“Donde mandaban los asesinos, mandan los campesinos”

En el acto de entrega de títulos de propiedad a 34 familias víctimas del conflicto en Córdoba, el presidente Juan Manuel Santos recalcó la necesidad de direccionar al país al final del conflicto y de apoyar el proceso de paz. También le habló a los enemigos de los diálogos, y les dijo que “sus voces son, por fortuna, cada vez más débiles”. 49 reclamantes no asistieron al encuentro.

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Juan Manuel Santos llegó este miércoles a uno de los escenarios más trágicos y dicientes del conflicto armado en Colombia. Desde la finca Santa Paula, ubicada en el departamento de Córdoba, los paramilitares de Carlos, Fidel y Vicente Castaño ordenaron toda clase de atentados contra la población civil y gestaron un monopolio del terror que amedrentó a comunidades enteras.

Los Castaño, fundadores de las AUC, se apropiaron ilegalmente de ese terreno. Despojaron a quienes, hasta entonces, trabajaban la tierra y producían para dar de comer a su familia. Para recuperarlo, el gobierno tuvo que realizar todo un proceso legal, que se vio amenazado por los violentos y debió ser trasladado de Montería a Medellín. “Finalmente se hizo justicia”, dijo Santos hoy en la entrega de títulos a 34 familias campesinas.

En medio de la comunidad, Santos le volvió a hablar a los representantes de la extrema izquierda y extrema derecha. “Escuchen bien que el país cada vez más está hablando duro y claro en esa dirección. Queremos todos los colombianos un mejor futuro, basado en un país en paz; no queremos celebrar ese pasado negro que tanto nos ha afectado”, señaló el mandatario.

Ante la necesidad de “meterle gente a la paz”, el Presidente exaltó la manifestación de apoyo ciudadano a los diálogos sucedida ayer en la ciudad de Bogotá. “El país se manifestó en contra de la violencia, el país se movilizó a favor de las víctimas, de su reconocimiento, de la restitución de sus derechos; el país habló claro”, dijo.

Luego procedió, tras el discurso, a entregarle a los campesinos su tierra. Ahora el compromiso del Estado es garantizar la vida de los reclamantes y ofrecerle apoyo para que superen el horror de la guerra y puedan comenzar a ser sujetos de reparación.

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