El año de la marmota por cuenta del Covid 19

Marcial Muñoz

Confidencial Colombia. Hace un año, más o menos por estas fechas, empezábamos a escuchar sobre un virus llamado Covid-19, en China. Se comenzaban a cerrar aeropuertos y confinar en sus casas a millones de personas. Al principio no pasó de ser una anécdota para nosotros porque lo veíamos muy lejos y además ya había pasado en Asia algo similar con al gripe aviar. La inquietud se disparó cuando el virus saltó a Italia, y luego España. Repetían la misma senda de los chinos con milimétrica simetría de pánico. Y de ahí, a todo el mundo sin manera de frenar su propagación, lo que ha supuesto un cambio de paradigma en nuestro estilo de vida.

12 meses después, en China están haciendo vida más o menos normal, mientras el mundo sigue enredado en una maraña de enfermos y muertes, caos económico, incertidumbre y, sobre todo, miedo, mucho miedo. Miedo a la muerte y especialmente miedo a vivir. Millones de personas encerradas sin querer salir de cuatro paredes. Tristeza absoluta. Algo han hecho bien los chinos (y otros asiáticos que no europeos y americanos), algo que en Occidente no hemos sabido o entendido. Mientras occidente decae, oriente resurge aprovechando el miedo de la gente. Mal dirigidos por un centenar de ‘grandes líderes’: de tecnócratas. En realidad políticos bastante mediocres, mentirosos, cobardes y desnortados a los que solo les preocupa salvar el sillón.

Otra cosa que me sorprende de este global virus es la casi nula incidencia en África. El continente más pobre del planeta, con rentas per cápita más bajas y con sistemas sanitarios más precarios apenas están sufriendo las consecuencias del coronavirus. Cuanto menos sorprendente. Y extraño también que los 10 países países más golpeados por el virus, en lo económico y en lo sanitario, son precisamente los ‘rivales’ de China en el tablero geoestratégico mundial. Cada día creo menos en las casualidades en general… y en política directamente no existen las casualidades.

Algo nos ocultan o no han sabido explicar en occidente. Es una indecencia moral y política que transcurrido todo este tiempo se sigan cometiendo los mismos errores que al final sufrimos los de siempre, los ciudadanos. Siento que estamos en medio del ‘día de la marmota’: ciudades cerradas, personas enclaustradas en sus casas como cuevas, políticos llamando a la responsabilidad de la gente y más muertos, miles de verdad, y decenas de miles que vendrán los próximos años por el crack económico que traerá el empobrecimiento de las familias. De todas las familias: los ricos, la clase media y, por supuesto, los pobres.

El debate de “Salvar la salud o salvar la economía” quedó obsoleto. Ya se planteó en marzo y todos los gobiernos del mundo (salvo Noruega) optaron por “salvar” la salud, hundiendo la economía. De momento en el mundo ya han muerto 2 millones de personas. En 2021 volver a poner la salud por delante de la economía para tener los mismos resultados es la ruina, Los confinamientos extremos no han funcionado frente al virus. Alguien dirá que si no se hubiera hecho, seguramente hubiera sido peor. Seguramente, pero ya no lo sabremos. Como tampoco sabremos si se hubiera evitado el crack económico si se hubieran tomado otras medidas. Posiblemente sí. De lo que sí tengo la certeza es de que si hacemos lo mismo que hace un año, tendremos los mismos y desafortunados resultados: muerte igualmente y debacle económica. Bien es cierto que el factor vacuna se espera sea el elemento diferenciador a la espera de resultados positivos. Por ahora, las expectativas que nos mandan los pioneros en vacunación en el mundo, Israel, son esperanzadoras.

Los mismos errores de los mismos líderes

Siento que el gran error de los políticos occidentales ha estado en obsesionarse con intentar acabar con el virus, hacerlo desaparecer de nuestras vidas para volver a la normalidad de siempre, en lugar de estudiar formas de que la sociedad aprendiera a convivir con Covid-19. Al igual que el resto de virus con los que convivimos desde siempre. Si hubieran dedicado los esfuerzos a estudiar las formas reales de contagio, métodos de frenar la transmisión, confinamientos selectivos, test más rápidos… es posible que ahora no tuviéramos que volver a confinarnos porque los casos de contagio están disparados. ¿Acaso pensaron realmente que estar encerrados en la cueva era soportable por buena parte de la población? ¿Creen nuestros dirigentes que las personas pueden vivir un año de encierro sin que haya consecuencias? espero que sean más inteligentes que eso.

Vivimos en un mundo raro, pensamos que la ciencia domina nuestras vidas, pero es una falsa ilusión. En este nuevo mundo los sentimientos y las emociones han secuestrado la razón, la verdad, los hechos y hasta la ciencia. La gente está harta de estar en sus casas. De comprobar como sus hijos corren el riesgo real de sufrir un hueco irrecuperable en su educación porque el colegio virtual es un parche de mal gusto. Los empresarios tienen miedo de ver como se cierran sus negocios, y la sociedad en general ve como la salud física y mental de millones de personas se está afectando gravemente. Señores políticos: dejen de joder la vida a la gente y adopten las decisiones adecuadas para no arruinarnos y enloquecernos. Han tenido un año para aprender de los errores. Si siguen persistiendo en los mismos igual no será descabellado pensar que lo que realmente quieren es tener a la gente apagada, en sus casas, con la puerta cerrada con candado. Y mientras, los chinos están de fiesta.