga a ese hecho de otros significados. Que un guerrillero se dedique a seguir a su equipo favorito en medio de lo fragores de la guerra podría terminar de acercar a estos con la sociedad civil.

 

Además, la ola de violencia que ha enlutado al fútbol nacional podría frenarse al alcanzar este deporte el carácter de elemento de unión e identidad en el país. Podría llegarse a un punto en el que no importe el pasado de ninguno de los jugadores sino el juego en sí mismo.

 

Por último las Farc, el día de hoy también anunciaron que tendrían refuerzos internacionales dada la disparidad de ambos equipos, uno conformado por guerrilleros y el otro por exestrellas de la Selección Colombia, entre los que se contaría Diego Armando Maradona, el ídolo argentino.

 

Una situación que haría que la comparación con la película Invictus (en la que la final de campeonato mundial de Rugby sirve para unir a una Sudáfrica en la que acaba de terminar el Apartheid), fuera obligada. De lograrse un avance en la reconcialicación del país vía fútbol Colombia le estaría dando una lección al mundo y a los mismos hinchas del deporte rey.