Notice: Trying to access array offset on value of type bool in /data/confidencialcolombia.com/wp-content/plugins/all-in-one-seo-pack/admin/aioseop_module_class.php on line 1725

El Samper azul

En la entrada de RCN radio, donde trabaja el periodista Nicolás Samper, se encuentra un grupo de hinchas de Millonarios. Están ansiosos por ganarse un pase doble para ver lo que sus ojos no han visto en 24 años: una final protagonizada por el equipo ‘Embajador’. El concurso consiste en demostrar quién es el hincha más fiel, con más entradas al estadio. 

Al ver este pequeño conglomerado y luego de un saludo formal, Nicolás deja salir su pasión por el fútbol. No se contiene y dice para referirse al fervor del seguidor genuino: “esto es lo más lindo”.

 

Anuncios

Luego de ese coqueteo, prende un cigarrillo y automáticamente empieza una charla de fútbol. Paso a paso, mientras se acomoda, crea el prólogo de la historia suya con uno de los equipos más importantes de Colombia.

 

Sentado en un café, relata cómo se hizo hincha de Millonarios. “En mi casa, a mi papá no le gustaba el fútbol. Por eso, gracias a un allegado a la familia, un hincha del Bucaramanga, fui a ver Millonarios Vs. Bucaramanga. Menos mal ese día ganó el azul 4-1 porque cuándo uno es pequeño se vuelve hincha del primer equipo que ve ganar”.

 

De adolescente casi nunca faltó al estadio. Siempre estuvo en oriental disfrutando de épocas de victoria de aquel único equipo del fútbol colombiano que había sido campeón al menos una vez en todas las décadas del profesionalismo.

 

Mientras recuerda las mejores temporadas de su equipo, Nicolás disfruta una copa de helado. Como aquel 18 de diciembre de 1988 cuando disfrutó la última estrella azul. Lo tiene todo claro en su cabeza. “Fue un domingo de diciembre”, dice.

 

Aquel día Millonarios perdía 0-1 contra el Junior, en Barranquilla. Nacional era campeón ganándole 1-0 a Santa Fe en Bogotá. Sin embrago, en el segundo tiempo, bordeando el minuto trece del segundo tiempo, Mario Vanemerak anota el empate y al rato Santa Fe hace lo mismo.

 

Mientras en Barranquilla el partido terminaba, en la capital restaban tres minutos. Samper, como casi todos los seguidores albiazules que vivieron ese campeonato, recuerdan la particular espera del arquero Franco: “Ómar Franco, de rodillas, rezando en la grama del Metropolitano es el sello de ese campeonato”.

 

El partido terminaba estaba a punto de terminar en Barranquilla y en la capital restaban tres minutos. Samper, como casi todos los seguidores albiazules que vivieron ese campeonato, recuerdan la particular espera del arquero Franco: “Ómar Franco, de rodillas, rezando en la grama del Estadio Metropolitano es el sello de ese campeonato”.

 

Júbilo en las calles de Bogotá, del que inevitablemente Nicolás fue testigo. “Con mi papá y mi mamá salimos a comer a un sitio de comidas rápidas reconocido de esa época. Lo que se veía en Bogotá era increíble, mucha gente en la calle tirando maicena y tomando trago. Mi papá aprovechó la situación para tomarse unos tragos a costa de algo que no le importaba”.

 

Este campeonato fue el inicio de la oscuridad del equipo hasta entonces más laureado de Colombia. “El dorado untado de sangre”, como lo llama Samper, terminaba para los ‘Embajadores’. La muerte de su mecenas mafioso fue el punta pie inicial para los más amargos años de su historia.

 

En el año noventa, Millonarios fue eliminado por primera vez de la final de un torneo nacional. Y en el año 95, estuvo merodeando la posibilidad de descender.

 

Nicolás siente que “se perdió el paladar” del fútbol bien jugado de personajes como Arnoldo Iguarán, Alejandro Brand, Willington Ortiz y el ‘Pájaro’ Juárez. Además, reclama una “pérdida de la grandeza” de un equipo que fue reconocido por todo el planeta fútbol.

 

Por eso, desde un micrófono o desde sus artículos, puede notarse lo cauto y moderado a la hora de dejarse sorprender. Su discurso de vida se relaciona más a que las sorpresas positivas es mejor dejarlas así, como sorpresas, para luego no tener que padecer desilusiones tan grandes y dolorosas.

 

El mejor ejemplo de esta filosofía es que al preguntarle por la posibilidad de una foto con la camiseta de Millonarios para ilustrar este artículo, su respuesta fue: “No hay la menor posibilidad que yo me deje tomar una foto con la camiseta antes del domingo. Ninguna. Después del domingo todas las que quiera”.