"Cuando se gobierna no se hace lo que se quiere"

Juan Verde es  miembro del comité de estrategia de la campaña presidencial de Hillary Clinton. Hispanohablante, emprendedor y enamorado de Colombia; habló con Confidencial acerca del panorama económico, la política estadounidense, el proceso de paz y la innovación en el país.

Juan nació en España, pero se forjo como profesional en los Estados Unidos, donde gracias a su trabajo ha llegado a ser uno de los asesores políticos y económicos más importantes. Experto en internacionalización de empresas, estrategia y sostenibilidad, es un incansable emprendedor y abanderado de diferentes causas sociales.

 

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Ha estado muy cerca del presidente Obama a quién asesoró en temas de economía internacional, sostenibilidad y comunidad hispana.

 

En este momento Juan dedica gran parte de su tiempo a la campaña presidencial de Hillary Clinton, como miembro del Comité Nacional de Finanzas de la misma. Pero también reparte su trabajo en diferentes frentes sociales, desde varias fundaciones trabaja por la sostenibilidad y el medio ambiente, y por la innovación y el emprendimiento.

 

En Colombia por medio de la Fundación Liderazgo, estuvo cerrando acuerdos con empresas privadas, instituciones y agencias del Gobierno, para formar jóvenes líderes y emprendedores en temas de innovación.

 

En su visita al país habló con Confidencial Colombia acerca de la actualidad económica, dio detalles de la campaña del partido demócrata y de Hillary Clinton a la presidencia de los Estados Unidos, y toco temas como el proceso de paz y la innovación.

 

Juan asegura que le encanta Colombia y está convencido de que grandes oportunidades vienen para el país en materia económica a pesar de los pronósticos.

 

 

Confidencial Colombia: Muchos sectores auguran una crisis económica en Colombia teniendo en cuenta el panorama actual; la preocupación por la caída del precio del petróleo y la revaluación del dólar es constante. ¿Cómo ve usted el futuro económico del país?

 

Juan Verde: Creo que Colombia está viviendo una situación interesantísima, desde mi punto de vista, un cruce de caminos histórico. Por un lado, el país ha venido haciendo sus deberes para aumentar la competitividad. Es importante la apuesta que está haciendo por mejorar la infraestructura, el esfuerzo por acercar el interior del país hacia el centro, con puertos, carreteras y obras que eran muy necesarios.

 

Aunque el panorama sí es de incertidumbre; pues por supuesto lo que está pasando en China, el bajón del precio del petróleo, y lo que pueda pasar respecto a la FED está afectando a la economía en Colombia.

 

Sin embargo y si me piden mi opinión personal, soy optimista, creo que sí vamos a ver un enfriamiento de la economía, las perspectivas no van a ser las que se pensaban hace un año, o hace seis meses, pero no creo que Colombia vaya a entrar en una recesión ni en una crisis profunda.

 

CC: Al respecto el Ministro de Hacienda asegura que frente al panorama Colombia tiene que dejar de depender del petróleo, que con estas nuevas condiciones hay otros sectores económicos que entran a jugar un papel protagonista. ¿Cuál es su opinión?

 

JV: Francamente creo que lo que está pasando es una oportunidad para este país, todas las crisis, son oportunidades y peligros. Los peligros ya los sabemos, pero Colombia tiene que seguir adelante por la vía de la diversificación económica, hace diez años vivía de otras cosas y apareció el petróleo. Creo que no se puede volver a cometer el mismo error que es vivir de unos pocos sectores de la economía.

 

La devaluación puede ser una oportunidad, porque hace que sus exportaciones sean más competitivas, el papel del sector agro-industrial es totalmente interesante.

 

Otro tema que es importante es el Tratado de Libre Comercio. Colombia trabajó durante mucho tiempo para conseguirlo, pero no invirtió tanto tiempo en qué iba a hacer después, en ese sentido creo que está rascando apenas la superficie de lo que puede ser el potencial del país al respecto. Sí es una oportunidad para que varios sectores den un paso al frente y el país empiece a pensar en una economía mucho más dinámica y menos dependiente de pocos sectores.

 

CC: Saliendo un poco de Colombia,  ¿Hacia dónde va la economía mundial con lo que está pasando en China y el Yuan?

 

JV: Bueno eso nos tiene preocupados a todos, porque no sabemos si es un estornudo o una pulmonía. Pero soy optimista también. Creo que es un reajuste que era absolutamente necesario y que no debería sorprender a tanta gente, la economía china estaba sobre inflada y hoy en día hay que tomar en consideración que el capital es cobarde y peregrino en el buen sentido de la palabra, pero ahí es donde están las oportunidades.

 

Yo no creo que vayamos a ver un éxodo masivo del capital, ni creo que vayamos a ver tampoco un derrumbe en la economía china, una vez más esto va a significar un ajuste, una serie de cambios que va a tener un efecto en la economía mundial por supuesto, vamos a ver un receso, una especie de freno que hay que saber aprovechar.

 

 

CC: Estados Unidos es uno de los protagonistas, por supuesto, de estos cambios que usted menciona y quien sea elegido presidente en el 2016 tiene una gran responsabilidad en saber manejar el tema financiero. Pasando un poco a la arena política ¿Cuál es el panorama electoral en Estados Unidos? ¿Cuáles son las perspectivas de la campaña de Hillary Clinton?

 

JV: Creo que estamos ante un acontecimiento histórico. El que Hillary pueda llegar a la presidencia de los Estados Unidos es un hecho sin precedentes, no solo por ser la primera mujer sino, me atrevería a decir que va a ser la líder con más experiencia en la Casa Blanca, es una mujer que lo ha hecho todo. Ha sido senadora, secretaria de Estado, importantísima en los asuntos internacionales del país; fue Ministra de Asuntos Exteriores y jugó un papel muy determinante en la administración de su marido.

 

Como anécdota, ellos se conocieron en la facultad de leyes, y la estudiante número uno de su promoción fue ella no él, entonces creo que eso dice mucho de la persona que es.

 

El panorama demócrata es optimista, tenemos por un lado un partido en el que hoy por hoy la favorita es ella, vamos a ver qué pasa con Biden, el vicepresidente que puede dar el salto. Pero parece muy difícil que le puedan arrebatar a Hillary Clinton las primarias. Tiene una infraestructura muy superior, ha recaudado mucho dinero, y ha desplegado esa infraestructura a lo largo y ancho del país lo cual le da una ventaja competitiva sobre cualquier otro candidato.

 

Y por el lado de los republicanos, somos optimistas también, actualmente hay un partido muy dividido, hay 16 candidatos en las primarias (frente a 3 en el partido demócrata). Vemos unos republicanos divididos y peleándose entre ellos.

 

CC: ¿A qué atribuye esa división?

 

JV: Es una división ideológica por un lado está la extrema derecha, el ala radical del partido que dice que tienen que volver a sus valores más conservadores y más religiosos. Y luego está otra ala que es más pragmática, que dice que la victoria está en el centro, no te puedes ir y abandonar a ese segmento demográfico que es muy importante; los hispanos, los negros, los migrantes, los jóvenes. Porque si te vas demasiado a un lado va a resultar muy difícil. Seamos sinceros, en Colombia o en Estados Unidos la victoria la da el segmento de los indecisos, el centro moderado. Entonces el panorama para los republicanos no pinta muy bien hoy.

 

Habiendo dicho eso no les va a faltar dinero, todo lo contrario van a ir y van hacer una campaña formidable contra Hillary, y yo creo que va a ser Jeb Bush. Hay una frase muy realista que dice que la diferencia entre la realidad y la ciencia ficción, es que la ciencia ficción tiene que tener sentido, la realidad no. Si hace cinco años nos hubieran dicho que íbamos a tener otro Clinton-Bush hubiese sido impensable, sin embargo creo que ese va a ser el panorama.

 

Vamos a tener a Jeb Bush que es un candidato formidable, que habla español perfectamente bien, está casado con una hispana, y que es muy moderado, que tiene una maquinaria impresionante y creo que así es muy difícil que los otros candidatos republicanos le hagan sombra.

 

CC: Y ¿qué piensa del fenómeno Trump?

 

Donald Trump está punteando en las encuestas, aunque esas encuestas son poco confiables, porque son de intención de voto entre los votantes no entre los delegados del partido, quienes son los que deciden en las primarias. Y el perfil del delegado de partido es muy distinto al perfil del votante de a pie.

 

Entonces al final para mí será un Bush-Clinton, sin embargo van a ser unas elecciones muy reñidas las que vamos a tener el próximo año.

 

Sin embargo Trump sí refleja un segmento de la población americana, el hecho de que el 26% de los republicanos lo elijan a él o muestren una clara intención de voto frente a los otros candidatos, te dice que hay que prestarle atención. Pero creo que tiene que ver más con que la inmensa población de los Estados Unidos, al igual que en Colombia y muchos países del mundo, están viviendo una transformación del sistema político. En ese sentido la gente está harta de los políticos tradicionales, de más de lo mismo, la gente busca frescura, legitimidad, buscan candidatos que les hablen de tú a tú y que hablen con sentido común y no la retórica de venderte el mundo para ganar tu voto, eso es parte del siglo pasado.

 

Y creo que el fenómeno Trump tiene que ver más con eso que con el hecho de que el país sea extremadamente racista y elitista. Creo que la gente ve a Donald Trump como alguien fuera del sistema y no necesariamente comulgan con sus ideas xenófobas y con ese populismo barato.

 

 

CC: Mucha gente tiene cierto malestar con el gobierno del presidente Obama, uno del que usted ha estado muy cerca. ¿Qué piensa Obama? ¿Cómo evalúa usted estos años de gobierno?

 

JV: Creo que cuando Obama llega al poder en el 2008, había mucha expectativa, no solo en EE.UU. sino en todo el mundo y creíamos, en mi opinión un poco irrealista, que iba a ser la salvación, que iba a acabar con el hambre, con la injusticia, y las guerras en seis meses y no. Yo creo que una frase de él y que describe lo que ha pasado en Estados Unidos es muy elocuente y es “Cuando se gobierna no se hace lo que se quiere, se hace lo que se puede” o lo que te deja hacer la oposición.

 

En este caso tenemos un senado republicano, con el que resulta muy difícil maniobrar políticamente para llevar a cabo los cambios que el Presidente quiere.

 

Así y todo hay que ser objetivos, no ha sido lo que todos esperábamos, pero porque eran expectativas irrealistas e imposibles, pero seamos sinceros. Pensemos, dónde estaba el mundo en el 2008 y dónde está hoy. En el 2008 cuando Obama toma posesión estábamos en medio de la peor crisis económica en los últimos 70 años, el sector financiero estaba al borde del cataclismo, en el mundo entero.

 

El Presidente mostrando muchísima valentía salvó al sector financiero, recuperamos el dinero, para dárselo a las arcas públicas, tuvo que intervenir para salvar el sector automovilístico, te recuerdo que estaban las cuatro compañías más importantes del mundo a punto de quebrar.

 

El desempleo en EE.UU. estaba cerca del 10%, hoy está en 4.9%, la inflación, el sector inmobiliario cayendo las ventas a un 30%, hoy estamos en niveles pre-crisis.

 

Sea cuál sea el indicador con el que se quiera medir, si somos justos, estamos mucho mejor hoy de lo que estábamos hace siete años.

 

Por otro lado la gente dice que los demócratas no somos fiscalmente responsables, pero Bush padre deja el mayor déficit fiscal en la historia del país y el presidente Clinton, ocho años más tarde le entrega a su hijo el mayor superávit en la historia de Estados Unidos; Bush hijo le entrega a Obama el mayor déficit en la historia superando a su padre, y el presidente Obama ha hecho una labor titánica por poner la economía en equilibrio.

 

Entonces yo espero que esa frase de Bill Clinton, “la gente vota con la mano en el bolsillo” tenga mucho que ver en cuanto a los resultados de las próximas elecciones.

 

CC: ¿Cómo ve el gobierno de Estados Unidos el proceso de paz en Colombia?

 

JV: Con muchísima esperanza y optimismo, yo decía al principio que soy optimista respecto a Colombia porque estamos hablando de unos planes muy ambiciosos de cara al futuro, que pasan por la infraestructura, la economía, el turismo; estamos apostándole a aumentar las exportaciones, a la llegada de capital desde el extranjero. Y nada de esto va a ser posible sin la paz.

 

Es que la paz no sólo es importante para este país, es importante para el futuro de la región, yo creo que en el momento que se llegue a una firma de un acuerdo va a haber un antes y después en el buen sentido de la expresión.

 

Va a haber un panorama mucho más optimista y esto Estados Unidos lo ve con mucho cuidado, con mucha preocupación, pero sobretodo con mucho optimismo de cara a lo que puede significar esto para la estabilidad y el desarrollo económico del país.

 

CC: ¿Esto correría algún riesgo en caso de que el gobierno cambie? Es decir, en caso de que los republicanos lleguen al poder.

 

JV: Bueno yo no creo que vaya a ganar Trump, si gana sería nefasto para las relaciones bilaterales con Colombia y con Latinoamérica, porque este señor no ve más allá de las fronteras, pues quiere construir una muralla de 4000Km ni más ni menos, aislarse del resto del mundo.

 

Pero con la excepción de Donald Trump, gane quien gane las elecciones de Estados Unidos sea republicano o demócrata, no vamos a ver un gran cambio en las relaciones bilaterales con Colombia.

 

Este país es un aliado importantísimo e histórico de EE.UU. y eso no cambia de la noche a la mañana, tal vez si cambian sean matices, pero de fondo creo que va a ser igual, una actitud de gran colaboración y de entender que tienen mucho que ganar los dos países si lo hacen y mucho que perder si no.

 

 

CC: Finalmente usted vino a cerrar alianzas para incentivar a jóvenes líderes a innovar y emprender. ¿Cuál fue el panorama que encontró? ¿Cómo ve usted el desarrollo de la innovación en Colombia?

 

JV: Primero te diría que es extremadamente importante reconocer que la clave de la competitividad en las regiones, en las naciones, en las empresas pasa por la innovación, en el siglo XX podías invertir en infraestructura solamente y salías adelante, hoy no, hoy hay que invertir en innovación.

 

Estados Unidos ha llevado a cabo en los últimos ocho años la mayor inversión en innovación en su historia, no es coincidencia que las economías más poderosas del mundo sean las que más invierten en innovación, hay una correlación directa ahí.

 

Porque entendemos, y eso lo entiende el presidente Obama, que en el siglo XXI la competitividad será de los que apuesten más o menos por la innovación.

 

Dicho eso creo que en Colombia este gobierno lo ha entendido perfectamente bien y ha definido como prioridad el desarrollo económico, de hecho el objetivo es que Colombia se convierta en uno de los tres países más innovadores de Latinoamérica, eso no pasa de la noche a la mañana y es un plan muy ambicioso, pero desde luego el correcto.

 

En la tarea que estoy haciendo con la Fundación Liderazgo, he encontrado un gran recibimiento del sector privado y entidades del gobierno y eso era impensable hace 5 años en Colombia, entonces esa en una señal de que las cosas están mejorando y van por el camino ideal.

 

CC: ¿Cómo hacer de este tema uno más atractivo para los jóvenes en el país, jóvenes que tienen potencial pero tal vez no se interesan?

 

JV: Es una receta compleja, pero es un tema principalmente cultural. Estados Unidos es el país con más emprendores en el mundo, pero esto tiene que ver con una serie de cosas culturales e históricas. Allá tú le preguntas a un niño qué quiere ser cuando sea grande y te responde “empresario” y te lo dice con una sonrisa de oreja a oreja y con orgullo.

 

Y muchas veces en Colombia, y en general en Latinoamérica, se asocia el empresario con alguien que explota al empleado, o que no es una fuerza positiva en la sociedad y esta es una visión totalmente errónea.

 

Los empresarios y los emprendores son fuerzas positivas en la sociedad porque asumen riesgos, generan empleo y flujo en la economía.

 

Pero hay algo más importante, y es el marco legal y jurídico que hace que los emprendores puedan correr riesgos. Por ejemplo cuando una persona se arruina en Estados Unidos, por ley después de 7 años todo el mundo; las instituciones, los bancos, el gobierno, tienen que hacer borrón y cuenta nueva.

 

En cambio en Latinoamérica, en la mayoría de los países, la deuda te acarrea el resto de tu vida, lo cual te dificulta el proceso de entrar. Se entiende de otra manera.

 

En EE.UU. para alguien que se ha arruinado cuatro o cinco veces es algo positivo, ha aprendido mucho en el camino. Aquí si te arruinas una vez acarreas una imagen de una persona que no triunfa. De modo que es un tema cultural e institucional.