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“Colombia también tiene que desmovilizarse”

El director de la Agencia Colombiana de Reintegración en diálogo con Confidencial Colombia, hizo una radiografía de lo que será el proceso de desmovilización de las Farc si se logra firmar un acuerdo de paz. Aseguró que el proceso más complejo será el de la reconciliación. 

Mientras avanzan las conversaciones en la Habana, Cuba, entre el Gobierno y la guerrilla de las Farc, paralelamente sigue avanzando otro proceso del que se desprenderá realmente el posconflicto y es la reintegración de todos los que hacen parte de las estructuras de ese grupo alzado en armas por más de 50 años.

 

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Alejandro Eder, un vallecaucano proveniente de una de las familias más acaudaladas de esa región y dueña de grandes empresas, prefirió dedicar los últimos siete años de su vida a reconstruir la vida de cientos de personas que por uno u otro motivo terminaron envueltos en la guerra como combatientes.

 

El Director de la Agencia de Reintegración considera que Colombia debe prepararse para perdonar y recibir entre la sociedad a aquellos que tanto daño le han hecho al país, que la ciudadanía debe entender que la paz no ‘viene del cielo’ y que el proceso de reconciliación es un asunto que compete a todas las futuras generaciones.


Confidencial Colombia: ¿Qué característica del conflicto se desprende del testimonio de los desmovilizados, cuáles son esas historias que están contando de la guerra?


Alejandro Eder: Algo que personalmente he aprendido en los años que llevo trabajando en esto, y hablando con centenares de desmovilizados es que la línea entre víctima y victimario muchas veces no es tan clara. En Colombia la gente piensa ‘estos son los buenos y estos son los malos’, pero cuando uno se sienta a hablar con los desmovilizados se da cuenta que por lo menos la mitad de ellos, el 49 por ciento, fueron reclutados siendo menores. Ellos son víctimas o son victimarios.

 

La edad promedio de las 55 mil personas que se han desmovilizado, es de 14 años. La edad promedio de reclutamiento de los desmovilizados de las Farc en los últimos 12 meses es de 12 años de edad. Sin ser apologista, pero hay que ver que las cosas no son blancas o negras, y uno también se encuentra que el 80 por ciento de los desmovilizados han sido abusados física o sexualmente cuando eran niños en sus casas. Esos son elementos que llaman mucho la atención, al ver también que esas personas terminan en grupos armados ilegales.

 

Uno encuentra que la mayoría de ellos no quieren esas vidas y muchas veces las personas me preguntan, ¿qué nos va a garantizar que ellos no vuelvan a los grupos si eso es más fácil? Eso no es más fácil, estar en un grupo armado ilegal es muy difícil y la mayoría de estos colombianos lo que quieren es rehabilitarse, para convertirse en ciudadanos de bien y eso es lo que nos ha mostrado la evidencia empírica, después de 10 años y es que la mayoría de los desmovilizados se quedan en la legalidad.


C.C: ¿Cómo preparar a la sociedad colombiana para perdonar a aquellos que han causado tanto dolor?


A.E: Creo que para la sociedad colombiana poder perdonar es necesario que los desmovilizados pidan perdón. Eso algo en lo que actualmente estamos trabajando con algunos grupos de víctimas para comenzar ese proceso de perdón, para que las personas sean perdonadas y así pensar en un proceso de reconciliación.

 

Eso es un trabajo que tenemos que hacer a nivel de la sociedad, que es algo muy difícil. Lo que la sociedad colombiana tiene que hacer es desmovilizarse así misma también, es decir, en verdad tenemos que darnos cuenta que si queremos la paz, nos toca tenderle la mano a estas personas que han estado en estos grupos que tanto daño nos han hecho.

 

Pero también hay que perderle el miedo al asunto, en Colombia llevamos diez años desmovilizando gente. Ya hay reintegrados que estuvieron en grupos armados ilegales, que están trabajando en todo tipo de empresas por todo el país y a todo nivel. No todos los desmovilizados son obreros. Hoy día tenemos personas que están estudiando medicina, otros que son dueños de empresas y que generan entre 50 y 100 empleos. Hay desmovilizados que ocupan altos cargos en multinacionales presentes aquí en el país. En algunos casos lo saben, pero la sociedad en general no lo sabe.

 

En Colombia es importante que le perdamos el miedo a la reintegración y que nos demos cuenta que los desmovilizados ya están entre nosotros, son unos colombianos más.


C.C: ¿Qué elementos del programa permiten generar a futuro un espacio de convivencia entre quienes dejaron la guerra y quienes nunca han estado en ella?

A.E: Pongamos las cosas en perspectiva. En Colombia hay 32 mil desmovilizados en proceso de reintegración. Es un país que se acerca a los 50 millones de personas, con una fuerza laboral que debe superar los 15 millones, entonces proporcionalmente los desmovilizados son muy pocos. Si se llega a desmovilizar las Farc en un caso maximalista, que salgan 30 mil y se doble la población desmovilizada, estamos hablando de 60 mil personas en un país que se aproxima a los 50 millones de habitantes, o sea que no es tan complicado.

 

Esto no es nuevo, nosotros llevamos 10 años desmovilizando y reintegrando personas en Colombia. Nosotros tenemos un proceso, que si bien tuvo muchas dificultades al principio, hoy es un proceso que está funcionando y que está logrando reintegrar a las personas.

 

De los 30 mil que están en el programa, el 70 por ciento ya están trabajando, que son más o menos 24 mil personas, la tercera parte, casi 8 mil trabaja en el sector formal de la economía. Las dos terceras partes en el sector informal, pero en la legalidad, nosotros eso lo sabemos y les hacemos seguimiento a través de la red de sicólogos, y ahí lo que se evidencia es que es más difícil para los desmovilizados ingresar al sector formal de la economía. ¿Por qué? Porque hay un rechazo muy grande hacia los desmovilizados, el 90 por ciento de ellos que están trabajando en el sector formal, lo hacen sin que sus jefes y compañeros se den cuenta.

 

Ellos viven con mucho temor de ser descubiertos, porque cuando los descubren los echan, y ese es el que creo es el reto más grande que tiene la reintegración en Colombia, y mirando hacia adelante, pase lo que pase, así se desmovilicen las Farc de manera colectiva o no, las Farc se está desmovilizando, porque todos los días llegan 4 guerrilleros de las Farc o el Eln.

 

Pero a mí no me preocupa tanto si el gobierno está o no preparado. El Gobierno sí está preparado y por cierto lo hace todos los días. A mí lo que me preocupa es que la sociedad no está preparada y que se siguen manteniendo ciertos mitos sobre la reintegración, por ejemplo, que fracasó, pero nadie mira la información empírica, que esto ya no es teoría, después de esta experiencia empírica nosotros ya sabemos cómo funciona, aunque si hay algunos que vuelven a delinquir, y la mayoría se mantiene en la legalidad y muchos ya están reintegrados.


C.C: ¿Cuánto tiempo durará este proceso de reintegración en el posconflicto y para que la sociedad verdaderamente los acepte y no tengan esconderse?


A.E: Lo primero que la sociedad colombiana se tiene que dar cuenta es que este no es un proceso de corto plazo. Tanto el proceso de reintegración, como el de reconciliación. Si nosotros queremos hacer esto bien para que no haya más violencia para las futuras generaciones de colombianos, tenemos que tomarnos el tiempo y hacer la tarea de manera juiciosa.

 

Si miramos el ejemplo de las desmovilizaciones que hasta el momento hemos hecho, llevamos 10 años y seguimos reintegrando gente, eso es algo que toma tiempo para hacerlo bien.

 

Si mañana se desmovilizan todos los grupos armados ilegales, las Farc y el Eln, de manera completa y se acabó todo esto, los cálculos de la Agencia son que para hacer la tarea bien hecha, se requerirán entre 10 y 15 años para reintegrar el 80 por ciento de estas personas. Eso lo que significa es que es una tarea generacional, que va más allá de un gobierno, va más allá de una década y eso es importante que lo entendamos como país. Porque la paz no va a caer del cielo, la paz no se logra firmando un papelito, la paz es algo que debe construirse cuidadosamente durante muchos años.


C.C: ¿Cuántos integrantes de las Farc se esperan se desmovilicen luego de la firma del proceso de paz?


A.E: Si llega a haber un proceso de paz efectivo lo que uno debe esperar es una desmovilización total de las Farc, tanto de sus combatientes como de sus milicianos, pero esos números que todavía se están analizando y prefiero no especular sobre el tema. Pero aquí lo más importante es lograr desvincular a todos los menores de edad, y que las organizaciones que se desmovilicen los entreguen.


Evolución del programa de reintegración

 

C.C: ¿En qué ha cambiado el enfoque del programa desde su creación?

A.E: El programa ha evolucionado mucho, esta es una política que existe desde 2003. Entre el 2003 y el 2006, en la etapa inicial de este proyecto, había un proceso de reinserción, que era más asistencialista, con entrega de apoyos económicos por ser desmovilizados, beneficios de rehabilitación, formación académica, pero no era obligatorio atender estos servicios y además de ello estaba limitado en el tiempo.

 

En el 2006 se crea la Alta Consejería para la Reintegración, cuyo principal logro fue rediseñar la política para pasar de la reinserción a la reintegración. El proceso de reintegración es un proceso de más largo plazo, más riguroso, porque se vuelve obligatoria la atención psicosocial, la formación académica, la formación para el trabajo, y se eliminaron los límites en el tiempo. Adicionalmente el apoyo económico a la reintegración pasó a un plano secundario, se bajaron los montos que recibían por estar en el proceso y se condicionaron a la permanencia en el proceso.

 

En el Gobierno del Presidente Juan Manuel Santos, nosotros hemos continuado con la evolución de la política de reintegración, fortaleciéndola de varias maneras.

 

El límite en el tiempo es de seis años y medio de duración por desmovilizado. Profundizar en todo lo que es atención psicosocial aumentando la proporción de profesionales de reintegración por cada desmovilizado, pasamos de ser una Alta Consejería Presidencial a una Agencia Presidencial, lo cual nos da una estructura sólida para poder cumplir con esta tarea que tarda años. Esta no es una tarea que se pueda hacer a corto plazo.

 

Lo que se ha logrado también es cambiar el enfoque en el tema del empleo. Lo que nosotros estamos buscando es capacitar a la mayoría para que puedan ingresar al mercado laboral y hacerlo de manera sostenible. De los más de 32 mil desmovilizados que hay en el proceso de reintegración, cerca del 70 por ciento están trabajando.

 

Esta es una política que tiene 10 años de experiencia, en los que hemos cometido errores, en los que hemos enfrentado obstáculos y se han superado, pero donde se ha manejado una política de Estado que ha ido evolucionando y que se ha ido fortaleciendo, que hoy es reconocido a nivel mundial como el mejor proceso de reintegración que existe actualmente.


C.C: ¿Habla de errores, cuáles se han cometido y cómo los han superado?


A.E: Antes el proceso duraba entre 18 y 24 meses, tiempo insuficiente para rehabilitar a un desmovilizado.


C.C: ¿Si el nivel de reintegración se mantiene, también el de reclutamiento? ¿Siguen siendo 10 mil miembros de las Farc?


A.E: Lo que se ha notado es que a pesar de los esfuerzos de reclutamiento si se ha disminuido los hombres en armas, los combatientes, a una tasa leve, y actualmente tienen 7200. Lo que si se ha encontrado es que la edad de reclutamiento también ha disminuido, entonces se ve que hay más niños en las filas de las Farc y el Eln, inclusive se habla de algunos frentes en el oriente colombiano, en los que más de la mitad de ellos son menores de edad, eso es una gran preocupación para el país, que todavía haya niños de 12 o 14 años cargando fusiles en vez de estar estudiando y preparándose para el futuro.


C.C: ¿Qué se tiene que ajustar del programa de cara a la eventual firma del proceso de paz?


A.E: El programa hoy es muy completo que tiene principalmente tres componentes, unos psicosocial, uno de formación académica y otro de formación del trabajo. Es un programa que se toma el tiempo para rehabilitar a las personas para que puedan volver a la sociedad y eso lo está logrando con una efectividad aceptable y positiva.

 

El programa además se ha complementado con muchos trabajos de servicio social y de reparación con las comunidades para reparar sus relaciones y eso es algo positivo para lograr la reintegración. Además de ello se está enfocándose en el tema de educación, por ello hemos hecho unas modificaciones al programa para que aquellos que más avancen en su formación académica, reciben más apoyo económico al final, para incentivar que ellos avancen en eso y puedan reintegrarse de manera sostenible.

 

Considero que una limitación que tiene el programa y estamos buscando superarla, pase lo que pase, es que en Colombia todavía hay 30 mil desmovilizados que tenemos que reintegrar, para fortalecer todo lo relacionado a la atención sicológica, porque hay que tener en cuenta que si una persona ha tenido la experiencia de estar en combate, es traumática para cualquiera. Casi la totalidad de los que han estado en la guerrilla tienen estrés postraumático y hay algunos que tienen problemas sicológicos más serios porque se los llevaron a una edad muy temprana y por los actos atroces que se cometen en estos grupos ilegales y por ello estamos fortaleciendo esa parte.

 

C.C: ¿En algún momento del proceso los desmovilizados están participando en la entrega de información de inteligencia?


A.E: Los procesos de reintegración normalmente tienen tres fases: desarme, desmovilización y reintegración.

 

La Agencia solo maneja la fase de reintegración, las partes de desarme y desmovilización las maneja el Ministerio de Defensa. Cuando las personas llegan al Ministerio de Defensa, tienen que pasar por un proceso de certificación que dura cerca de tres meses. En ese tiempo se cruza la información que ellos dan con información de inteligencia, para corroborar que efectivamente pertenecían a esas estructuras o grupos que afirman. Luego se identifican personas que puedan tener información que pueda contribuir a esa inteligencia, y reciben una bonificación si la información es efectiva, y eso es algo que ha contribuido en estos años para desmantelar a las guerrillas.