Colombia soberana pero con menos mar

La  Corte Internacional de Justicia (CIJ), concedió a Colombia soberanía sobre los siete Cayos del archipiélago de San Andrés, pero redujo sus límites marinos, en favor de las pretenciones nicaraguenses.

Por unanimidad de la Corte de Justicia Internacional, (CJI) de La Haya,  falló a favor de Colombia en la disputa por la soberanía de 7 cayos de la Costa Caribe pero además redelimitó la línea limítrofe entre las dos naciones.

 

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Colombia conserva la soberanía sobre los cayos de Albuquerque, Este Sudeste, Roncador, Serrana, Quitasueño, Serranilla y Bajo Sueño, que tanto Bogotá como Managua reclamaban para sí, según el presidente de la CIJ, Peter Tomka durante la lectura del fallo.

 

 

La CIJ no reconocé las pretensiones iniciales de Nicaragua que exigía la limitación equidistante entre ambas naciones, ya que entre otros factores, cada cayo tiene derecho de poseer por lo menos 12 millas náuticas de la plataforma continental que le corresponderían a Colombia.

 

 

Durante la lectura del falló también se explicaron los mecanismos por los cuales se redelimitará la frontera marítima entre las dos naciones, resaltando que la geomorfología de la zona no es relevante pues existen otras características para evaluar. El procedimiento tendrá tres etapas:

 

 

1. La toma de medidas geométricas objetivas y marcar una línea provisional equidistante entre cada dos naciones.

 

 

2. Evaluar las circunstancias relevantes y la CIJ evaluará si es necesario hacer una línea de frontera diferente, por ejemplo recursos naturales, seguridad marítima, entre otros.

 

 

3. Hacer una prueba de proporcionalidad y saber si es apropiada y justa y usar la jurisprudencia de la Corte para dictar un fallo definitivo. Por último se dictaminó la conducta de las partes donde se acordó que ambos países al acogerse a sentencia de la CIJ deben facilitar colaboración para los procedimientos de evaluación y acuerdo.

 

 

La delegación colombiana  compareció a la audiencia de lectura del fallo, presidida por el embajador Julio Londoño Paredes, quien es el agente del caso ante la CIJ.

 

Le acompañaron el excanciller Guillermo Fernández de Soto, quien también fue agente; el consejero para la Seguridad Francisco Lloreda, el asesor para la Cancillería Andelfo García y el resto de integrantes del equipo de ese ministerio.

 

También los acompañaron los abogados internacionales, litigantes por Colombia en el proceso, James Crawfort, Rodman Boundy y Marcelo Cohen”, y el único colombiano que ha trabajado durante 17 años en la corte, el doctor Eduardo Valencia.

 

Las delegaciones de Colombia y Nicaragua se reunieron a las tres de la tarde, hora local, en un salón de las dependencias del tribunal cercanas al histórico Palacio de la Paz para escuchar el repaso de los antecedentes del caso, los alegatos de las partes y el fallo final.

 

La resolución de la CIJ, que es inapelable, pone un punto y aparte de una controversia jurídica de once años pero que diplomática y políticamente se remonta a 1980, cuando Nicaragua dio por inválido el Tratado Esguerra-Bárcenas de 1928/1930.

 

En ese tratado, los dos países firmaron un acuerdo que establecía el Meridiano 82° como frontera marítima entre Nicaragua y Colombia, cuyas costas están separadas por una distancia aproximada de 400 millas.

 

Nicaragua aseguró durante las audiencias públicas que no podía reconocer la validez de ese documento porque cuando se firmó el país estaba ocupado por Estados Unidos.

 

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