El replanteamiento de la basura en Bogotá

Bogotá podría contar con tres rellenos sanitarios para descongestionar las 6300 toneladas que recibe ‘Doña Juana’ cada día. Además se harán campañas de reciclaje. Con estas opciones el distrito pretende dar salida real al problema de tratamiento y reutilización de las basuras que sufre, y no se realiza en la capital.

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Así lo ratificó el director encargado de la Unidad administrativa Especial de Servicios Públicos, Uaesp, Henry Romero, quien le explicó a Confidencial Colombia como sería la campaña de reciclaje que iniciará Bogotá el próximo año, y el nuevo modelo de plantas de aprovechamiento de residuos orgánicos y solidos que se pretende implantar en la capital.

 

Hacienda Cruz Verde se llamará el segundo nuevo relleno sanitario de la ciudad y estará en Bojacá. A tan sólo treinta minutos de la capital. “Este iniciará procesos antes de finalizar este año y es propiedad de la empresa Coresa ESP”, una empresa de servicios públicos privada,  por lo cual el distrito lo adquirirá a partir de una Alianza Público Privada (APP).

 

Cruz Verde tiene un lote de 180 hectáreas y está ubicado exactamente al frente del relleno nuevo Mondoñedo. Cuenta con una planta de aprovechamiento para la reutilización de escombros, uno de los principales problemas por el cual el actual relleno sanitario ‘Doña Juana’ se encuentra casi al tope de su capacidad.

 

El director de la Uaesp, asegura que la adquisición de la Hacienda Cruz Verde no le costará “un solo peso” a Bogotá por los próximos seis años y es uno de los mejores modelos de relleno sanitario que se puede tener. Además aseguró que el terreno tendrá una duración de 50 años de vida útil “por lo cual Bogotá debe sentirse tranquila en el manejo de basuras que se avecina“.

 

“A Bogotá no le va a valer un solo peso el botadero. Este es el mejor modelo que existe de empresa de servicios públicos. Coresa ESP es una empresa que hace las inversiones, compra el terreno, hace las obras de ingeniería y le dice a Bogotá: ‘el día que usted disponga me paga la tarifa, de resto yo me encargo del relleno’, aseguró Romero. 

 

El modelo novedoso que trae el nuevo relleno sanitario son las modernas plantas de aprovechamiento, un modelo de reciclaje que ha triunfado en diferentes lugares de Europa.

 

“En esas plantas de aprovechamiento producen todo el material que se necesita  para la construcción de obras civiles y también se puede  iniciar el proceso industrial. Adoquines, baldosines, tejas de zinc, y otra serie de materiales que actualmente se pierden y empezarían a aprovecharse” dice el director.  

 

Otro de los problemas del tratamiento de basuras en Bogotá, es que ésta se está enterrando, y no se aprovechan ninguno de los residuos orgánicos ni solidos que se arrojan diariamente. 6300 toneladas.

 

“La basura en Bogotá se está enterrando y eso es un crimen porque en el mundo ya existe la tecnología para aprovecharla, aún de la basura más degradada se pueden sacar alcoholes, se puede sacar biodiesel y muchos subproductos que además tienen una gran demanda en Bogotá” afirma Romero.

 

“Nosotros estamos llevando a Doña Juana 6300 toneladas diarias, de esas, 800 son escombros, eso no tiene sentido, un relleno sanitario no debe recibir escombros. Por ejemplo, en el relleno Hacienda Santa Cruz tienen un solo sitio para disposición de residuos solidos sino que además tiene escombrera, no para enterrar los escombros sino que tienen plantas de aprovechamiento”, Asegura  el funcionario.

 

“De las 6300 toneladas de basura que recibe Bogotá por día, 800 son escombros, nosotros estamos ubicando en Bogotá tres escombreras para no llevar esos residuos a Doña Juana”

 

“Además, montar centros de aprovechamiento de escombros para aprovechar esos residuos en la construcción de lotes en la capital” para reducir costos y, eso reduce muchos.

 

“Después nos quedarían 5500 toneladas, de esas, más de 3500 son una fracción verde, que es todo lo que los bogotanos arrojamos relacionado a la producción de alimentos.”

 

“El problema es que cuando los materiales se mezclan, se produce un abono orgánico de mala calidad. Entonces, si logramos separar ese material verde, prácticamente nos quedarían para enterrar sólo 2000 toneladas, lo que le daría a Bogotá mucha mayor tranquilidad en el tratamiento de residuos” afirma el director. 

 

Para darle solución al problema del aprovechamiento de las basuras, el director Hector Romero le contó que el próximo año en Bogotá se realizaran campañas de sensibilización para que los capitalinos aprendan el nuevo plan de reciclaje de la ciudad.

 

 “La administración empezará una campaña de separación en la fuente de material reciclable y ordinario. Hacía junio del 2013 esperamos entrar en la segunda etapa y dar a entender a los bogotanos la importancia de separar el material orgánico, porque este material, al no ser contaminado con otros materiales produciría un abono natural de la más alta calidad” aseguró.

 

“Bogotá está en capacidad de darle a la Sabana 2000 toneladas diarias de material orgánico”, una de las tierras más fértiles del mundo. “cambiamos la lógica de donde enterrar a la lógica de donde aprovechar” aseveró Romero.

 

El funcionario también dijo que además del nuevo relleno sanitario, la administración se encuentra “haciendo los estudios para conseguir otro relleno hacía el norte”. Y de esta forma crear una nueva forma de distribución del recogimiento y desecho de las basuras de la capital.

 

“La idea es que todos los que están en el occidente vayan allá, los que están en el sur vayan a Doña Juana y los que están en el norte se dirijan hacía ese nuevo deposito.”

 

“Nosotros queremos tener mínimo tres sitios” dijo el director. Con esto la distribución de los vehículos contenedores de basura se dividirán en tres sectores: norte, occidente y sur. Con esto se optimizaría  la recolección, ya que los vehículos no deberán “movilizarse desde Usaquén hasta el relleno Doña Juana”, porque eso “es una perdida de tiempo, asegura Romero.

 

 Los que se recogen residuos al sur de la capital irán hacía el relleno sanitario ‘Doña Juana. Aquellos que recojan en el occidente de Bogotá, partirán hacía la Hacienda Cruz Verde, en Bojacá Cundinamarca. Y aquellos que realicen la recolección en el norte se dirigirán hacia el nuevo depósito, “que se espera en diciembre ya se tengan los posibles sitios donde se realizará”, asegura el director de la Uaesp.

 

Sin embargo, este deposito de basura que se hará en el norte de Bogotá, no se espera que sea un sitio para enterrar los desechos, sino para varios sitios de aprovechamiento de residuos verdes. Centros que además servirán para la “recuperación y renaturalización de los cuerpos de agua de Cundinamarca”, y sobre todo de los “lugares que se ven afectados por sequias”, afirma el director.

 

Con este abono, dice el director, Bogotá podría realizar junto a Cundinamarca “un plan macro para reforestar y recuperar las cuencas hidrográficas de los municipios”.

 

Para la adquisición de los terrenos al norte de la capital, Romero aseguró que estos procesos se realizarían junto a la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, CAR, y los municipios que limitan con Bogotá. Y que los más importante es que esos lugares estén avalados por el Plan de Ordenamiento Territorial, POT, de cada municipio.

 

“Por esa razón nos encontramos buscando los municipios que tengan la opción de colocar estos centros desde su POT, porque si no están en el POT” no se pueden realizar.

 

Además Romero dijo que “en este momento tenemos propuestas de diferentes lugares del mundo para implementar esta tecnología” en la capital. Propuestas de medio oriente y Europa. “Ellos nos dicen “pongan el sitio, y nosotros ponemos la planta”, además, “aseguran que al distrito no le costará un solo peso y que ellos recuperarían la inversión con lo que producirían”.

 

Para la entrada en funcionamiento de nuevo relleno sanitario  se van a comprar “243 compactadores que tiene un costo de 90 mil millones de pesos”, ratificó el director.

 

De entrar en funcionamiento el nuevo relleno sanitario y los depósitos de aprovechamiento, Bogotá empezaría un nuevo estilo de vida, buscando  una mejor relación de los ciudadanos con el medio ambiente. Sin dejar atrás que estas actividades traerían beneficios económicos, sociales y culturales a Bogotá.  

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