En la piel de Priscila Padilla

LA ETERNA NOCHE DE LAS DOCE LUNAS busca mostrarle al mundo una práctica cultural que encierra toda una serie de costumbres, creencias y prácticas de una comunidad que día a día lucha por el fortalecimiento de su identidad.

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Tras un exhaustivo recorrido por La Guajira y más de un año de investigación, Priscila Padilla, con cámara en mano decide contar la historia de Pili, una niña Wayúu que tras desarrollarse, debe seguir con la tradición que su familia ha guardado por más de doscientos años. ”Yo quería contar a través de una niña cómo se daba ese proceso, y mostrarle al mundo cómo esta práctica cultural, que la gente piensa que no existe, es una herramienta de reflexión, donde la mujer empieza a conocer su cuerpo, y a asumir el papel que la mujer Wayúu representa en su comunidad. (Más información)


Para generar un acercamiento con la comunidad Wayúu, era necesario atravesar por un proceso de aceptación y de acogimiento que le permitiera a Priscila crear un vínculo con la sabiduría ancestral y los dogmas más sagrados de ésta población.

 

Era la noche el momento escogido por las mujeres Wayúu para que Priscila y su equipo de producción, compuesto por sólo mujeres, les proyectaran sus anteriores documentales sobre mujeres trabajadoras y les mostraran, cómo eran las demás mujeres de su país, una actividad diaria que logró construir un acercamiento más profundo y afianzar relaciones con toda la comunidad, tanto así que se convirtió en una más de ellas. Pronto, recoger agua y leña, eran parte de su diario vivir.

 

El proceso no fue fácil, aunque tenía la aceptación y el amparo de la comunidad, Priscila sabía que todo era impredecible e incierto. La historia debería empezar cuando la niña tuviera su primera menstruación, pero este momento, parecía ser eterno. Los días pasaban y no se presentaba noticia alguna, la angustia y la desesperación se apoderaban de ella. Tras varios meses de espera, por fin, el día tan anhelado llegó. “Pili iba para la escuela, se levantó y le dijo a la abuela que se había desarrollado, fue el momento más feliz de mi vida, lo mejor que me pudo haber pasado durante esta historia, no podía creerlo, todo era impredecible”.

 

Una mujer Wayúu que tenga un futuro prometedor, un hogar estable, profesional, de valores, organizada y respetada por la ranchería es una ‘mujer especial’. Es precisamente ésta la mujer que se encarga de cortar el cabello de la niña y hacerle su primer baño, una vez la niña entra al encierro. “Ahí empezó el proceso más maravilloso, fue una cosa única que ellos me hayan dado esa confianza, para que yo estuviese compartiendo ese momento tan importante para la niña”.

 

“Yo generalmente dormía en otro rancho, pero un día la abuela de Pili me dijo que debía dormir con la niña, a partir de ahí yo dormía con ella, fue un honor para mí, fue el momento en el que nos pudimos acercar y en el que realmente pude conocer su historia, su experiencia. En ese momento en el que la niña está aislada y aparentemente dormida, es cuando realiza una profunda reflexión de su ser, un momento para pensarse y construirse como mujer Wayúu. Ojalá yo hubiese tenido esa oportunidad para reflexionar, es realmente una etapa donde se vuelve a nacer. Lo que me aportó fue que me ayudó a pensarme como mujer, a quererme como mujer”.

 

Pasaron nueve lunas y Pili debería salir de su encierro para enfrentarse a la vida adulta. Sin embargo, a portas de llegar ese momento, Pili se resistía a salir de este ritual, pues sentía que sólo allí estaba protegida y segura, el temor a enfrentarse con la realidad y a tener contacto con la sociedad la hacían alejarse de la idea de querer salir. Sin embargo, su abuela, consideraba que era el momento de asumir esa responsabilidad.

 

Para Priscila Padilla, LA ETERNA NOCHE DE LAS DOCE LUNAS, es una película-documental, que surge desde su necesidad más profunda de retratar a partir de la historia de una niña indígena, cómo se da todo un proceso de reflexión, donde la mujer empieza a construirse y a pensarse como tal. Ahora Pili es un ejemplo a seguir en su cultura, se convirtió en el ejemplo para muchas de sus compañeras.