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El ‘sancocho’ de las correcionales de menores

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Están revueltos los adolescentes con personas mayores de edad y las fugas se dan con mayor frecuencia. Autoridades alertan sobre “bomba de tiempo” en centros de detención.

A finales del año pasado el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), advirtió que tres de cada 10 detenidos en correccionales ya son adultos y que entre los mayores, un alto porcentaje tiene entre 18 y 21 años.

 

Para ese entonces la prensa publicaba el caso del joven conocido como alias ‘Carne’, condenado por el atentado al exministro Fernando Londoño en el 2002, y quien hasta le fecha permanece en un centro de detención de menores a pesar de que ya es mayor de edad.

 

Si bien la ley aprueba que mayores paguen en estos centros los delitos que cometieron cuando eran menores, esta también sentencia que jóvenes y adultos deben estar separados. Pero en realidad ocurre todo lo contrario.

 

De acuerdo con la Defensora Delegada para los Derechos de la Niñez y la Juventud, María Cristina Hurtado, la situación en las células de reclusión de jóvenes está pasando de ‘castaño a oscuro’.

 

“Visitamos 18 centros en el país donde están chicos y chicas privados de su libertad y encontramos que la población de menores, incluso de 15 años de edad, está revuelta con adultos (…) algunos alcanzan hasta los 27 años de edad”, aseguró la funcionaria.

 

De las 16 ciudades analizadas por la Defensoría junto con el ICBF, Cali, Bogotá, Ibagué, Neiva y Cartagena presentan un mayor número de edades mezcladas.

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Este fenómeno cogió fuerza debido a fallas en el modelo pedagógico que enmarca las penas que deben pagar los menores de edad por los delitos que cometan.

 

“Hay crisis en la educación, la salud, el acceso a alimentos, el deporte, la lúdica y los juegos como herramientas para la construcción de un proyecto de vida de los menores detenidos. Eso es una bomba de tiempo”, añadió Hurtado.  

 

Las correccionales también se ‘rajaron’ en la seguridad que ejercen sobre sus instalaciones, pues en los últimos años ha habido brotes de fugas masivas. En noviembre de 2014, 70 jóvenes se escaparon de la correccional El Buen Pastor de Bogotá, tras un motín que dejó 10 heridos.

 

La más reciente se dio en las últimas horas, luego de que 76 menores recluidos en el Centro de Emergencias Casa Claret de Los Mártires rompieran las rejas, los vidrios, las tejas y las ventanas con las mismas varillas que los mantenían en aislamiento. A pesar del esfuerzo de las autoridades, 15 lograron fugarse y otros 18 resultaron heridos.

 

La falta de recursos y de un seguimiento juicioso a los centros de menores avivó la llama. Pese a que la autoridades aseguran que no hay hacinamiento en los 43 edificios destinados para estos fines, cada uno tiene 5 mil cupos máximo, no hay la suficiente garantía de que el menor tenga un proyecto de vida cuando quede en libertad.

 

Cifras consignadas por el ICBF señalan que en los últimos dos años se han fugado más de 1.100 personas de las correccionales en todo el territorio nacional.

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