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El comodín de la paz

El expresidente estadounidense Jimmy Carter llega este fin de semana a Colombia para reunirse con la comisión negociadora del gobierno en los diálogos de paz con las Farc. Su experiencia en resolución de conflictos en el mundo puede ser de gran aporte para avanzar en los temas de la agenda acordada.

“Viene a una reunión para hablar sobre el proceso de paz y para darle respaldo”, señaló ante los medios de comunicación el presidente Santos este viernes. Se trata del expresidente norteamericano y Nobel de Paz Jimmy Carter, quien arriba este fin de semana a la capital para reunirse, específicamente, con los negociadores del gobierno.
 
 
Se trata de un hombre con amplia experiencia en mediación de conflictos, que ha creado la fundación Centro Carter para llegar al corazón de los problemas sociales y políticos más complejos del planeta. Su experiencia ha llegado a países como Corea del Norte, Sudán, Haití, Cuba y Palestina.
 
 
Justamente ese trabajo, ese intento de tratar de resolver conflictos internacionales le valió uno de los máximos reconocimientos a labores humanitarias en el planeta: el premio Nobel de Paz.
 
 
Desde 1982, un año después de salir de la presidencia, Carter se obsesionó por intentar dar solución a los enfrentamientos entre países de Asia, Medio Oriente, África y América Latina. A través de la fundación ha trabajador por “promover la democracia, buscar la mediación y la prevención de conflictos y supervisar el proceso electoral en apoyo de elecciones libres y justas”.
 
 
Inconvenientes con programas nucleares, problemas de fronteras y conflictos interraciales han sido los temas que ha abordado el expresidente a través de su organización. Eso le da una experiencia importante, que podría trasladar a los encargados de negociar por parte del gobierno el fin de la guerra en el país.
    

Una autoridad
 
 
La labor humanitaria de Carter comenzó a mediados de los años noventa, cuando en la presidencia de Bill Clinton fue encargado de una “misión de paz” en Corea del Norte luego de que ese país hubiera expulsado a los Organismo Internacional de Energía Atómica y amenazaba con empezar a procesar combustible nuclear gastado.
 
 
Carter negoció, finalmente, con el presidente norcoreano Kim Il-sung y logró que ese país asiático congelara y luego desmantelara su programa nuclear y cumpliera con sus obligaciones de no proliferación.
 
 
Años después, ya no como comisionado de un gobierno sino interesado en las labores humanitarias, Carter y varios expertos del Centro Carter asistieron a las negociaciones no oficiales entre israelíes y palestinos para el Acuerdo de Ginebra, realizado entre 2002 y 2003.
 
 
Cuatro años después de participar de una especie de acuerdo entre Israel y Palestina, el Nobel de Paz viajó a Sudán del sur, a la congestionada zona de Darfur, donde se libra uno de los conflictos más sangrientos de la historia. 
 
 
En abril de 2008, Jimmy Carter se habría reunido con el líder del grupo ilegal palestino Hamas, Khaled Mashaal en su visita a Siria. El exmandatario conversó con Mashaal respecto a varios asuntos, entre ellos “fórmulas de intercambio de prisioneros para obtener la liberación del cabo Shalit.”
 
 
En América Latina, Carter también ha tenido injerencia. En 1994, encabezó una misión a Haití para evitar una invasión multinacional encabezada por Estados Unidos y restaurar el poder al presidente democráticamente electo de este país, Jean-Bertrand Aristide.
 
 
En mayo del 2002, en medio del bloqueo de su país a Cuba, Carter visitó La Isla y se reunió con los comandantes Fidel y Raúl Castro. Allí, pidió a los Estados Unidos poner fin a “un embargo económico ineficaz de 43 años de edad” y a Castro a celebrar elecciones libres, mejorar los derechos humanos, y permitir más libertades civiles.
 
 
La visita de Carter marcó la primera vista a la isla desde la revolución cubana de 1959, de un presidente de los Estados Unidos, dentro o fuera de la presidencia.
 
 
Carter y su fundación también sirvieron como veedores de las elecciones de 2004 en Venezuela y declaró que el proceso “sufrió numerosas irregularidades”, pero dijo que no observó ni recibió “pruebas de fraude que hubieran cambiado el resultado de la votación”.
 
 
También medió un acuerdo entre los gobiernos de Colombia y Ecuador, luego de que después de un bombardeo del gobierno Uribe en territorio vecino, los Estados rompieran relaciones diplomáticas.