¿Es posible otro Disney?

Érase una vez un harén ideado por Walt Disney de princesas sumisas entregadas a la búsqueda del príncipe azul. La varita mágica de la irreverencia, del diseño gráfico y de la moda lucha por cambiar el rumbo de esta edulcorada historia. Las princesas Disney ya no son lo que eran.

Érase una vez un harén ideado por Walt Disney de princesas sumisas entregadas a la búsqueda del príncipe azul. En este cuento, en el que demasiados colectivos quedaban descontentos (serviles hadas y genios entregados a su amo o enanos explotados hasta el hastío son algunos ejemplos), la varita mágica de la irreverencia, del diseño gráfico y de la moda lucha por cambiar el rumbo de esta edulcorada historia. Las princesas Disney ya no son lo que eran.

 

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Las princesas Disney ya no son lo que eran, sobre todo tras ver las ilustraciones en las que Michele Moricci las convierte en expertas del twerking o los dibujos callejeros de Herr Nilsson, que transforma a nuestras dulcineas en malotas que harían temblar a Miley y Rihanna.

 

Por si fuera poco, la tesis de que Mulán es bisexual cobra fuerza y abre las puertas del desconocido y apolillado armario Disney. Otros postulan que Frozen es la primera película feminista de Disney (no olvidemos que hablamos de una factoría con personajes como el de Peter Pan, que increpaba a Campanilla al grito de “las chicas habláis demasiado”). Al albor de estos hitos, nos preguntamos si es posible un mundo Disney diferente. En los cuentos tiene que haber nudos narrativos y giros, así que analizamos cuáles podrían ser los que esbozaran esta historia con un final no necesariamente feliz, pero sí distinto.

 

Lo curioso es que, de entrada, el creador de sueños por excelencia, contaba entre sus filas con una mujer de mentalidad vanguardista digna de convertirse en la heroína de nuestro cuento: Mary Blair. La diseñadora y directora de arte, responsable de la estética de Cenicienta, Dumbo, Alicia en el País de las Maravillas, Peter Pan y de la atracción de Disneylandia Un Mundo Feliz, intentó eludir los estereotipos de la época sin suerte. Los indios de Peter Pan fueron tildados de racistas debido a la piel rojiza con la que fueron pintados, pero en la obra original de Blair, ella los había presentado con rostros morados.

 

Como ha de ocurrir en todo cuento, hubo un villano: Disney se negó a que la tonalidad purpúrea ganara posiciones. En la vida real no podemos volar o subirnos a una escoba que nos eleve a las alturas, pero si tú puedes costearte un paseo por Los Ángeles (o tienes una alfombra voladora), no te pierdas la exposición Magic, color, flair: the world of Mary Blair, en el museo Walt Disney Family Museum. Si Alicia podía viajar a otro universo a través de un túnel y conoces su metodología para lograrlo, cuélate en Austin, donde el festival South by Southwest y el estudio Mondo recrean pósters de películas Disney bajo el título Nothing´s Impossible

 

En el caso de que no solo seas un viajero incansable, sino que tengas un ojo histórico y estético preciso, te encantará el trabajo de Claire Hummel, que ha ilustrado los vestidos de las princesas Disney de acuerdo con la época en la que -estima- vivieron sus apasionantes historias. Gracias a ella, sabemos que el vestido de Bella, que la ilustradora sitúa en la corte francesa de 1770, tiene unos guantes que no encajan con el periodo histórico: no se llevaban por encima del codo hasta el comienzo de 1800. Pero bueno, eso a Gastón le habría dado igual…

 

Los diseñadores se han convertido en las hadas madrinas de las princesas Disney: han recreado sus míticos vestidos en diversas ocasiones. El año pasado, grandes como Valentino u Oscar de la Renta rediseñaron sus modelos con motivo de las Navidades para el escaparate de Harrods. Eso sí, estas hadas, al igual que las de La Bella Durmiente, saben coser, pero no han logrado ser muy modernas. Red Valentino ha aprendido la lección al presentar su colección invierno 2014, en la que Blancanieves se convierte en su absoluta protagonista. La ‘reina de las nieves’ es ahora sexy, naif y muy actual, ajena a enormes hombreras y faldas con crinolina. Aunque para vanguardistas, los zapatos del israelí Kobi Levi, inspirados en las villanas Disney. Por cierto, ¿quién es la malvada preferida por la mayoría? Maléfica. Aprovechando que Angelina Jolie se ha metido en su piel, MAC prepara una colección de maquillaje inspirada en ella, que saldrá a la venta en abril.

 

Si con tantos vestidos trasgresores, tantos rediseños de los carteles míticos de la factoría de los sueños y estas esperadas colecciones de belleza, todavía no crees que el curso de la historia puede cambiar, anota este nombre: Sheryl Sandberg. Esta feminista, reina del universo de las redes sociales y de las tecnologías, se apunta como una de las futuras cabezas de Disney. De ser así, es más que probable que las princesas no se pinchen con un huso (seguro que tendrán sus propias firmas de moda), y que no cambien su naturaleza para estar con su príncipe azul (lo sentimos, Ariel, pero fuiste demasiado lejos en el nombre del amor). Y colorín colorado, este cuento… todavía, no ha acabado.

 

Tomado de Glamouratis