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"El Gobierno de Santos me quiere meter de manera injusta en la cárcel"

Nuestra historia se desarrolla al más puro estilo de película de espías de la guerra fría. Una vida personal y profesional destruida detrás de una breve experiencia política en Casa de Nariño que, a juicio de nuestro protagonista, no cambiaría nada de aquella etapa “porque no hizo nada malo”. Sobre el actual Gobierno de Juan Manuel Santos no tiene amables palabras. “Todo lo que hace o dice es una gran mentira, un teatro, aunque cada vez se les está acabando el público tanto en Colombia como en el panorama internacional”. Esta es la historia de un ‘exiliado’ político en Colombia.

Y de trama de espías seguimos hablando. La primera condición para esta entrevista es no revelar nombres, ni cargos ni ubicaciones. Para entablar conversación con nuestra fuente tenemos que llamar a dos números internacionales, que a su vez, nos contactaron con un tercer número, al parecer de un establecimiento público en algún lugar de una ciudad de Holanda, en el que sí contestó. “¿Alo?, ¿Hola sí con quien hablo?”, -me presento- y tras dos minutos de charla lo que primero me sorprende es una confesión de una persona derrotada por la vida, por sus circunstancias, por una supuesta justicia, a su juicio injusta. 

 

“Esta gente –en referencia al Gobierno– ha intentado acabar conmigo y con mi familia… y lo están logrando. Es muy penoso tener que huir del país siendo inocente porque tu destino es la cárcel por revanchismo político. Me vi obligado a escapar del país para evadir la cárcel por un delito inventado, una pruebas inexistentes y una justicia ineficaz y al servicio del poder ejecutivo”.

 

Nos cuenta los motivos por los que se siente un perseguido político. “Trabajaba como asesor del Gobierno del presidente Uribe, un puesto intermedio, nunca tomé grandes decisiones, pero sí era cercano al entorno del expresidente y eso en ciertos funcionarios del actual Gobierno es inadmisible. A las primeras de cambio me pasaron factura y me comenzaron a investigar por hechos falsos”.

 

¿Por qué está tan seguro de sus acusaciones tan graves?


Es evidente que en Colombia existe la persecución política. Una veintena de cargos políticos de Uribe están emproblemados con la justicia desde hace unos años. Muchos hemos tenido que salir huyendo y otros están en proceso de entrar en prisión simplemente por pensar distinto al Gobierno. El caso de Luis Alfredo Ramos o el de Andrés Felipe Arias son paradigmáticos. Ramos ya salió libre y se demostró que se construyeron pruebas falsas para que estuviera en la cárcel casi tres años, y como ese caso hay muchos. Es una desvergüenza.

  

¿Y cómo fue su historia?


Yo trabajaba en Casa de Nariño, no daré muchos más detalles por seguridad. Al año aproximadamente de que Santos ganara la presidencia comenzaron los problemas. Me citaron a audiencia por un presunto delito que no cometí básicamente porque no tenía capacidad de decisión al respecto y mi firma nunca apareció en esas contrataciones, no pudieron demostrarme nada. La cosa quedó ahí. Yo tuve un cambio de domicilio que notifiqué, un viaje al extranjero a cursar unos estudios, pero al parecer las citaciones me siguieron llegando a mi apartamento anterior. Conclusión, me acusaron de obstrucción a la justicia y me condenaron a 10 años de prisión sin que yo mismo pudiera hacer nada. Afortunadamente me enteré de la condena estando en Estados Unidos a través de un amigo y ya no regresé. Cogí un vuelo a una ciudad asiática, donde permanecí un año hasta que recaí en Holanda a casa de unos familiares, y ahora prefiero no decir donde resido”.

 

¿Cuánto lleva por fuera?


Más de cinco años, y lamentablemente no creo que pueda volver a ver a mis padres, hermanos y demás familia en varios años, al menos en territorio colombiano.

 

Pero la pregunta es si usted cometió delito alguno independientemente de que usted sea uribista o no…


Que no, que no. Que yo no cometí ningún delito salvo trabajar para el Gobierno enemigo del proceso de paz en La Habana (afirma sensiblemente enfadado).

 

Entonces usted tiene el convencimiento de que estas supuestas persecuciones a miembros del Centro Democrático están relacionadas con la negociación con las FARC


Por supuesto, no tengo ninguna duda que es así, porque además gente del Gobierno me lo ha confesado off the record. Todo comenzó como una cortina de humo de Santos cuando comenzó a negociar con las FARC en La Habana. La cosa es eliminar a las voces críticas con tal de no dañar su criatura, colgarse la medalla de una paz muy a la carta de los guerrilleros.

 

Si no entiendo mal lo que está diciendo, ¿el Gobierno va amenazando a los ex funcionarios por discrepar políticamente?


Así es, ¿a qué parece de la mafia italiana? Pues es la Colombia de Santos. Obviamente no daré nombres pues no tengo grabaciones, pero que eso pasó… pasó. Es más, alguien del ministerio de Justicia intentó en 2015 ponerse en contacto conmigo a través de un amigo común y me recomendó estar en silencio durante un buen tiempo y no volver al país.

 

¿Y usted de que vive?


Vivo de mi trabajo, hago pequeñas consultorías a empresas latinoamericanas en Europa, proyectos pequeños. Mi situación económica es bastante regular. No puedo dar muchos más detalles porque hay una circular roja en mi contra y en cualquier momento la Interpol podría venir a buscarme. Aunque ahora estoy en Holanda no resido aquí, ni puedo revelar más detalles. Pero sí quiero denunciar ante la opinión pública esta situación que atenta contra los derechos humanos.

 

¿Cómo lleva estar lejos de la familia?


Se puede imaginar, estoy destrozado y sin mucha esperanza. No solo estoy lejos, solo, sino que el contacto con ellos es mínimo por temas de seguridad pues tienen pinchados los celulares de mi familia. Les visitan a su casas preguntando por mí regularmente. Es muy triste, esta situación me desespera y no sé cuánto más podré seguir así.

 

¿Qué solución ve a su caso?


A corto plazo ninguna, solo espero que Colombia recobre la libertad de credo político y pueda volver a creer en la justicia. Eso es difícil mientras el país esté presidido por Santos.

 

En este mismo sentido, en conversación con Confidencial Colombia, la senadora del Centro Democrático, Nohora Tovar, denuncia una persecución sistemática contra el entorno y partido de Álvaro Uribe. “Desde el año 2011 hay una afán del actual Gobierno por borrar el legado político del Uribismo, acciones como la iniciación de procesos penales por simples testimonios, fallos de los jueces que manifestaron que “tenían que fallar políticamente contra el Urbismo”. “La trabas del Consejo Electoral para impedir el uso de nombre y logo al Centro Democrático, criminalizar a la oposición llamándola Neonazis, Buitres, Enemigos de la paz y toda clase de insultos; Además un directo ataque de los grandes medios contra la opción de oposición, en este caso el Centro Democrático, han sido solo algunos hechos de los muchos que componen la larga lista de ataques a nuestro partido y militantes. De los hechos recientes, los ataques contra la vida de nuestros simpatizantes en regiones apartadas de Colombia”, concluyó Tovar.