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El relato ‘a medias’ de un naufrago

La noticia de un pescador colombiano rescatado en alta mar tras permanecer más de 85 días a la deriva, según su testimonio, ha generado entre las autoridades más dudas que certezas. El hombre identificado por la Armada colombiana como Javier Edgardo Olaya, está siendo atendido por el Consulado nacional para acordar los detalles de su traslado. 

El hombre fue encontrado luego de permanecer más de dos meses a la deriva según, informó la Guardia Costera estadounidense. De acuerdo con el relato del náufrago viajaba con tres compañeros, los cuales habrían muerto. Javier Edgardo Olaya de 29 años, aseguró que sobrevivió comiendo pescado y gaviotas, después de que su esquife de 23 pies quedara detenido en una zona poco transitada del océano.

 

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Javier que ya logró ser reunido con su familia, indicó que un barco mercante proveniente de China fue quien lo rescató a más de dos mil millas al suroeste de Hawaii de donde fue trasladado a Honolulu.

 

De acuerdo con Olaya, él y sus tres compañeros salieron de Colombia hace dos meses y estuvieron pescando cerca al santuario de la Isa Malpelo, pero el motor de su embarcación falló dejándolos a la deriva en el océano.

 

 “El 9 de febrero ellos salen de un puerto a una faena de pesca, tenían provisiones por un mes, por alguna razón de clima y viento el bote donde iban se desvió y se les dañó un motor, quedaron a la deriva por 85 días, un barco chino lo rescata en altamar el martes 26 de abril, es información  confirmada por el barco”, dijo el náufrago al cónsul.

 

Según cónsul de Colombia en San Francisco, Estados Unidos,  Elías Ancizar Silva en la versión entregada este hombre indicó que con los 3 compañeros que fallecieron llegaron a un acuerdo que si moría alguno sería arrojado al mar “para no estar con él ahí en la embarcación”.

 

 “Él recopilaba en baldes donde tenía el combustible agua de lluvia, cogía peces, tortugas y algunas aves que atraía con calamares (…) él nos comentó que el capitán se tiró al mar vivo y los otros murieron por deshidratación y otro murió por presión alta y beber tanta agua de mar”, dijo Silva.

 

Olaya explicó que sus tres compañeros eran de origen ecuatoriano. Sin embargo, como sus cuerpos no estaban a bordo de la embarcación al momento de ser rescatado para las autoridades aún no es claro cómo murieron. El sobreviviente, sin embargo, tenía sus pasaportes.

 

La embarcación en que viajaban, nunca fue reportada como desaparecida, indicó un funcionario de la armada colombiana, quien añadió que nunca estuvo registrada en un puerto colombiano tal y como marcan los requerimientos.

 

Cuando lo rescataron en altamar el hombre estaba vestido con la misma ropa con la que apareció en las noticias: camisa negra, jeans, tenis negros y gorra de béisbol. Su ropa estaba casi en buen estado al igual que el sujeto que no parecía ni moribundo ni demacrado, asegura AP.

 

“Le agradece a la gente que lo rescató. Dice que está muy agradecido con Dios”, dijo el contramaestre de segunda clase Simey Luevano, quien tradujo para Olaya durante una breve entrevista filmada por la Guardia Costera. “Y la esperanza que le dio su fe y a su madre”.

 

“Y se siente muy mal por lo que le ocurrió a sus amigos que estaban con él a bordo. Le habría encantado que sus amigos de la embarcación estuvieran ahí con él”, dijo Luevano como intérprete del pescador.

 

La portavoz de la Guardia Costera, Tara Molle, dijo que la agencia no investiga el caso porque está fuera de su jurisdicción. El marinero no tiene nacionalidad estadounidense ni su embarcación tenía bandera de Estados Unidos, indicó. En este caso, la responsabilidad del cuerpo era asegurarse de que fuera rescatado y llevado a un lugar seguro, afirmó.

 

Por su parte el consulado colombiano en San Francisco, que tiene a cargo la jurisdicción de Honolulu, desplegó desde el primer día que tuvo conocimiento del caso, un operativo para trasladarlo a su lugar de residencia. Fue así como los guardacostas de Honolulú, por solicitud del Consulado, lo recogieron en la embarcación que lo rescató y luego lo entregó a la delegación del Consulado de Colombia. Una vez recibido en tierra, el miércoles 4 de mayo, el Consulado procedió a organizar su retorno a su país de residencia. 

 

El gobierno colombiano corrió con los gastos para que Javier se reencontrara con su esposa en Ecuador, el país en le que reside desde hace varios años.