El lujo del crimen

Si hay algo a los que nos han tenido acostumbrados los narcotraficantes en Colombia es a los excesos que hablan por ellos. Desde las grandes fiestas dadas por Carlos Lehder, hasta la captura de “Fritanga”, la historia del lujo y del exceso ha sido la historia de la vida social de los grandes delincuentes de Colombia.

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La fastuosidad de Nápoles

 

La hacienda Nápoles, propiedad de Pablo Escobar Gaviria, fue uno de los santuarios de los miembros del Cartel de Medellín durante toda la década de los 80. Junto a la Hacienda Santacruz, propiedad de los hermanos Ochoa, fue uno de los más claros ejemplos de lo que se puede hacer con dinero cuando se busca ser exclusivo, tal vez fruto de la exclusión en la que crecen muchos de los representantes de la cultura mafiosa. Animales salvajes, como los tristemente célebres hipopótamos, autos antiguos y de lujo, construcciones inconmensurables, así como elementos para cualquier tipo de deporte y pasatiempo que se quisiera ejercer. Además era el sitio en el que fiestas de días enteros se aderezaban con incontables litros de licor e incalculables cantidades de droga. Con sus casi 3000 hectáreas fue el sitio de recreo de los grandes capos de los 80, llegando a existir rumores de que incluso The Rolling Stones estuvieron presentes en la hacienda presentándose en una fiesta de cumpleaños.

 

A pesar de su pasado oscuro y en el que los excesos son los protagonistas, la Hacienda Nápoles, es hoy en día un sitio de recreo que se vale de muchas de las obras ya existentes para ofrecer las atracciones de un parque temático. Una suerte de África en el Magdalena Medio.

 

 

La inconclusa fiesta de Fritanga

 

Camilo Torres, alias “Fritanga”, miembro de los Urabeños y que aparecía en la Registraduría Nacional como muerto, empezó a ser conocido luego de que fuera vinculado al proceso que se le siguió en la Corte Suprema de Justicia, al exdirector seccional de fiscalías de Antioquia, Guillermo León Valencia Cossio. Si bien para las autoridades “Fritanga” ya era un blanco, para el resto de Colombia el joven narcotraficante llegó a los titulares de prensa después de que fuera detenido en medio de la fiesta celebrada por su matrimonio.

 

La fiesta en mención que se llevó a cabo en la Isla Múcura, en el Golfo de Morrosquillo, duró 9 días y a ella asistieron cerca de 200 personas que festejaron al ritmo de algunos de los más importantes cantantes actuales de vallenato y reggaetoneros de renombre internacional. Un escenario construido en una de las playas de la isla, litros y litros de licor y algunos invitados de la farándula nacional que desmintieron o no reconocieron su asistencia a la fiesta fueron algunos de los detalles del festejo.

 

La boda costó cerca de 2500 millones de pesos y solo fue interrumpida cuando agentes de la Dijin y de la Fiscalía Nacional desembarcaron en la isla y se llevaron detenido a “Fritanga”. Esta captura con un despliegue logístico y operativo gigantesco sirvió para reforzar el mito del narcotraficante que vive de manera excéntrica. Si bien es cierto que la cantidad de dinero que costó la boda es exagerada también lo es que Torres no era uno de los más grandes narcotraficantes que actualmente buscan las autoridades. Sin embargo su caso es un ejemplo más de lo estrafalarios que pueden llegar a ser quienes consiguen fortuna por la vía rápida y deshonesta del narcotráfico.

 

 

El Minibunker del Gatico

 

Jorge Luis Alfonso López, hijo de la empresaria del chance Enilse López, conocida como “La Gata”, detenida y condenada por sus nexos y financiación de grupos paramilitares en la Costa Atlántica, fue capturado la semana pasada.

 

El operativo policial se llevó adelante por su presunta responsabilidad en dos homicidios. Además, ha sido señalado de financiar grupos paramilitares en la Costa Atlántica, al igual que su madre.

 

La captura dejó en evidencia que la cultura del exceso que marcó y marca a los narcotraficantes también se hace extensiva a muchos otros sectores sociales. López fue detenido en una hacienda de 350 hectáreas en la cual el lujo se podía ver reflejado en sus construcciones y estructuras de recreo.

 

En la hacienda fueron encontrados varios animales exóticos que le añadieron excentridad a los resultados del operativo. De igual manera fue incautado un poderoso arsenal en el que destacaron varias pistolas, fusiles de precisión y una subametralladora de última generación.

 

López estaba resguardado por dos puerta de seguridad protegidas con un clave electrónica y un pequeño ejército que velaba por su seguridad. Según el comandante de la Policía Nacional, general José Roberto León Riaño, López “Vivía en una pequeña réplica de la famosa hacienda Nápoles de Pablo Escobar.”

 

Si bien López no ha sido condenado por narcotráfico es llamativo que las excentricidades, excesos y gustos desmedidos que tanto identificaron a los capos de la droga son algo más común y extendido de lo que se pensaba.