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El reto de Lizarralde

El ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Rubén Darío Lizarralde, le dijo a Confidencial Colombia que una de las metas del ejecutivo es acabar con la intermediación que tanto daño le hace a la rentabilidad del campo y por eso reiteró que la figura del IDEMA sigue muy vigente.

El funcionario que visitó la décima segunda Feria del Mueble y la Madera en Corferias sostuvo que lamentablemente los intermediarios son los que les están quitando el negocio a los campesinos y señaló que son sin duda el gran problema de la producción primaria.

 

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Sobre todo el asunto de absorción de cosechas y producción pecuaria precisó que el gobierno ha estado trabajando fuertemente con las centrales de abastos de las cuales se espera una reacción que apunte a la modernización, a la transparencia, al suministro de óptima información y al buen trato que se les dé a los campesinos escenario que hace pensar en grande si se consolida el querer del Ministerio, teniendo en cuenta que se puede aprovechar una enorme infraestructura. “Si las cosas no se dan, nos vamos con un IDEMA”.

 

En opinión del ministro de Agricultura la idea es tener las herramientas que les garantice utilidad a los campesinos y los incentive a seguir cultivando sobre parámetros de agro-negocio con perspectivas de crecimiento.

 

Sobre el esquema del nuevo Instituto de Mercadeo Agropecuario (IDEMA), el Ministro explicó que tendría que ser una entidad totalmente nueva por cuanto esa institucionalidad ya no existe. Reiteró que por eso ha planteado que si logra, sobre pilares de dinámica, eficiencia y voluntad, trabajar con las centrales de abastos con respuestas positivas, se creará una red de negocios agroindustriales en el país que reemplace ese IDEMA, pero insistió en la participación del sector privado, de los inversionistas así como de los municipios y los departamentos toda vez que se necesita despertar conciencia sobre la gran necesidad que en estos momentos hay en la economía campesina para absorber con transparencia y sin intermediarios la producción nacional.

 

Agregó que todo lo anterior será vital si se tiene en cuenta que Colombia necesita generar excedentes en la producción agropecuaria para poder exportar porque hay una necesidad considerable de llegar a los mercados internacionales. “Si en este momento los compradores del mundo se acercan para comprar cualquier cosa, la verdad es que no hay que venderles. Nos estamos quejando por la situación precaria del agro y lo debemos hacer es dar el brinco, romper paradigmas y enfrentarnos a este negocio como un negocio que puede cumplir con estándares internacionales, en cantidades, en calidad y con garantías fitosanitarias. Así podemos salir a vender porque cierto es que nos quieren comprar”.

 

Apuntó el señor Lizarralde que el modelo IDEMA fue bueno y eficaz hasta que lo contaminó la corrupción, cáncer del que son proclives todas las entidades. Declaró que en este momento el ejecutivo está evaluando si con la institucionalidad que hay se puede cumplir o sencillamente definir si las necesidades del campo se surten o se resuelven con un IDEMA o con la creación de una entidad similar.

 

 

Por plata no hay afán

En las cuentas del ministerio de Agricultura hay una variable positiva mirando la producción agropecuaria en presente y a futuro porque el Gobierno dotó a esta cartera de importantes recursos que le permitirá llegar a todos los sectores campesinos en aras de mejorar la productividad, la competitividad y las metas sanitarias.

 

“Este año no tenemos excusa, si algo tenemos para el sector agropecuario es plata, luego no podemos dejar de ejecutar o de crecer porque los recursos están y hay condiciones para mejorar los últimos reportes sobre dinámica en la economía campesina. Este año por plata no nos preocupemos porque plata hay”, afirmó el jefe de la cartera agropecuaria.

 

Para el Ministro el panorama pinta muy bien porque inclusive el año anterior hubo una balanza comercial positiva que creció 24 por ciento respecto a 2012, aspecto para destacar teniendo en cuenta que el país enfrentaba los dramáticos impactos de la ola invernal.

 

A nivel comercial, comentó, el año anterior y muy a pesar de que los precios de los commodities decrecieron en las franjas internacionales, las cotizaciones internas repuntaron y el sector creció en 24 por ciento. “En Colombia hay cultivos como café, cacao y palma de aceite que pasan por un buen momento pues este año los precios internacionales han reaccionado muy favorablemente”.

 

Sobre los aguaceros que sacuden a gran parte del país, Lizarralde dijo que ese tema no debe generar preocupación por cuanto el agua bien manejada le hace mucho bien a la agricultura.

 

 

Madereros a pensar en grande

Cuando nadie lo esperaba y cuando se reclamaba por los pasillos de Corferias la presencia de algún vocero del Gobierno en la versión doce de la Feria Tecnológica, Industrial, Forestal, de la Madera y el Mueble, apareció súbitamente el ministro de Agricultura, Rubén Darío Lizarralde quien atendió las inquietudes de pequeños, medianos y grandes empresarios del sector maderero.

 

Lizarralde invitó a los empresarios a pensar superlativamente y les propuso sembrar dos millones de hectáreas de bosques maderables a 2024.

 

“Si nosotros como Gobierno, de la mano con los empresarios, nos proponemos en diez años la meta de sembrar dos millones de hectáreas, seguramente el próximo año no vamos a producir 200.000 hectáreas porque no tenemos ni el material genético, ni el material en vivero para esta meta, quizás podemos sembrar 100.000  entre el primer y el segundo año, pero debemos estar preparados para el tercer año y sembrar las 200.000 hectáreas y seguramente en cinco años estaremos listos para sembrar 300.000 hectáreas”, calculó el ministro de Agricultura.

 

Especificó que la meta de dos millones de hectáreas cultivadas no puede confundirse con sembrar cada año 200.000 hectáreas sino en la necesidad de crear las condiciones y los parámetros para generar adecuadamente los proyectos, en asistencia técnica y comercial.

 

“Si el sector logra sembrar 500.000 hectáreas, en los próximos cinco o seis años, estén seguros que el Gobierno estará dispuesto a apoyar y a proporcionar  la infraestructura necesaria para aprovechar el cultivo y llevarlo a los diferentes mercados”, adujo el Ministro.

 

Según el funcionario es necesario que el sector desarrolle un plan para direccionar estratégicamente el negocio forestal con el fin de que los cultivos maderables hagan parte de los cultivos que saquen al país de la etapa medieval que vive la agricultura colombiana.

 

Manifestó que Colombia ha estado en una situación de confort que ha hecho pensar y sentir a muchos, por no decir que a todos,  que son importantes y que pueden hacer muchas cosas. Sobre el particular fue tajante al indicar que el país no ha hecho lo suficiente y precisamente, afirmó, lo que necesita Colombia es hacer, ejecutar y generar resultados.

 

Sobre el Certificado de Incentivo Forestal que es el apoyo financiero que el gobierno entrega a todos los reforestadores, Lizarralde  aseguró que el Gobierno ya dispuso de los recursos para el 2014 los cuales suman 92.000 millones de pesos.

 

A criterio suyo, el sector maderero no necesita mayores incentivos y recalcó que es perentorio propender por mayor organización, por seguridad jurídica y económica, aspectos que garantizan un negocio rentable, productivo y competitivo. Sobre este particular fue enfático al decir que es urgente pensar en dos tiempos porque primero hay que enfrentar la actual situación y acomodarse a esta, y dos, crear un nuevo escenario para darles la oportunidad a los pequeños empresarios para que participen de los procesos productivos.