"Comíamos pan con grasa de cerdo a manera de mantequilla"

Este 11 de julio se conmemoraron 20 años del Genocidio de Yugoslavia. Confidencial Colombia habló en exclusiva con Sandra Mitrović, ciudadana bosnio-herzegovina y esposa del futbolista colombiano Jackson Ibargüen. Ella creció en la Yugoslavia de los noventas y en ese entonces, su ciudad Gradiška, aún hacía parte de la gran República Federativa. Sus vivencias de infancia y su concepto de la actual situación del país.

Este sábado se conmemoraron, en varias ciudades del mundo, los 20 años de la Masacre de Srebrenica.

 

El 11 de julio de 1995, tropas fieles al general Ratko Mladić, en complicidad de un grupo paramilitar serbobosnio, entraron a la ciudad de Srebrenica, pasando por encima de efectivos de cascos azules de Naciones Unidas.

 

Allí detuvieron y sacaron de la ciudad a hombres, mujeres, niños y ancianos; en su mayoría musulmanes. Acto seguido, los torturaron y acribillaron. Se calcula que en dos días, fueron masacradas más de 8300 personas y 6241 fueron enterradas fosas comunes de Potocari, a 6 kilómetros de Srebrenica.

 

 

 

Pero en total, la guerra en la Antigua Yugoslavia (1991-1995) cegó más de 130 mil vidas. Actualmente, los cinco países que conformaban la gran república, gozan de autonomía y soberanía: Croacia, Eslovenia, Macedonia, SerbiayMontenegro y BosniayHerzegovina.


Sandra Mitrović es una ciudadana bosnio-herzegovina, no es sobreviviente de la masacre y tampoco perdió familiares cercanos a causa del conflicto. Actualmente reside en Bogotá y durante la guerra vivió con su familia en una zona rural de Prnjavor- Bosnia. Habla español perfectamente y está casada con el futbolista colombiano Jackson Ibargüen.


CC: Sandra, sabemos que usted es muy joven para tener una memoria histórica de la guerra, pero ¿qué alcanza a recordar de esos años? 

Si, en la época de la guerra, yo tenía alrededor de 5 o 6 años. Yo nací en Gradiška pero viví mi infancia en un pueblo llamado Prnjavor. Recuerdo que comíamos pan y encima grasa de cerdo a manera de mantequilla. La guerra había bloqueado la entrada de alimentos, nos tocaba duro pero gracias a Dios mi familia tenía vacas, entonces tomábamos leche azucarada, café y también teníamos algo parecido a los cubos de caldo de gallina pero en polvo, había escasez de comida.

 

Gracias a Dios no tengo recuerdo de lo sucedido (masacre), ya que tengo la impresión de que la guerra tocó más las ciudades capitales como Sarajevo, Banja Luka o Belgrado. 

 

Unos diez años después de eso, cuando caminaba por la calle ya viviendo en Banja Luka, vi bastante gente caminando y hablando sola. Yo no entendía el porqué. Era gente bien vestida y de aspecto normal. Entonces mi papá me explicó que esto era por causa de la guerra, que eran personas a las que les habían asesinado sus hijos y violado a sus esposas. 

 

CC: ¿A qué grupo étnico pertenecía su familia?

Mi familia es ortodoxa, yo soy cristiana. En esa época el líder era Arkan (Željko Ražnatović) durante el gobierno de Milošević (1989 – 1997) y siempre los cristianos fueron mayoría ante los musulmanes, pero también murieron muchos ortodoxos. También es verdad que muchos bosnios extrañan la época de Tito (Josip Broz). Un tío mio trabajó en un barco y era cocinero de Tito y él siempre me decía que cuando Tito estaba vivo, la situación era diferente, era muchísimo mejor. 

 

CC: El Mariscal Tito, para muchos fue ‘el arquitecto’ de la gran República Yugoslava hasta su muerte en 1980.

Si, Tito, cuando todos estábamos unidos, dicen que así unidos era todo mejor, con un solo presidente. La disolución de Yugoslavia se dio por asuntos políticos ligados a la religión y todavía se siente eso. Sin embargo, puedo decir sinceramente que vivir en Bosnia es muchísimo mejor que vivir en Colombia.

 

 

Cuando hablo de eso con personas de acá de Colombia no me lo pueden creer y me preguntan: ¿cómo puede ser posible? Allá ha habido una guerra, masacres, casas destruidas, siempre lo pasan por televisión. Y yo les digo: “sí, pero esas son imágenes de los noventas”. Han pasado veinte años y si uno va a Bosnia ahora encuentra todo cambiado. Al salir a la calle a las once de la noche, no te pasa nada.

 

CC: ¿En qué años las cosas comenzaron ha cambiar?

Por ahí en el 99 o 2000, las escasez de comida terminó pero quedaron las casas destruidas, personas que les ha tocado empezar de nuevo porque fueron desplazadas. Y hoy todavía hay gente tratando de regresar al lugar de donde los sacaron.

 

¿Cuántos idiomas habla?

Bueno, hablo bien el italiano, portugués, serbio, croata y un poquito de español e inglés. En Bosnia es obligatorio el inglés y alemán, pero hablo esos idiomas porque viajé mucho a Italia y el portugués lo aprendí en Bosnia con unos amigos de Brasil y con mi esposo que también habla portugués.


¿Cómo conoció a su esposo colombiano?

Cuando cumplí 18 años, yo planeaba irme a vivir a Italia pero decidí quedarme en Banja Luka y estudiar Fisioterapia. En 2008, Jackson (Ibargüen) llegó a Bosnia a jugar en su primer club, el FK Laktaši. Nos conocimos y después nos fuimos a Zenica (NK Čelik, segundo club de Jackson). No seguí estudiando Fisioterapia, pero si soy graduada en Italiano y en Estética.

 

 ¿Los problemas raciales en su país están superados?

Superados totalmente no. Por ejemplo en la primera ciudad donde Jackson jugó son ortodoxos y en la segunda son musulmanes. A veces entre clubes -porque también hay equipos croatas que son católicos-, entonces vienen las agresiones y los insultos. Esos muchachos son más jóvenes que yo, y a veces los mismo papás les cuentan lo que pasó en la guerra cuando no habían nacido y colocan ese odio en sus corazones.

 

 

Yo pienso que la gente debería tratar de perdonar, no olvidar porque es imposible. La culpa la tienen todos: católicos, musulmanes, ortodoxos… Estoy de acuerdo con conmemorar pero no reavivar odios en las redes sociales por ejemplo. Mis hijos son colombianos y nacieron en una ciudad bosnia donde si hubo guerra y yo siendo de una familia ortodoxa jamás recibí una ofensa.