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David contra Goliat: Bayern Munich y Leipzieg

 

El rebelde Red Bull Leipzieg desafía el poderío del Bayern en el Allianz Arena. El conjunto de la bebida energética pretende culminar su revolución que lo ha llevado en siete años desde la quinta división a disputarse el liderato con el más poderoso de Alemania. El sueño hecho realidad de su dueño, Dietrich Mateschitz.

El nuevo de la clase en Alemania, el Red Bull Leipzieg, quiere desafiar al ‘chacho’ en su territorio. El Toro Rojo, un equipo que no tiene más de siete años de historia, reta al Bayern de Múnich en el Allianz Arena por el trono de la Bundesliga. Los bávaros recuperaron el liderato en la última semana. Hasta entonces los novatos del este de Alemania habían revolucionado los estamentos de la liga teutona, convirtiéndose en el Leicester de la presente campaña con una pequeña salvedad, no se han ganado el cariño de la gente como lo hizo el equipo de Ranieri.

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El Red Bull Leipzieg no goza de la misma imagen del matagigantes de Inglaterra. Lo normal en estos casos el que el común de los aficionados simpatice por el rival más débil. Fue el mismo fenómeno que sucedió el pasado año en la Premier con el mencionado Leicester, pero en el caso del Toro Rojo ha sucedido a la inversa. El conjunto creado por el megalómano Dietrich Mateshitz, dueño de la empresa de bebidas energéticas Red Bull, se creó en 2009 adquiriendo la plaza de un equipo de la ciudad que militaba en la Oberliga (quinta división) y desde entonces ha tenido un ascenso meteórico hasta llegar a compartir el liderato como lo hace actualmente con el Bayern. Esto ha provocado las envidias del resto y sobre todo ha generado la idea de que con dinero se puede comprar el éxito, algo que no ha gustado nada en Alemania.

 

Resulta que el sueño de Mateschitz forma parte plan de conquista del deporte que lleva haciendo en la ultima década. Poseedor ya de un equipo de F1 que ha dominado el automovilismo hasta la llegada de Mercedes, también ha probado el éxito con los deportes extremos donde se han reivindicado como uno de los mayores sponsor de todos estos deportistas. En un momento dado, decidió probar suerte con el fútbol. Inició la aventura con el Red Bull Salzburg en 2005, prosiguió con el New york Red Bull al siguiente año, el Red Bull Brasil en 2007 y por último el Red Bull Ghana en 2008. Pero Mateschitz quería más. No le bastaba con probar con equipos de ligas menores, ansiaba llevar la voz cantante en un campeonato de primer nivel y puso sus miradas en Alemania, la cual por estructura es una de las ligas que más rentabilidad da a sus equipos.

 

El austriaco sufrió para lograr su objetivo. Las normas en la Bundesliga no permitan tan fácil la llegada de inversión extranjera. Por norma no se acepta que una empresa privada adquiera más del 51 por ciento de acciones de un club. Por ello falló en el intento de comprar el Sachsen Leipzieg, que se encuentra en la cuarta alemana, con el que llegó aun acuerdo que tiraron abajo los aficionados plantando una protesta formal a la Federación, que acabó dando la razón a estos últimos. Mateschitz no desistió, tanteó también las posibilidades del FC Saint Pauli, 1860 Múnich y Fortuna Düsseldorf, sin éxito. Desesperado, acudió una categoría inferior, a la quinta de Alemania -la Oberliga- para adquirir el SSV Markranstädt de Leipzieg por unos 350 mil euros. Aún faltaba un último escollo, el reglamento no permite que un equipo lleve el nombre de un patrocinador y tuvieron que inventarse una nueva jugada mágica. Lo rebautizaron con las siglas RB que representan su marca de bebidas energéticas Red Bull y pasaron a llamarse el RasenBallsport Leipzieg, traducido al castellano “deporte de pelota sobre el césped” Leipzieg.

 

El plan de viaje desde entonces no ha sido sencillo, el conjunto finalmente logró un ascenso meteórico en el que pasaron de la quinta división a la primera en apenas siete años. Antes de llagar a primera también tuvieron que pasar una nueva exigencia de la federación cuando llegaron a la segunda división. Debían cambiar el escudo, permitir la entrada de nuevos socios y cambiar la estructura de la directiva para que no existiese mayoría de Red Bull. A regañadientes, Mateschitz cedió y se llegó a un acuerdo. En 2016 culminaron el proyecto con el ascenso a la Bundesliga. El conjunto de la bebida energética ya estaba entre los grandes.

 

El equipo se ha destacado en este año con un fútbol rebelde que ha sorprendido a propios y extraños en Alemania. Mateschitz no ha reparado en gastos para reforzar al equipo, con la contratación de varios jóvenes como Keita o Timo Werner por los que pagaron 15 y 10 millones de euros respectivamente. Dirigidos por Ralph Hasenhüttl, que fue uno de los técnicos revelación del Ingolstadt que sorprendió el año anterior, los del este de Alemania se caracterizan por un estilo futbolístico que encarna a la perfección los valores del bloque soviético que en su día gobernaba la ciudad. Austeros, sobrios y sin practicar un fútbol vistoso, se destacan por ser un conjunto compacto que juega con las líneas muy juntas y que aprovecha al máximo sus oportunidades a la contra. Con este discurso han sorprendido a media liga teutona y hoy se enfrentan al todopoderoso Bayern al que pretenden dar un golpe de estado que termine de culminar su revolución.