El lobby de Baltasar Garzón

El juez español reconocido por su fuerte papel como interlocutor de la izquierda mundial y por haber sido el promotor de la orden de arresto contra el ex dictador chileno, Augusto Pinochet, comenzó esta semana su trabajo oficial en Colombia.

2011-06-28 Garzón tuvo un encuentro con familiares de víctimas del conflicto y ex jefes paramilitares en la cárcel de máxima seguridad de Itagüí, donde están recluidos Rodrigo Pérez, alias Julián Bolívar y el ex jefe del bloque Élmer Cárdenas, Freddy Rendón Herrera, más conocido como el Alemán.

++ El súper Juez que encontró trabajo en Colombia

Su trabajo en el país está ligado a la Misión de Apoyo al Proceso de Paz (Mapp-Oea), como asesor en temas de justicia y paz y lavado de activos de los bienes de los paramilitares.

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Pero más allá de las funciones establecidas en el convenio de la OEA, Garzón tiene un juego más amplio y estratégicamente planeado por el presidente Juan Manuel Santos. Por un lado, blindar simbólicamente al país ante Cortes Internacionales y, por el otro, recibir asesoría en materia de derechos humanos de un personaje que ante la opinión mundial se encarga de vigilar violaciones a estos derechos.

Entre las prioridades de Santos está lograr que Colombia sea retirada del estatus de observación en la Corte Penal Internacional (CPI) y, de paso, contar con alguien de reconocimiento en materia de justicia transicional.

En un discurso pronunciado con ocasión de la firma del Acuerdo de Ejecución de Sentencias entre el Gobierno de Colombia y la CPI, el Jefe de Estado elogió, reiteradamente, el trabajo del español y evidenció, una vez más, la importancia de poder contar su experticia.

Sin embargo, Confidencial Colombia.com pudo establecer que detrás de la llegada de Garzón habría, también, un trabajo de lobby para garantizar al español una opción laboral estable y reconocida en medio de la difícil situación por investigaciones en su contra en delicados y mediáticos casos judiciales en España. Viene de un controvertido papel en como consultor en la Corte Penal Internacional, a donde llegó por su cercanía con el fiscal jefe de ese organismo, Luis Moreno Campo y aún a pesar del inconformismo de la mayoría de sus magistrados.

++ El recorrido

El lobby empezó el 6 de diciembre de 2010 en Nueva York, cuando Santos fue invitado, como caso excepcional, a la Sesión Plenaria de los Estados Partes de la CPI. Allí Moreno Campo habría insistido al Presidente sobre la importancia para Colombia, un país bajo observación, de poder contar con alguien conocedor de la Corte.

Tan convencido quedó el Mandatario que en enero de este año, durante una visita a París, le pidió formalmente a Baltasar Garzón trabajar en el país como asesor en la Fiscalía, idea que no gustó para nada al órgano investigador y ofrecimiento que Garzón declinó en su momento.

Mensajes fueron y vinieron a través de la Embajada de Colombia en Holanda y de algunas reuniones que sostuvo el español con asesores cercanos al presidente Santos, con quien comparte desde hace años un lugar en la Junta Directiva del Centro Toledo para la Paz.

En enero, el diario español ABC afirmó que “el propio presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, estaba haciendo gestiones” para que se concrete el que sería un nuevo puesto para el juez.

Viene luego a reforzar este lobby José Miguel Insulza, jefe de la OEA, quien diseñó un convenio para viabilizar la presencia de Baltasar en Colombia, pero esta vez a través de la Mapp-Oea. Y lo logró.

Sin embargo, hay quienes piensan que ante la próxima salida del fiscal Moreno Campo de la CPI, íntimo amigo de Garzón, el blindaje para Colombia ante este organismo quedaría sin peso.