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El reto de Colombia ante la OEA y Unasur

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Esta semana las crisis fronteriza entre Colombia y Venezuela será abordada por los dos organismos multilaterales en donde el Gobierno colombiano buscará que el tema llegué a las respectivas plenarias.

Desde que el presidente Nicolás Maduro decidió cerrar varios puntos de la frontera que une a Venezuela con Colombia, el mandatario de los colombianos Juan Manuel Santos, ha tomado el asunto con la mayor diplomacia y serenidad tratando de resolver la crisis que el heho ha generado por la vía del diálogo.

 

Pero no ha sido posible. La reunión entre las dos cancilleres, que parecía ser el escenario para buscar soluciones concretas, solo logró el acuerdo de unas cuantas reuniones bilaterales a las que no se les asignó ninguna fecha, además de la visita del del defensor del publo Jorge Armando Otalora a territorio venezolano para verificar la situación de los colombianos que estaban siendo deportados por las autoridades venezolanas.

 

Ni reabrir la frontera, ni detener la deportación de colombianos se ha logrado por las vías diplomáticas, el gobierno venezolano está decidio a no abrir nuevamente la frontera hasta tanto no se soluione el probelma de contrabando en la misma. Iniciando el fin de semana Maduro anunció nuevos cierres, envió hacía la frontera más presencia militar y más colombianos salieron entonces del vecino país.

 

Los cierres ya completan 10 municipios fronterizos. Hasta el momento las autoridades colombianas confirman que han atendido a 1.097 connacionales deportados, pero se estima que de Venezuela han salido cerca de 6.000 compatriotas más por voluntad propia obedeciendo al miedo por las decisiones que pueda tomar el gobierno venezolano y los militares que hacen precesia en la zona fronteriza.

 

Debido a esto varios organismos que se han sumado las acciones del Gobienro para atender la crisis han tenido que deplegar planes de contingencia para recibir y brindar ayuda a los colombianos que tuvieron que dejar su vida atrás en el país que un día, bajo el gobierno del presidente Hugo Chávez, les dio un hogar.

 

Niños, mujeres embarazadas, adultos mayores entre miles de colombianos más, han cruzado el río Táchira con sus pertenecias al hombro y se han ubicado en albergues y campamentos improvisados donde han estado más de una semana.

 

Es esta precisamente la situación que el Gobierno colombiano presentara a la Organización de Estados Americanos y a la Unasur los próximo lunes y jueves empezando en Washington y siguiendo en Quito.

 

Colombia se presentará ante el Consejo Permanente de la OEA, conformado por los embajadores de 34 naciones de América, que decidirá por solicitud del gobierno Santos si convoca a los cancilleres del continente para examinar la situación. La del jueves en Quito, será ante los 12 cancilleres de Unasur.


El reto es lograr que el tema llegue a las plenarias de esos dos organismos multilaterales. El Gobierno de Santos tiene claro que uno de los objetivos que puede cumplir es que “el mundo conozca la situación”.


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Por su parte la OEA, que es el escenario que menos le gusta al gobierno de Venezuela, ya que lo ha calificado como un organismo con alta injerencia estadounidense, carga con años de cuestionamientos por su falta de efectividad.


Mientras que Unasur, en la que la influencia del Gobierno de Caracas, aunque disminuida desde la desaparición de Hugo Chávez, no genera mayores esperanzas para el país.


Se duda mucho de las acciones concretas que puedan tomar los dos organismos para ayudar a solucionar el problema que ha generado una grave crisis humanitria en los departamentos fronterizos que reciben a los colombianos que están regresando.


De hecho José Miguel Vivanco, al denunciar que la organización internacional Human Rights Watch, ha recibido graves denuncias de violación sistemática de Derechos Humanos contra colombianos en la frontera, lanzó fuertes críticas contra el papel que han jugado los organismos regionales en medio de la crisis humanitaria entre ambos países.


En diálogo con la W radio recordó la importancia de la intervención de Unasur, Mercosur y la OEA tras el cierre de la frontera ordenado por Nicolás Maduro, pero precisó que su actitud ha sido de ausencia total porque no se han pronunciado con contundencia.
 

También, se refirió a las declaraciones del expresidente de Colombia y secretario general de la OEA, Ernesto Samper, quien ha mantenido una actitud poco equilibrada en medio de la crisis fronteriza.
 

“Ernesto Samper ha jugado un papel completamente invisible hasta ahora. Cuando se pronuncia, lo hace para avalar posiciones de Venezuela”, declaró el director de Human Rights Watch.


Hasta el pasado sábado, la Unidad de Gestión del Riesgo reportaba el retorno de 7.165 personas, entre ellas 1.097 deportados. Centenares más han ingresado por trochas y no se han registrado. Las autoridades habilitaron tres nuevos albergues entre Cúcuta y Villa del Rosario en donde había ya 2.333 personas.

 

 

 

 

 

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