Actualidad, Bogotá

De niño Manuel Sanabria le lustró los zapatos a Iván Duque, hoy aspira al Concejo de Soacha

Manuel Fernando Sanabria

Cuando Manuel Fernando Sanabria tomó un bus desde Ciudad Bolívar en Bogotá en el año de 1998 para hablar con Horacio Serpa, quien para ese entonces era el candidato oficial del Partido Liberal, todo se imaginó menos que su vida daría un giro de 180 grados.

Tenía 11 años cuando un día quiso conocer personalmente al candidato liberal que peleaba la presidencia con Andrés Pastrana Arango aspirante conservador. Su idea era hablarle y pedirle una oportunidad laboral que no solo le permitiera terminar sus estudios, sino además, de que se acordara que en la localidad de Ciudad Bolívar y el barrio Cazuca en Soacha, la gente vivía en medio de la miseria, situación que hoy por hoy no ha cambiado en este territorio de la capital del país, vecino con el municipio cundinamarqués, separado por una calle.

Llegar a Horacio Serpa no era una tarea fácil, se trataba de uno de los personajes del país de mayor importancia en la política colombiana y bastante asediado, sin embargo, esto no fue motivo para que Manuel desistiera de su idea. Un día cualquiera tomó un bus que lo llevó hasta el Centro Internacional, en donde el candidato tenía sus oficinas de campaña, llegando al lugar casi a las 2 de la tarde, hora en la que todos regresaban de almorzar. El primer obstáculo que encuentra son los guardias de seguridad quienes le interrumpen el paso en la puerta del edificio, lo que le hace romper en llanto.

Sentando en un andén llorando en la puerta de la sede de la campaña es visto por la actual concejal Lucía Bastidas, quien por ese entonces trabajaba como asesora de Serpa, junto al actual secretario general de la Procuraduría Huber Ariza, quienes acuden a preguntarle el motivo de su tristeza, cuando este les explica que su intención era la de hablar con el aspirante presidencial, estos se conmueven y le dejan seguir, invitándole a vincularse oficialmente a la campaña. Gracias a su ayuda Manuel no solo conoce a Serpa, sino además comienza a trabajar en calidad de patinador de la campaña liberal a la presidencia.

La presidencia queda en manos del candidato contrario a Serpa -Andrés Pastrana Arango-, y Horacio Serpa asume la jefatura del liberalismo declarándose en oposición al Gobierno. Manuel acude en su ayuda y se encuentra con que no hay espacio para vincularlo laboralmente, sin embargo, Flor María, secretaria privada del excandidato le ayuda regalándole un kid de betún y cepillos para embolar zapatos y le invita a buscar el sustento diario lustrando zapatos a los funcionarios del Partido Liberal.

De esta manera Manuel lustra los zapatos de personajes como Rafael Guarín exviceministro de Defensa; Juan Fernando Londoño politólogo y analista; Eduardo Verano de la Rosa actual gobernador del Atlántico; Roberto Carvajal hoy funcionario de la Contraloría y también, los del presidente de la república Iván Duque, quien por ese entonces prestaba sus oficios en el Partido Liberal como asesor de Horacio Serpa.

De esta forma este joven consigue el sustento diario para ayudar en su casa, mientras terminaba su bachillerato. Cuando cumplió la mayoría de edad, se vincula laboralmente en el Partido Liberal en el cargo de mensajero y más adelante es nombrado como asistente en la oficina territorial de la Dirección Liberal e inicia sus estudios en Derecho en la Universidad Católica.

Manuel siempre tuvo la idea de aspirar a un cargo de elección popular, en un comienzo quería ser edil de la localidad de Teusaquillo, sin embargo, en el momento de tomar la decisión, lo hizo por el lugar que le vio nacer, el municipio de Soacha. Es esta la razón para renunciar a su trabajo como asistente en la Unidad de Trabajo Legislativo del entonces senador del Centro Democrático Iván Duque.

Desde entonces viene desarrollando una labor social a través de la Fundación Cazukids, donde ha tenido la oportunidad de conocer más de cerca la situación de miseria y vulnerabilidad de muchos de los habitantes de Soacha.

No todo ha sido felicidad, en agosto de 2018 tuvo que hacerle frente a las denuncias de algunas personas que les señalaban de no haberles devuelto un dinero prestado para los fines sociales que cumple la fundación. Sanabria se defiende asegurando que está dispuesto a limpiar su nombre, porque según él, “es un plan orquestado desde sectores políticamente opuestos”.

Manuel espera la concreción de su aval en el Centro Democrático para aspirar al Concejo del municipio de Soacha, desde donde tiene la esperanza de continuar trabajando por la gente en la zona que le vio nacer.

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