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"Gobierno y Farc deben darle mayor credibilidad al Proceso de Paz"

El vicepresidente de la República, Angelino Garzón, entregó este lunes una carta abierta en la que plantea que “los próximos 50 años de Colombia deben ser de paz, perdón, reconciliación y respeto integral de los derechos humanos”. Ver Carta

Garzó afirma que el proceso de paz es un gran momento para “firmar el compromiso de los mínimos humanitarios, con los que tanto la guerrilla de las farc, como del Gobierno se comprometan recíprocamente a darle mayor credibilidad y perspectiva a la necesidad de la paz en Colombia”. 

 

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Así mismo plantea la gran responsabilidad que tienen tanto los gobernantes como la guerrilla de las Farc y el Eln con Colombia. Plantea unas exigencias mínimas para que la guerrilla cese el secuestro, deje en libertad a sus cautivos, no coloque minas antipersona y cumpla otros mínimos compromisos de respeto a los derechos humanitarios. 

 
De cumplir estas exigencias los guerrilleros como con la supervisión que esto merece, el gobierno también tendrá que hacer una serie de compromisos, entre ellos “respetar la integridad física de todos los integrantes de la guerrilla comprometidos con la implementación y ejecución de esos mínimos humanitarios”. 
 

A su vez sugiere una mayor inversión social en zonas afectadas por la violencia, lucha contra la impunidad y la apertura de un dialogo social, entre otros puntos.  

 

“La gente se cansó de vivir en la miseria y en la marginalidad. Lo que más desea es vivir en paz, con equidad social, en un país del futuro.”, así culmina la carta Garzón.

 

Carta abierta del Vicepresidente de la República 
 

Bogotá, 25 de Noviembre de 2013 
 

“Los próximos 50 años de Colombia deben ser de paz, perdón, reconciliación y de respeto integral de los Derechos Humanos” 
 

Hoy, en el día de la no violencia contra la mujer, los invito a imaginarnos a Colombia en los próximos 50 años. Posiblemente los gobernantes actuales, los dirigentes de todos los partidos políticos, de las organizaciones sociales y gremiales, ya no estaremos vivos o estaremos ya muy mayores, pero el país sí lo estará. Lo mismo pasará con los jefes y principales integrantes de los grupos guerrilleros y demás organizaciones armadas ilegales. 
 

Todo lo negativo y positivo que ha pasado hasta el 2014 será historia patria y los jóvenes del mañana, posiblemente no recordaran ni siquiera quienes fueron sus gobernantes en el siglo XX o principios del siglo XXI. En mi opinión, solo recordarán a las personas que han dejado huella, que trabajaron a favor de la humanidad como lo han hecho Cervantes, Newton, Voltaire, Einstein, Eleanor Roosevelt o recientemente García Márquez, Rigoberta Menchú y Mandela, entre otros. 
 

Esa es la gran responsabilidad que tienen con Colombia, los representantes tanto del Gobierno Nacional como de la guerrilla de las farc, lo mismo que los integrantes de la guerrilla del eln. 
 

A manera de reflexión y de acuerdo con los mandatos del Derecho Internacional Humanitario, creo que ha llegado el momento en La Habana, Cuba, de firmar el compromiso de los mínimos humanitarios, con los que tanto la guerrilla de las farc, como del Gobierno se comprometan recíprocamente a darle mayor credibilidad y perspectiva a la necesidad de la paz en Colombia. 
 

Creo que los voceros de la guerrilla de las farc ganarían mucho si se comprometen públicamente a: 
 
1. Poner fin al secuestro y a dejar en libertad, sin ningún tipo de condición, a todas las personas secuestradas. 
 

2. Cesar la colocación de las minas antipersonal y contribuir al desminado humanitario de las zonas rurales del país. 
 

3. Poner fin al reclutamiento forzado de menores de 18 años y contribuir a la desmovilización de todos los menores, hombres y mujeres en Colombia. 
 

4. Poner fin a todos los atentados contra la infraestructura económica y social del país. 
 

5. Cesar todo tipo de ataques contra la población civil y todo tipo de violencia contra la mujer. 
 

6. Comprometerse con el Gobierno y la población a combatir las bandas criminales, el narcotráfico y las demás estructuras ilegales y violentas que existen en Colombia. 
 

7. Reconocimiento de las víctimas provocadas por sus actos violentos y contribuir a su reparación. 
 

Si la guerrilla se compromete a lo anterior, previa verificación de la Iglesia Católica y de la Comunidad Internacional y si así lo acepta el Presidente de la República, de acuerdo con los principios del Derecho Internacional Humanitario, lo natural es que el Gobierno Nacional también se comprometa de manera pública con unos mínimos que en mi opinión pueden ser: 
 

1. Respetar la integridad física de todos los integrantes de la guerrilla comprometidos con la implementación y ejecución de esos mínimos humanitarios. 
 

2. Priorizar la inversión social en las zonas rurales y urbanas donde se concentra la pobreza y la miseria. 
 
3. Contribuir con todos los organismos judiciales en la lucha contra la impunidad, la corrupción y la continuidad con la reparación de las víctimas de la violencia. 
 

4. Fortalecer la práctica del Diálogo Social, de la promoción y respeto integral de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario. Promover los derechos de la mujer, de los niños y las niñas para mejorar su bienestar y construir para ellos un futuro libre de violencia y discriminación. 
 

5. Continuar, conjuntamente con la población civil y la comunidad internacional, todas las labores de desminado humanitario, de solidaridad con las víctimas de las minas antipersonal y de prevención con programas sociales del reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes. 
 

6. Promover dentro de la sociedad colombiana la cultura del perdón, de la reconciliación, de compromiso de toda la población en la búsqueda y consolidación de la paz. 
 

Creo que si se llegan a firmar estos compromisos, es apenas natural que todos los colombianos y colombianas debemos contribuir decididamente desde el lugar donde nos encontremos, de manera voluntaria, con el respeto a la diversidad, al derecho a la diferencia y a la solución de los conflictos de forma civilizada y mediante la cultura del diálogo social y el respeto integral de los derechos humanos. De esa manera podemos encontrar nuevas formas de pluralidad en la gobernabilidad y en la convivencia democrática. 
 

Es probable que algunas personas me critiquen por estas opiniones, las rechacen y manifiesten su opinión contraria. Les manifiesto que seré respetuoso de sus expresiones y de su derecho a opinar. Lo único que les pido muy respetuosamente es que escuchen a las personas del común; que piensen, así sea un sólo minuto, en el pasado y en el presente y sobre todo, que dentro de 50 años, posiblemente ellas y yo, ya no existiremos en este mundo, pero sí nuestros hijos, nuestros nietos y millones de niños y jóvenes. De lo que se trata es que aprendamos a convivir juntos y como dijo John F. Kennedy: “nunca debemos negociar por miedo, pero tampoco tenemos que tenerle miedo a negociar”. 
 

Estoy seguro que, si los guerrilleros y los voceros del gobierno toman esa decisión en los próximos 50 años, la población de Colombia de ese momento, los recordará como personas que se atrevieron a contribuir a la Colombia por la que sueña el pueblo colombiano y trabaja Juan Manuel Santos Calderón, más moderna, segura, amable y en paz. 
 

En mi opinión, el común de la gente está cansada de tanta violencia principalmente de la que se ejerce a diario contra las mujeres, los niños y las niñas, de la miseria, de la discriminación, de la inequidad social, de no ser escuchada, de la corrupción, de la falta de justicia, del hacinamiento carcelario y del abandono del campo y de las zonas urbanas más pobres. Sencillamente, la gente se cansó de vivir en la miseria y en la marginalidad. Lo que más desea es vivir en paz, con equidad social, en un país del futuro. La violencia, los odios, la miseria y la arrogancia correspondan a un país del pasado. El futuro no es de violencia, es de los derechos y deberes de la ciudadanía. 

 
Angelino Garzón 
Vicepresidente de la República