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“El cine sin plata no se hace”

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Luego de “Silencio en el Paraíso”, primer largometraje del caleño Colbert García y ganador del premio Biznaga de Plata en Malaga como Mejor Película, llega a las salas de cine del país “La justa Medida”. Confidencial Colombia entrevistó al director, quien incursiona con esta nueva cinta en el género cinematográfico de la comedia. 

Guionista y director con más de 15 años de experiencia, Colbert García, de la mano de su propia productora Ocho y Medios Comunicaciones, se ha caracterizado por la realización de  documentales y producciones audiovisuales en su mayoría enfocadas en el conflicto y los derechos humanos del país. 

 

Sin embargo, llega este primero de noviembre a las salas de cine con un largometraje divertido y jocoso que aborda el tema de la sexualidad y los temores que aquejan en algún momento a los hombres respecto al tamaño del miembro, además de las relaciones de pareja y la entidad del matrimonio. 

 

El director de “La Justa Medida” habló con Confidencial Colombia sobre el paso de lo documental a la comedia, los retos que implico la nueva cinta, así como de la evolución del cine nacional, su gusto por el cine latinoamericano y su futuro como director. 

 

Confidencial Colombia: ¿Cómo llega Colbert García a La Justa Medida teniendo en cuenta que en su mayoría ha realizado documentales? 

 

Colbert García: Creo que ese tipo de películas sociales si bien dan satisfacciones y digamos que una sociedad como la nuestra son necesarias, también es cierto que son difíciles de mover en taquilla.  

 

Así que lo que estoy tratando de hacer es construir un tipo de cine paralelo que me permita hacer ese otro tipo de películas. Una para el público y otra para mí.  Por eso básicamente estamos en La Justa Medida. Es cierto que esto es una comedia pero no es de las comedias tradicionales en Colombia, es una comedia más de situación, que no apela a la ramplonería, al chiste barato, a la exageración sino que se preocupa por construir personajes que sean creíbles, no simples caricaturas. 

 

C.C.: ¿Qué se esconde detrás de La Justa Medida y del tema de la sexualidad?  


C.G.: Yo quería ir un poco más allá. Primero obviamente que la gente se ría en la sala. Yo entiendo que la gente busque reírse en la sala porque este es un país tan complejo que uno a veces necesita la risa para poder sobrevivir, pero también queríamos plantear algunos temas que están ahí subyacentes en la película, hay un subtexto en la película que es el tema de la falta de comunicación en la pareja, que cuando un problema se puede solucionar con una habladita, con una conversada, resulta siendo un problema mayor por falta de comunicación. 

 

Hay un personaje que nunca habla. Los pelados no se comunican. Yo creo que ese también es el subtexto de la película. Y por supuesto que está el amor ¿no? la necesidad que uno puede tener de expresar  de dar ese amor en su Justa Medida. 

 

C.C.: ¿Cree, así como en algún momento lo plantea la película, que el matrimonio está en decadencia? 


C.G.: Lo que me parece es que es una institución que evidentemente parece estar en crisis. Es una institución que hay que revisar porque sino la gente no se separaría. Son más los que se separan que los que se casan. Me parece que como dice uno de los personajes de la película, el matrimonio debería ser un contrato que se renueve cada cierto tiempo. 

 

C.C.: ¿Cómo fue el trabajo con la actriz veterana que interpreta a Madame Justin, uno de los personajes más hilarantes de la cinta?   


C.G.: Para Rosa fue una construcción de personaje bastante difícil, ella tenía un poco de pudor y fue un personaje que llego tarde porque realmente yo tenía en la cabeza a otra actriz. Con ella fue un poco difícil que diera con esa picardía que tiene el personaje precisamente porque todavía con el tema del sexo hay mucho tabú. Pero yo creo que es precisamente esa ingenuidad, ese recato propio de Rosa lo que hace que Madame Justin resulte tan divertida. 

 

C.C.: ¿Qué retos implicó hacer esta película? 


C.G.: Evidentemente cambiar la línea que yo siempre tenía en mi cabeza. Mi trabajo siempre ha sido más hacia los jóvenes, hacia lo social porque esta sociedad necesita mirarse, me parece fundamental y lo voy a seguir haciendo. Para seguirlo haciendo hay que tener dinero, el cine sin plata no se hace. Y como me siento muy bien haciendo cine, tengo que buscar la manera de emprender un método de producción que me permita hacer lo que quiero hacer. Ese es el camino, ayudar a la producción desde el guión, apostarle a películas con un par de personajes y locaciones. No siempre es necesario mil millones de pesos para hacer una película. 

 

C.C.: ¿Qué tanto trabajo implica hacer una película “light” como “La justa medida” en comparación con un documental? 

 

C.G.: Creo que el trabajo en estas dos opciones es muy fuerte porque hay trabajo de investigación. Digamos que en el documental no hay un guion tan preciso aunque se trabajó con ciertos lineamientos. Construir un guion de una película es un proceso largo, la preproducción, producción, después salir a salas de cine, eso es un trabajo complejo por más “light” que sea la película. A su vez hay un equipo técnico mucho más grande en este tipo de películas que en un documental. 

 

Además es mucho más estresante una comedia. En un documental o en un drama el público permanece pasivo, las reacciones no se exteriorizan. Pero si en una comedia la gente no se ríe suele ser porque la película simplemente no funciona. 

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C.C.: Faltan pocos días para el estreno de la película, ¿cómo los vive? 

 

C.G.: Se sufre mucho porque primero, uno hace una película para que la gente la vea y eso implica que hay una recuperación de inversión, de un esfuerzo que hay detrás de una realización cinematográfica. 

 

En estos días previos al lanzamiento si le salen a uno muchas canas, no duerme bien, pero es bonito ver que eso ya va a salir a las salas y que uno está ahí detrás de eso. Es muy sufrido pero bonito. 

 

C.C.: ¿Cómo ve la evolución de la industria del cine nacional? 

 

C.G.: Yo creo que la ley de cine ha fortalecido la cinematografía colombiana, basta recordar que entre 1998 y el 2003 se hicieron cuatro películas y que este año se estrenarán 20 filmes… lógico que nos falta mucho camino y sobre todo tratar de no equivocarnos mucho porque equivocaciones en el cine son muy costosas. En la medida de lo posible es tratar de no equivocarse, de corregir errores. Para un director colombiano hacer más de una película suele ser muy difícil. Grandes directores como Víctor Gaviria o Felipe Aljure no han logrado realizar todos los proyectos precisamente por lo difícil que es conseguir un presupuesto. 

 

Nosotros nos equivocamos porque a veces creemos que hicimos la gran película y realmente no. ¿Qué pasa con el público que no responde?, ¿por qué no enganchan las películas colombianas? Si bien es cierto que estamos compitiendo con grandes películas, hay un tema de exhibición que hay que revisar teniendo en cuenta que los exhibidores son privados.  

 

C.C.: De las películas latinoamericanas más recientes ¿cuáles le gustan? 

 

C.G.: Me gusta mucho una película que se llama “Violeta se fue a los cielos” de Andrés Wood,. Me gusta “No” y El secreto de sus ojos de Juan José Campanella,  

 

C.C.: ¿Por qué su gusto por la corriente cinematográfica argentina?  

 

C.G.: Me gustan los  thriller, esas películas de suspenso argentino. Me parece que van por muy buen camino. Si uno revisa, la mayor taquilla en argentina son las películas argentinas. Eso da una envidia enorme  

 

Hay que ver qué tipo de historias se hacen allá y cómo se están haciendo. Lo que nos falta a nosotros es un poco de autocrítica, si verdaderamente los  guiones se están haciendo bien, si los presupuestos son los adecuados para las películas.  

 

C.C.: ¿Por qué seguimos haciendo películas de narcotráfico y violencia? 

 

C.G.: La temática del narcotráfico y la violencia obviamente no se van a acabar y yo no creo que el problema sea de temáticas, yo creo que el problema es de enfoques frente a las temáticas.  Digamos que en el mundo lo que mejor funciona son las comedias y después las películas de terror y los thriller. Yo creo que estamos en un proceso de construcción de una cinematografía y van a haber errores y ojala no sean tan costosos. Yo creo que se está en una búsqueda y en una construcción y por eso hay que agradecer de todas maneras a la ley y al ministerio porque han permitido que se reavive el oficio.  

 

C.C.: ¿Qué hacer para mejorar el cine nacional? 

 

C.G.: Creo que hay que examinar muy bien las historias, qué tipo de historias hacer y ver por qué la gente se engancha con determinadas historias.  

   

C.C: ¿Cómo se ve a futuro? 

 

C.G.: Creo que por ahora lo que estoy pensando es ser un director social y sexual, hacer cosas sociales muy profundas y hacer cosas sexuales divertidas o en otro tono. Me parece que por ahí va a ser mi camino.  

 

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