"Demasiado unanimismo puede generar debilidad de la crítica": Mockus

Antanas Mockus volvió al ruedo político con la seguridad de que saldrá triunfador en los comicios de octubre y asegura que la mayor apuesta para Bogotá es mejorar el tema de la educación. Poco habla del gobierno Santos, aunque dice respetar su gestión, considera que demasiado “unanimismo” puede ser perjudicial. Mockus pinto para Confidencial Colombia, la nueva Bogotá que propone.2011-09-12 **Confidencial Colombia:** ¿De qué manera podría renovarse la confianza de los bogotanos durante su administración para que crean que la corrupción tiene solución?

**Antanas Mockus:** Sobre el tema de corrupción hay un libro que se llama “Adiós a las Trampas” en el que un niño escribe de manera fascinantemente clara: “quien hace una trampa casi siempre le toca hacer otra y así de trampa en trampa termina atrapado en un laberinto”. Ese niño es sabio, por eso hay que recuperar la confianza. Hay mecanismos. El básico es la trasparencia, cortar lo que se está haciendo, técnicamente se habla de “rendición de cuentas”. El Gobierno está al servicio del ciudadano y cada cierto tiempo rinde cuentas.

Bogotá cómo vamos es un mecanismo de la Cámara de Comercio y de la Fundación Corona para asegurar la rendición de cuentas independiente, no solamente el alcalde cuenta lo que quiere contar, sino que se le hace seguimiento a 180 variables que a través de encuestas y mediciones le ayudan a la ciudad a saber dónde va la administración.

**C.C.:** Usted ha mencionado que los índices del delito en sus administraciones bajaron ostensiblemente. ¿En esta versión de ciudad 2011 cuál sería la estrategia?

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**A.M.:** Primero hablemos un poco de metas. Bogotá está en alrededor de 22 homicidios por cada 100 mil habitantes, Latinoamérica está en 25. Bogotá debe reducirlos a 15 o menos. Lo que está disparado son las lesiones personales, en la ciudad hay cerca de 40 mil lesiones personales o robos con riesgo de lesiones personales, atracos que terminaron con heridos, etc. Eso es doloroso pero sobre todo humanamente muestra que Bacrim hay, pero el que crea que el problema de seguridad de Bogotá se limita a las Bacrim está errado, también hay un problema de intolerancia.

Entonces los homicidios son reconocidos por la mayoría de la gente como algo muy grave, las lesiones personales lo son también y el robo a mano armada es un desastre. En toda América latina la gente mata para robar. Hay gente que mata para no dejarse robar y obviamente ni lo uno ni lo otro. Hay que introducir una barrera clara diciendo “con tu vida no me meto”.

**C.C.:** ¿Cómo ve el panorama electoral para los comicios del mes de octubre?

**A.M.:** El sistema electoral colombiano viene cambiando a raíz de la reforma política que busca reducir el número de partidos, pero lo está logrando parcialmente. Entonces una de las explicaciones de por qué somos 11 candidatos es bastante elemental y es que tenemos aproximadamente ese número de partidos y cada partido lógicamente puede tener candidatos.

Puede que la moraleja de estas elecciones sirva para que dentro de cuatro años pase todo lo contrario: dos o tres candidatos o coaliciones de entrada.

Lo otro es pensar que lo que causa la multiplicación de candidatos es la crisis de la ciudad y me parece que es una hipótesis más fuerte. Hay gente que dice que esto no puede seguir caminando en la dirección en la que evolucionó en estos últimos años, especialmente en los últimos tres. Es decir que quien gane las elecciones va a ganar por una ventaja relativamente pequeña, pero la gente no va a poder decir que se abstuvo porque hay muchas opciones.

**C.C.:** ¿Cómo se ve frente a los demás candidatos?

**A.M.:** Hay diferencias. Si ustedes miden por anti clientelismo yo creo que tengo claras ventajas, si lo hacen por experiencia administrativa también, si miden por sensibilidad de los derechos de los más débiles tengo ventajas, por seriedad fiscal y financiera son varias las ventajas. Si ustedes toman cada una de esas siete u ocho ventajas en cada una tal vez encuentren uno o dos candidatos que son parecidos, pero que reúnan las ocho no creo.

La gente tiene insumos como nunca, pero eso tiene las dos caras: le permite a la ciudadanía mucha más información y familiarización sobre el candidato respondiendo a situaciones raras como en cualquier “reality”, pero en cierto sentido puede confundir. Por ejemplo, una de las cosas que me impresiona es que no se haya logrado formalizar un mecanismo de presentación de equipo.

**C.C.:** ¿Cuál es el mensaje de su campaña?

**A.M.:** El lema es “vuelve Mockus, vuelve el progreso, se va la corrupción”. Progreso es suficientemente amplio para incluir progresos en la calidad de la administración pero sobre todo progresos de la gente. La ciudad claramente progresó en esos seis años en que tuve la oportunidad de dirigirla y ahora quiero expresar mis proyectos de la manera más sencilla posible como con la siguiente estructura.

**C.C.:** ¿Cómo afrontar los problemas de Bogotá, como la educación, el transporte, la movilidad, la salud?

**A.M.:** En relación a la doble jornada, se hizo algo provisional pero justificado y yo mismo participé expidiendo un decreto diciendo que mientras no estén todos los niños matriculados no se puede seguir expandiendo la jornada única y eso es prioridad. Que todo el mundo se eduque en la calidad pero eso no puede ser una solución permanente, tiene cierto parecido con el Pico y Placa, que también va a afectar la competitividad de Bogotá si no se ataca en algún momento.

La educación pública en Colombia es buena y frente a no tener nada es buenísima. Hay que reconocer que la competitividad de la ciudad está en juego cuando se habla de calidad en la educación y en una sociedad tremendamente desigual la diferencia en calidad educativa agrava la desigualdad en vez de atenuarla. Lo mínimo en una sociedad tan desigual como la nuestra es decirle a la gente “estudie que a través de la educación usted puede realizar sus sueños”. Mi mayor sueño es que la sociedad entre en una especie de descubrimiento de que sin educación Bogotá no va a ser competitiva.

**C.C.:** ¿Y con respecto a los otros temas?

**A.M.:** Bogotá ha sido hábil en manejar circunstancias puntuales pero el caso del aeropuerto El Dorado demuestra que no pensamos suficientemente en grande. Lo mismo pasa con la velocidad que le estamos inyectando al tema del bilingüismo.

Bogotá invirtió 25 millones de dólares en computadores y no está actualizando la tecnología, no está promoviendo el acceso de los jóvenes estudiantes a banda ancha. Tal vez por el conflicto armado, tal vez por lo picaresca de la corrupción, no nos concentramos en nivelarnos a nivel del mundo.

**C.C.:** En el tema del consenso ¿usted cree que al final en el gobierno van a participar más fuerzas políticas, podrían participar en un eventual gobierno suyo?

**A.M.:** No necesariamente, o no tanto como fuerzas políticas. Yo me he caracterizado por el daltonismo político, por no discriminar cuando hago nombramientos, no he vetado nunca a nadie por pertenecer a un partido. En campaña electoral obviamente el PIN no fue de mis afectos pero excluyendo ese grupo que carga un lastre complicadísimo, yo creo que si alguien es técnicamente bueno es bienvenido al equipo. El equipo no es entendido como una coalición de fuerzas sino es seleccionado meritocráticamente.

**C.C.:** Hablando del tema de la Unidad Nacional el presidente Santos pretende convertirse en una coalición que puede ser electoral. Esa circunstancia nacional en la que todos los partidos participan y acompañan al gobierno. ¿Y la oposición, quién va a disentir?

**A.M.:** En la democracia es muy importante que haya voces y fuerzas distintas que no estén con las manos amarradas con algún mecanismo de coalición. Entiendo que el Gobierno llama a la mayor unidad posible al redor de él y está, obviamente, en su derecho. Demasiado unanimismo puede generar debilidad de la crítica, un poco lo que pasó con el anterior gobierno, mientras estuvo el gobierno todo parecía perfecto y después se vieron las fisuras, entonces creo que son muy útiles las voces discordantes.