El apostolado del Jazz

Hace ya bastantes años que en la Cra 24 No 45A-64,  en medio del comercio del barrio Palermo, emerge un sitio totalmente atípico, un verdadero refugio para los que desean escapar del caos de la ciudad y refugiarse en las melodías del buen Jazz. 

Víctor Hugo Duque Lara, creador de San Café, nos abrió las puertas, para contarnos, bajo la mirada penetrante de Salvador Dalí que nos observa desde un lienzo colgado en la pared, de dónde surgió la idea de crear este ameno lugar.

 

Confidencial Colombia: ¿Hace cuánto funciona San Café?

Víctor Hugo: Hace 5 años, un 9 de marzo, aunque yo duré organizando cosas un par de años, comparando, sobre todo buscando lugar que se adecuara…

 

C.C: ¿Por qué un café?

V.H: Una necesidad, porque siempre que entraba a un café faltaba algo, la música me molestaba, el café no era bueno, la comida era horrible o el servicio pésimo, siempre algo me molestaba, así que dije: “vamos a poner un café donde yo pueda hacer lo que me gusta”

 

C.C: ¿De dónde surge el nombre?

V.H: Pues cuando empecé a comprar las cosas y a pensar en montar un café, empecé a llenar un cuaderno con nombres, en el que habían más de 200, sin embargo ninguno me gustaba, así que un día un amigo me dijo: “póngale café santo”, pero a mí no me convencía del todo, así que me pareció mejor “San Café” porque es corto y fácil de aprender, además somos eso, un apostolado del jazz.

 

C.C ¿Alguna vez se ha arrepentido de esa decisión?  

V.H. No.

 

C.C: ¿Cuál es la filosofía de San Café?

V.H: La tertulia, tomarse un tinto, charlar, beber o comer, que permita encuentros musicales, artísticos del desconocido con el conocido, o el encuentro de uno solo, del que se siente a tomar café…

 

C.C ¿Qué es lo más bello de San Café?

V.H: Me gusta mucho que no se parece a nada de lo hay en esta calle, mucha gente pasa y no sabe que este lugar existe, me agrada que esto es otra cosa diferente al caos de la calle, un “oasis” me decía alguna vez un señor, y es muy interesante porque la gente lo recuerda con agrado y casi siempre vuelve.

 

C.C: Una palabra que describa a San Café.

V.H: Sutil

 

C.C: ¿San Café siempre ha sido un sitio dedicado al jazz?  

V.H: Cuando inauguramos, traje un trío de jazz que tocó en rinconcinto, pues aún no contábamos con el espacio de la terraza, pero la idea original no era hacia el jazz, sino hacia muchas músicas, incluso alguien me dijo alguna vez que esto era un “crossover” muy elegido, porque evidentemente no era el crossover de allí de galerías, sino era un crossover de músicas del mundo.

A los dos años cuando hubo posibilidad de ampliarlo, entonces es le di otra dinámica, pues ya pude organizar toques más seguidito, entonces decidí hacerlo más hacia el jazz y con ese espacio empecé a programar cada mes, luego cada quince día y finalmente como se hace ahorita cada ocho días o dos veces por semana.

 

C.C: ¿De dónde nace su gusto por el Jazz?

V.H: No sabría decirte, pero nosotros (mi hermanos, mis papas) siempre hemos sido muy musicales, en casa siempre escuchábamos boleros, música clásica… pero mis hermanos se inclinaron por la música cubana y la salsa, mientras que yo siempre tuve un gusto diferente, siempre me han gustado las cosas raras y de la música que llevaba papá, siempre buscaba lo más raro y lo escuchaba, y como la mayoría de música que llegaba era “Gringa”, conocí el jazz.

 

C.C: ¿A parte del gusto por el jazz, existe otra explicación para decidirse por este género para un Café?

V.H: Sí, uno gusto, además he encontrado unos músicos muy buenos y muchas veces se los encuentra uno tocando chirgas, salsa, porros, porque pues necesitan vivir, pero que cuando tocan jazz uno dice: “¡woow!”.

 

 

C.C ¿Qué días abre San Café?

V.H: Todos los días menos el domingo, desde las 11 de la mañana hasta que se vaya el último.

 

C.C ¿Quién hace la selección musical?

V.H: Sí yo hago todo, hasta trapeo. (risas)

 

C.C: ¿Bajo qué parámetros se eligen los artistas?

V.H: Te voy a contar como empezaron a llegar los artistas a San Café, yo traje un trío de jazz para que tocara hace cinco años y medio, pero era la inauguración y no tenía planeado seguir haciéndolo, porque el sitio era muy pequeño, cuando arrancó la terraza que ya pude ampliarme, sin conocer a nadie, pues no soy músico, decidí irme para la facultad de música de la Nacional, y me dije: “al primero que le vea un estuche de algo, a ese le voy a preguntar, para que me recomiende un músico de jazz” y eso hice, me paré en la puerta y entró un muchacho como con un estuche de flauta y él me dio el teléfono de una niña que después hizo una audición y arrancamos, más tarde les pregunté más datos y al que vino más y así arranco la cosa.

Claro que sí hubo un criterio desde el principio,  y era que hubiese cierta calidad, yo no sé cómo medir la calidad, porque no soy músico, así que lo hago al oído, afortunadamente como que tengo buen oído y elegí excelentes músicos.

Al principio me costó porque un lugar que no conocía absolutamente nadie, presentando músicos de cierto nivel, económicamente me costó, pues había que pagarles y pagarles bien, para que fueran contando que había un lugar donde podían tocar jazz, de hecho funcionó tan bien que tengo el calendario lleno hasta diciembre, ya el que quiera tocar le toca hasta el otro año.

 

C.C: ¿Dónde encontramos el calendario?

V.H: En la página de San Café, www.cafesancafe.com  

 

C.C: ¿San café también difunde la música de sus artistas?

V.H: Cuando se está acercando el día del toque, difundo fotos e información de las bandas y en este estante tengo la música de las bandas que viene a tocar.

 

C.C: ¿Cómo ve la escena del jazz en Bogotá?

V.H: Yo noto que ha ido creciendo, los festivales de jazz han ayudado mucho, Jazz al Parque y el Festival del Teatro Libre, de hecho este tenía agotadas las boletas, es decir que sí hay público para un género tan difícil como el jazz, aún cuando no tenemos esa “cultura”

 

C.C: ¿Por qué cree que en nosotros no existe esa “Cultura”?

V.H: Bueno pues nuestro antepasado musical no es ese, sin embargo tenemos una música preciosa, como la de nuestras culturas afros.

 

C.C: ¿Cree que los jóvenes tiene mayor sensibilidad hacia el jazz o los ve más inclinados hacia las músicas populares?

V.H: De hecho el jazz es música popular, de hecho creo que es más popular que cualquier otra cosa, sino que con el tiempo comenzó a volverse un poco elitista sin proponérselo. Este género se vive muy diferente a como se vivía hace 30 o 40 años cuando se hizo el buen jazz, no es que ahora se haga mal, sino que aquella explosión importante del género fue hace 50 años. Ahora la vida comenzó a acelerarse, a vivirse de otro forma, entonces uno encuentra hoy mucho facilismo a diario, así que como yo vivo más rápido, hago  las cosas más rápido, y eso lo lleva a uno a ser facilista de alguna manera, los muchachos viven mucho eso, entonces no hay tantos haciendo jazz, pero hay pocos haciendo buen jazz, pocos son los que se dedican con amor.

Aunque es innegable que ahora funciona mejor que hace diez años.

 

C.C ¿En San café es más común encontrar jóvenes o adultos?

V.H: Hay de todo un poco, pero los muchachos siempre son un poco más entusiastas.