Donald Trump y Hillary Clinton imparables

Trump gana en el estado de Nevada entre los republicanos: Clinton se mantiene líder en las encuestas y espera ganar Carolina del sur sin dificultad.

Trump con casi 35 mil votos, equivalente a 46%, arrolló a sus rivales, de paso completó su tercer triunfo en línea y si sus contendores no hacen algo pronto seguramente será el nominado para competir por la presidencia de Estados Unidos.

 

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Por su parte, Rubio se consolidó en el segundo lugar y definitivamente se constituye en el único rival que con algunas posibilidades podría disputar a Trump la nominación.

 

Ted Cruz se desinfla cada vez más y esta vez apenas alcanzó un tercer lánguido lugar, una posición preocupante si se tiene en cuenta que, además, perdió el voto de los evangélicos; su hasta ahora bastión electoral.

 

Los otros dos candidatos en contienda Ben Carson y John Kasich apenas obtuvieron 4,8% y 3,6% respectivamente y se espera que pronto renuncien a su intensión electoral.

 

Con esta victoria Trump llega en inmejorable condición a las votaciones del 1 de marzo, el bien llamado ‘supermartes’, en el cual se realizarán las primarias en 11 estados (Alabama, Alaska caucus, Arkansas, Georgia, Massachusetts, Minnesota caucus, Oklahoma, Tennessee, Texas, Vermont, Virginia) y quizás se defina en gran porcentaje quien sea el candidato a reemplazar al actual presidente Barack Obama.

 

Por el lado de los demócratas.

CNN celebró un debate, que no fue debate, sino más bien una exposición de ideas en donde los candidatos por el partido demócrata; Hillary Clinton y Bernie Sanders, expusieron sus puntos de vista:

 

El primero en hablar fue el senador Sanders, y como suele suceder siempre que el senador se refiera a algo, fue directo y fuerte en sus respuestas; se quejó de la forma en que se financian las campañas, haciendo que el candidato, una vez electo, prácticamente deba gobernar en favor de aquellos que le financiaron la campaña. 

 

Denunció que en Estados Unidos el 1% de la población se queda con la riqueza, mientras la clase media cada vez gana menos y el 90 de la población recibe muy poco. 

 

Reveló que la población negra y latina mantiene la cifra más preocupante de desempleo; 51%. Y al mismo tiempo va a la cárcel en mayor proporción, 1 a 3 con relación a los blancos. 

 

Criticó el racismo y ejemplificó su punto contando la historia de las constantes alusiones por parte de Donald Trump al hecho de que ‘presuntamente’ Barack Obama no había nacido en Estados Unidos.

 

Frente a algunas preguntas del público y del moderador respondió de manera contundente:

Con relación a como cumplirá su promesa de hacer que la educación en las universidades publicas sea gratis, anotó que serán los pudientes de Wall Street los que paguen. 

 

Acerca de su declaración en 1974 respecto a que la CIA es una agencia terrorista aclaró “que el tiempo había cambiado y que ahora su apreciación era diferente”. 

 

Cuando le preguntaron si estaba de acuerdo, así como él mismo se lo había solicitado a la Clinton, con liberar todos sus discursos, incluso los privados, respondió que sí, que lo haría sin problemas. A la pregunta relacionada con sus creencias espirituales sentenció que creía en la bondad y en la capacidad de preocuparse por los demás. Finalmente, se preocupó por dejar claro que admira y que respeta a su contrincante, la señora Clinton.

 

La segunda en hablar fue la exprimera dama Hillary Clinton, y como siempre sucede cuando la exsecretaria habla, sus modales y tono fueron inmejorables. Y Tal vez sea por eso o por los millones de dólares que su campaña recibe de los patrocinadores que Sanders critica con tanta fuerza y que invierte en sus campañas que la exsenadora va de líder en la mayoría de las encuestas sobre preferencias electorales en las primarias demócratas. Tanto así que para la próxima contienda el 27 de febrero en Carolina del sur se dice que la Clinton aventaja a su rival por más de 13 puntos. Distancia que a estas alturas parece imposible de recortar.

 

Entre las preguntas que le hicieron y las respuestas de la candidata destacaron las siguientes: en relación a su ventaja aparente frente a Sanders su respuesta fue “creo que cada elección o caucus tiene que ser tomada en serio. Hay que trabajar duro por cada voto. Tenemos 47 [votaciones] todavía por venir. Voy a trabajar duro por todas y cada una de ellas”. 

 

Frente al tema del cierre de la prisión que su país mantiene en Guantánamo y que propuso Barack Obama, su respuesta fue contundente: con esa prisión abierta “parecemos hipócritas y locos a la vista de todo”. 

 

Al ser inquirida del porque existe una brecha generacional tan grande entre sus seguidores –viejos- y los de su rival –jóvenes- respondió: “no estoy segura, para ser honesto, por qué existe esa brecha generacional entre mis partidarios y los del senador de Sanders”.

 

Finalmente, la senadora se despidió sonriente y con ello cerró un debate que si bien no dejó nada particularmente diferente a lo ya visto, si sirvió para que algunos indecisos hagan sus análisis y decidan quién será el candidato que tome las banderas del partido demócrata y continúe el legado del presidente Barack Obama.