Colombia a través del ojo de un inglés y el oído de un canadiense

Este 10 de septiembre se estrena en las carteleras de cine ‘Colombia Magia Salvaje’.  Coproducida por el Grupo Éxito y la Fundación Ecoplanet, la cinta lleva a los espectadores en un viaje de 126.864 kilómetros, desde la Sierra Nevada de Santa Marta, los Llanos Orientales, la Amazonía hasta la costa Caribe, pasando por el Pacífico colombiano, la región andina, las islas de Providencia, Malpelo y Gorgona o la Serranía de Chiribiquete.

¿Qué tanto conocen los colombianos su país? Por tierra, agua y a vuelo de pájaro -como nunca antes se había filmado nuestro territorio- la mayor cinta de naturaleza realizada en el país explora, con la más alta tecnología, 85 locaciones y 20 ecosistemas para contar aquello que no se conoce de una nación privilegiada por su biodiversidad y su ubicación geográfica.

 

Colombia Magia Salvaje, cinta que recorre durante 90 minutos la diversidad del territorio colombiano y que fue producida por la productora británica Off The Fence, tiene como objetivo llegar a los 47 millones de colombianos para que entre todos valoremos y cuidemos nuestros recursos naturales.

 

Confidencial Colombia habló con el director de la película, el inglés Mike Slee; y el compositor musical canadiense David Campbell, sobre su trabajo y colaboración en la elaboración del proyecto y su fascinación por la riqueza de Colombia.

 

David Campbell es arreglista y compositor canadiense con una reconocida trayectoria en bandas sonoras  de cintas como El hombre araña 2, Brokeback Mountain, Guerra Mundial Z,  Annie y Foxcatcher y quien ha trabajado con los cantantes Alanis Morissette, Beyonce, Bon Jovi, Adele, Michael Jackson, Pink, Justin Timberlake y Los Rolling Stone.  La orquestación es interpretada por la Orquesta Sinfónica de Colombia y cuenta con música compuesta especialmente para la cinta por Carlos Vives, Juanes, Fonseca, ChocQuibTown, Walter Silva, Aterciopelados y Andrés Castro.

 

Confidencial Colombia: ¿Qué lo cautivó de este proyecto y por qué quiso ser parte de él?

David Campbell: Creo que tengo una historia que contar. No soy del país del proyecto pero confían en mí para que haga algo que a ellos les gustaría tener y creo que pude hacer un producto bueno. Fue un gran reto.

Conozco muchos colombianos y me gusta el país. Ya había venido antes y en realidad cada vez que conozco un colombiano me caen bien, me gusta. Aprendí que Colombia tiene seis regiones cada una con diferentes estilos musicales. Me dije, ¡tengo que conocer estos diferentes estilos!. Así que empecé a estudiar tratando de aprender todo lo que pudiera.

 

C.C.: ¿Cómo fue el trabajo con los artistas colombianos y con la Orquesta Sinfónica de Colombia?

D.C.: Hay muchos elementos que entran ahí. Para empezar, típicamente una orquesta no toca música rítmica, son más costumbristas y rígidas. Puedo decir que la Sinfónica de Colombia, cuando tocan algo rítmico lo tocabna bien porque eso es lo que saben. Fue maravilloso.

Tuve mucho cuidado de no poner demasiado ritmo. Cree lo que uno puede llamar una partitura para una película de gran aventura. Escenas que son épicas porque hay amplios espacios, escenas de suspenso o miedo, partes tristes o partes en donde uno quiere bailar.

Esta película lo reúne todo, entonces la orquesta capta casi todas estas sensaciones, estos estados de ánimo y luego agregamos instrumentos propios de Colombia y magníficos artistas y músicos. En muchos casos agregaba los sonidos encima de la orquesta, en otros casos me enviaban los tracks y luego yo los unía a la lo que ya se había compuesto.

 

C.C.: ¿En la banda sonora hay al algún sonido particular que se de en la región?

D.C.: Creo que el único ejemplo en donde agregamos un sonido particular fue con fue con Walter Silva. Grabamos el mes pasado y estaba hablando de como los vaqueros cantan sus canciones silbando y eso se puede oír desde todo el altiplano kilometro tras kilometro. El hizo algo de esto en el estudio y lo grabamos y lo pusimos en partes de la partitura donde la orquesta está tocando y se oye ese canto de los vaqueros llaneros a la distancia.

  

 

C.C.: ¿Qué diferencia hay entre componer música para una película comercial y un documental?

D.C.: La diferencia más grande y más obvia es que la mayoría de esas grandes películas comerciales tienen menos música, a menos que sean de aventura como la de ‘El hombre araña’.

 

Por ejemplo, Brokeback Mountain es una película que está en exteriores casi todo el tiempo. Uno tiene los sonidos de las ovejas, del agua, de los caballos, entonces es como similar. Pero esas historias se basan en los efectos visuales y sonoros trayendo la música en ciertos puntos donde realmente tiene que tener existir la parte emotiva, mientras que en los documentales hay una historia que contar, hay un narrador, no hay actores, los actores son los animales, las plantas y las cascadas. Entonces yo creo que la gente necesita algo que los jale más emotivamente, música para hacerlo viajar por toda la experiencia y verdaderamente disfrutarla. Esa es mi teoría de por qué en un documental hay tanta música.

 

C.C.: ¿Qué lo fascinó de todo lo que conoció de Colombia a nivel musical?

D.C.: De pronto no le responda la pregunta pero le voy a contar una cosa. Mi problema más grande al comienzo fue que escuche una cantidad de música colombiana y casi todo era de ritmos rápidos y para bailar. Era una música alegre como para fiesta. Pero uno no puede poner esto en todo un documental, funciona para partes muy pequeñas y me pregunte: ¿Cómo puedo captar la esencia de todo esto?

 

Ese era el reto porque uno tenía que quitar y quitar elementos para que fuera más suave y no fuera a entorpecer el desarrollo de la película. Se me hizo muy entretenido. Siempre había mucho ritmo.

 

Mike Slee es director de cine británico, productor y guionista con más de 25 años de experiencia en la industria del cine y la televisión internacional. Inicialmente alcanzó el reconocimiento tras dirigir a James Burke en el documental After the Warming, galardonado con el Premio ACE, en 1989, así como la galardonada serie Conexiones 2. En 2004 Bugs fue preseleccionada para los premios Oscar. Slee también fue el ganador del premio Panda de Vida Silvestre y le fue concedido el GSTA Learning Honour a toda una vida ese mismo año.

 

Confidencial Colombia: ¿Qué lo cautivó de este proyecto y por qué quiso ser parte de él?

Mike Slee: Yo no sabía mucho sobre Colombia y la mayoría de lo que sabía eran malas noticias y temas complicados de política. Cuando me pidieron hacer una película de la vida silvestre me dije: esto es una nueva idea, esto puede ser distinto y dije sí.

 

C.C.: ¿Hubo algunas complicaciones en algunos territorios, peligro o tenían que tener alguna protección adicional?

M.S.: Antes de hacer la película, nosotros nos preparamos, estudiamos donde podríamos tener problemas y casi siempre los problemas ocurrían justamente donde la vida silvestre está: en lugares inaccesibles del país donde seria difícil entrar y salir y donde podría haber problemas de los que nadie sabía.

 

Lo que hicimos fue pedir asesoría con expertos dentro de Colombia y también afuera de Colombia y antes de venir a filmar, nos aseguramos de entender lo más posible cuales eran esos retos.

 

C.C.: ¿En algún momento se sintió inseguro?

M.S.: Pienso que nosotros no sentimos la complejidad porque no siempre sabíamos que nos íbamos a encontrar y muchas veces los colombianos tampoco sabían lo que podría pasar. El secreto para mí de viajar fue investigar antes de filmar y ser prudentes. Pero este es un consejo para viajar a cualquier país del mundo. Colombia antes era mucho más difícil de recorrer de manera segura, pero el país se ha vuelto un lugar más seguro y más fácil para hacer el trabajo que yo hago, que es turismo y viaje de vida salvaje.

  

 

C.C.: Durante la realización de alguna toma agregaron algunos recursos para que la imagen sea más mágica que la realidad. Qué recursos utilizaron para embellecer lo que ya es bello en sí?  

M.S.: Mi trabajo consiste en descubrir la belleza que ya existe en la naturaleza y luego capturarla para el cine. Por supuesto para hacer eso hay que conocer, hay que reunirse de fotógrafos muy hábiles que entienden la luz, entienden el comportamiento animal y  entienden el potencial de las locaciones.

 

Buena parte del trabajo está en la preparación y en la investigación. Como ser humano uno puede sentarse a disfrutar la naturaleza, pero cuando uno va a ver una película, uno quiere ver las cosas de cerca, quiere ver acción, ver esas cosas especiales que uno no puede ver a simple vista. Yo me concentre en esas cosas, en la aventura cinemática y no embellecer, yo no diría esa palabra, encontrar la belleza que ya está ahí.

 

C.C.: ¿Las tomas ya estaban preestablecidas o se transformaron en algunas locaciones?

M.S.: La película empezó con un año y medio de investigación. Yo viaje con distintos equipos y con investigadores para encontrar las locaciones. Luego escribimos el libreto que tenia 35 historias, cada una de ellas en diferentes locaciones y sobre un animal distinto. Después creamos un plan para el equipo que asistió a cada locación esperando obtener ese comportamiento determinado del animal.

 

De las 35 sacamos 25 historias.  Diez de los relatos no salieron como esperábamos o encontramos algo distinto. Yo creo que dos tercios de la película si fue planeado cuidadosamente y el otro tercio fue suerte.

 

C.C.: Como director, ¿Cómo hizo para dirigir a los actores, en este caso animales?

M.S.: Uno no puede dirigir a los animales silvestres. Lo mejor es ni siquiera intentarlo. Lo que uno si puede hacer es dirigir todo lo que está a su alrededor. Uno puede trabajar con personas que entienden a los animales muy bien y su comportamiento, hacerles caso a los científicos y observar el comportamiento del animal.  Por ejemplo, a un animal siempre le gusta hacer esto por la mañana, si eso pasa, pienso dónde está el sol, dónde hay que poner la cámara y cuánto tiempo hay que esperar y muchas veces lo que hacíamos era poner una cámara falsa para que el animal se fuera acostumbrando, habituando, para que se sintiera cómodo. Las dos primeras semanas que se pone la cámara el animal no se aparece, luego viene y un día cualquiera se cambia la cámara falsa por la real y ahí uno saca la toma, ojala.

 

C.C.: Puede decirse que usted conoce más a Colombia que un colombiano. ¿Qué lo maravillo de nuestro territorio?

C.C.: Tengo mucha suerte de conocer tantas cosas sobre tantas partes de Colombia. Yo solo tengo la perspectiva de un cineasta, de un cuentero, pero creo que lo mas importante para mi es la variedad. A mí me sorprendió muchísimo, me abrumó la variedad de ambientes, de paisajes y de criaturas y esto hizo que mi trabajo fuera más fácil porque al final de la película les puedo decir a todos que tiene que proteger lo que tienen porque yo me enamore de lo que vi. Yo puedo decir que esto es importante, hay que cuidar estos hábitats y cuidar estos animales.