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El teatro para sobrellevar la guerra

Dos organizaciones de teatro que surgieron a raíz del conflicto armado participarán en el Festival Iberoamericano de Teatro. Se trata de ‘Tierra Fértil’ del municipio de El Tigre, Putumayo y ‘Talento y Futuro’, de Pueblo Bello, Antioquia.

Para celebrar el décimo quinto aniversario del festival, la organización de teatro, hará por primera vez, el próximo domingo 6 de marzo, su inauguración en el Parque Simón Bolívar.

 

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El espectáculo no solo contará con un gran formato, preparado por -La Fura Dels Baus- de España, sino que dentro de los integrantes estarán 30 víctimas del conflicto armado.

 

El evento será un “macro espectáculo” para aproximadamente 10 mil personas. En las tablas estarán participando 100 artistas bogotanos, entre ellos, personas afectadas por la guerra. La obra que se presentará, va estar inspirada en el mito griego “Afrodita y el juicio de Paris”.

 

Las víctimas


‘Tierra Fértil’, nació hace seis años en el municipio de El Tigre, Putumayo. Su representante, Luis Antonio, cuenta que la propuesta teatral nació porque la comunidad no tenía espacios de enriquecimiento cultural ni de diversión, pues el municipio, en la última década ha sido golpeado fuertemente por el conflicto armado.

 

El 9 de abril 1999, 150 paramilitares llegaron a la población y masacraron a 28 personas. Durante la década del 2000, la violencia se intensificó. El bloque paramilitar del sur de Putumayo, estableció en la mayoría de las zonas urbanas control territorial permanente, ejerciendo un dominio social, económico y político en esta región.

 

Por eso, en medio del conflicto jóvenes de este municipio propusieron el teatro como herramienta para sobrellevar la guerra.

 

—Empezamos a articular muchas cosas, sobre todo, historias locales. Infortunadamente muchas de estas historias que nos encontramos eran tristes, pero también nos dimos cuenta que hay gente inocente que se ha sostenido en medio de la guerra. Entonces nació una estrategia que llamamos, ‘El Tigre no es como lo pintan’. Esta frase hace referencia a que muchos escuchan el nombre de El Tigre, Putumayo y lo asocian con violencia, sin embrago, queremos mostrar que eso no es así. Somos 25 jóvenes los que conformamos ‘Tierra Fértil’ y hacemos teatro, comenta, Luis Antonio.

 

Por su parte, la Asociación ‘Talento y Futuro’ de Pueblo Bello, Antioquia, nació cuando la guerra estaba en su punto más álgido. Ramón García, director de la organización de teatro, dice que este municipio es el que más le ha puesto muertos a Colombia. “En una sola noche masacraron a 43 campesinos”, dice. Su testimonio se recrudece cuando cuenta que en muchas ocasiones grupos armados, llegaban a la población para quemar niños y hasta mujeres embarazadas.

 

Narra que la organización nació cuando una misionera española llegó al pueblo y dijo que reunieran a los niños para recrearlos, sin embrago, Ramón tuvo otra visión al respecto. Es decir, coger la tragedia de Pueblo Bello para sobrevivir al dolor que la guerra les causó.

 

—Me pregunté, ¿por qué no hacer de estas historias, algo para que la gente puede sobrevivir con el dolor? En ese momento todos los jóvenes quisieran o no quisieran tenían que irse a algún grupo armado, ya fuera para ser guerrilleros, ‘paracos’ o soldados. Y yo me preguntaba ¿por qué no podemos tener jóvenes para la paz? (…) Lo que vivimos en Pueblo Bello, y lo que hacemos con el teatro nos volvió sensibles, es así como nunca más en la vida volvimos a tocar un arma de fuego. Pueblo Bello es ejemplo, de cómo un pueblo que fue masacrado, donde en algún momento no había un habitante hoy se levantó y resurgió.

 

Entrevista con Peré Tantiña, director de La Fura Dels Baus

 

Confidencial Colombia: ¿Cómo fue el paso de la compañía en los años 70, de hacer teatro en calle a realizar los grandes espectáculos que presentan ahora?

Peré Tantiña: Fue un paso progresivo en el sentido que nos fuimos adaptando a los tiempos. Empezamos con espectáculos en la calle, luego entramos a recintos con algo llamado lenguaje furero y ya en los años 90 sencillamente decidimos la diversificación de la fura. A partir de los años 90 no solo hicimos espectáculos de lenguaje furor sino de ópera, cine, todos los macro espectáculos que es lo que venimos a presentar aquí en Bogotá. La fura tiene seis directores por lo cual hacemos diferentes cosas.

 

C.C.: ¿A qué se refiere cuando dice lenguaje furero?

P.T.: Los espectáculos con el lenguaje furero se caracterizan porque bajamos el espectáculo alrededor del espectador, es decir, actuamos con él o, dicho de otra forma, subimos el espectador al escenario. El espectáculo sucede en medio de la gente, con un contacto muy cercano y además son espectáculos con un lenguaje universal, no se utiliza texto, es algo muy visual y muy sensitivo.

 

C.C.: Esto tiene algo que ver con el teatro contemporáneo y su ruptura de la cuarta pared  

P.T.: Sí, los conceptos que se han manejado en esta historia evidentemente no son únicos. Digamos la cuarta pared es un mito en sí mismo, pero sí es cierto que, en un escenario a la italiana, convencional, con la gente sentada, etc., la cuarta pared existe. Siempre digo que, con nuestros espectáculos, lo que habíamos conseguido era sacar de su butaca de rey al espectador. Es así que el concepto de la cuarta pared existe, romper la cuarta pared.   

 

C.C.: ¿Cómo conectar los ciclos vitales con la producción del trabajo?

P.T.: Esto es una experiencia de años de irlo realizando, de saber una serie de técnicas, de tener una experiencia, memorias que tenemos nosotros y cómo va esto. Valga la expresión. Más sabe el diablo por viejo que por diablo.

 

C.C.: ¿Qué tanto se deja permear ustedes por lo que está sucediendo comercialmente en el teatro?

P.T.: Es una realidad, a unos les puede gustar una obra más o menos, pero vemos que la cultura actualmente tiende más hacia el ocio que no hacia una expresión más interna y profunda. Nosotros hemos intentado hacer espectáculos que tengan componentes muchísimo más humanos y personales.

 

C.C.: En estos 40 años ¿cuáles han sido los mayores retos y los mayores aprendizajes?

P.T: Siempre han sido romper un poco las normas que existen en el teatro. Los dogmas que existen. Aprendes a vivir y a convivir con una sensación a la hora de actuar, de presentar un espectáculo. Yo digo que a mí lo que más me gusta no es tanto el espectáculo, ni cuando se da el espectáculo, sino lo posterior al espectáculo: poder hablar con la gente, tener su visión. Cada uno tiene un espectáculo que se ha creado en su mente y yo creo que esto es el aprendizaje que mejor nos queda, el saber que puedes abrir la imaginación de la mente, que piense, que mire, que imagine, que se divierta. Esa es la mayor recompensa.

 

C.C.: ¿Qué no puede faltar en sus espectáculos?

P.T: Las ganas de hacerlo. Es lo más importante de todo, que todo mundo esté muy concentrado y con muchísimas ganas de estar haciendo lo que hace porque después la recompensa es inmensa. Cuando ves que alguien lo hace con todo el corazón, el público lo aplaude. Yo pienso que es como lo esencial, tener ganas.

 

C.C: Cada año producen cerca de 20 a 25 producciones ¿Cómo hace para mantener las ganas y la energía?

P.T.: Esto también nos lo preguntamos nosotros continuamente, pero creo que viene dentro de nuestro ADN. intentamos tener nuevos retos, nuevas emociones, nuevas historias. Nos cuestionamos las cosas, e intentamos hacerlas diferente. Siempre digo: desde por la mañana hacer una cosa nueva.

 

C.C.: ¿qué consejo les daría a los jóvenes que están incursionando en el teatro?

P.T.: Sobre todo cuestionarse lo que hacen. ¿Por qué lo hago?, ¿se puede hacer diferente?, ¿me gusta lo que hago? Es decir, yo pienso que es muchísimo más importante no ser dogmático. Constantemente estarse preguntando si las cosas pueden ser de otra manera y te prometo que sí que lo pueden hacer. Que se atrevan a todo.