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Cinco retos que debe enfrentar el nuevo MinDefensa

Acercar al proceso de paz con el empresariado y mitigar la escalada de atentados de las Farc son algunos de los desafíos a superar por Luis Carlos Villegas. ¿Qué se viene con este nuevo cambio de mando?

A Juan Carlos Pinzón, exministro de Defensa y ahora embajador de Colombia en Washington, le tocó administrar el Ministerio de Defensa en medio de una lluvia de críticas. Por un lado, varios reprochaban el hecho de que el presidente Juan Manuel Santos dijera una cosa y Pinzón otra -como si estuviera en campaña por la Casa de Nariño- luego de que el exministro revelara en Caracol Radio que el jefe máximo de las Farc, Rodrigo Londoño Echeverri, alias ‘Timochenko’, viajó en varias ocasiones a La Habana.

 

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Este enunciado iba en contravía con lo estipulado por el gobierno de Santos, pues se decía que ‘Timochenko’ no había tocado suelo cubano. En todo caso, la prensa hizo eco de las presuntas aspiraciones presidenciales de Pinzón y por los corrillos del Partido de la U hizo carrera esta posibilidad, sin embargo el tema quedó entre el tintero.  

 

Por otro lado, las ‘chuzadas’ a las delegaciones de paz que el Gobierno Nacional y las Farc instalaron en La Habana fueron otro dolor de cabeza para Pinzón. Sectores de la oposición le pasaron cuenta de cobro y hasta se llegó a pedir su renuncia, pues no era aceptable que el Ministerio de Defensa dejara pasar casos como el de ‘Andrómeda’ –una fachada de inteligencia que espiaba con la ayuda de uniformados- o el del ‘hacker’ Andrés Fernando Sepúlveda, condenado por ‘chuzar’ el proceso de paz desde la campaña de Óscar Iván Zuluaga.

 

Con la llegada de Luis Carlos Villegas, un hombre reconocido más que todo por su visión empresarial y de administración pública y diplomática, la cartera de Defensa adquiere otro enfoque que puede ser importante para construir un posible escenario de posconflicto. Es por esto enumeramos algunos de los retos que tiene que superar.


‘Vender’ el proceso de paz

 

Acercar al empresariado con los diálogos de paz no es una tarea que le concierna directamente a Villegas. No obstante, cuando Santos anunció que el exembajador iba a asumir el cargo, se habría confirmado que el Gobierno quiere involucrar a este sector con la paz por todos los frentes.

 

Villegas cuenta con una larga experiencia en el sector financiero. Tiene buenas conexiones y su papel en la presidencia de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi) podría consolidar esa visión empresarial que Santos quiere para el proceso de paz y para su gabinete.

 

Con Villegas al frente del Ministerio de Defensa se podría aterrizar con mayor facilidad la idea de un posconflicto financiado, en una buena parte, por privados. Sin embargo, su falta de experiencia en asuntos militares es un aspecto a considerar.


Desbaratar la escalada de atentados de las Farc

 

La reciente oleada de ataques a la infraestructura perpetrada por las Farc, en las que murieron uniformados y civiles, ocasionó una caída en la favorabilidad de la mesa de negociaciones de La Habana y tambaleó el curso de los diálogos.

 

Sin duda, para contrarrestar la avanzada de la guerrilla en el territorio nacional, Villegas requiere del respaldo de la gente, de la opinión pública, de las cortes y del Legislativo. Todo esto solo funcionará si toma decisiones asertivas que vayan en sintonía con lo que dice Presidencia.

 

Santos ha sido enfático al asegurar que no tolerará “acciones terroristas” contra la población civil, sin embargo, mientras algunos sectores califican las palabras del mandatario como un respaldo a la sociedad, otros afirman que el tono usado devela un retroceso a lo adelantado en La Habana. Es allí donde Villegas debe unir esfuerzos y mostrar avances, sea por la vía diplomática o por el uso de la fuerza.

 

De acuerdo con un estudio del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac) desde el rompimiento de la tregua, por parte de las Farc, la violencia incrementó un 63 por ciento.

 

Información oficial registra 12 ataques contra la infraestructura petrolera y 13 contra el sistema energético. Fueron incendiados ocho vehículos y se ejecutaron 25 hostigamientos a puestos de Policía y bases militares.


Mejorar los canales de comunicación 

 

Este es un reto que viene desde Presidencia y que incluso el presidente Santos admitió que no ha logrado superar.

 

En efecto, mostrar los avances en materia de seguridad y paz y saber cuándo guardar silencio en puntos controversiales de la agenda nacional –en especial en los de La Habana- no ha sido sencillo para la actual administración. Las Fuerzas Militares ‘han llevado del bulto’ y por ende la prensa, junto con algunos sectores políticos, han sido más receptivos con las ‘embarradas’ que los uniformados cometen que con los avances que conquistan.


Reforzar la institucionalidad de las Fuerzas Militares

 

Uno de los desafíos más complicados. De acuerdo con la última encuesta Pulso País, de Opinómetro, que consultó telefónicamente a mil personas en 17 ciudades del país en febrero, las Fuerzas Militares aparecen entre las instituciones con mejor imagen para los colombianos, mientras que la Policía figura de última.

 

En el sondeo la Fuerza Aérea tiene una imagen favorable del 85 por ciento y se ubica de primera. Le sigue la Armada Nacional, con el 83 por ciento de favorabilidad y en seguida el Ejército con el 78 por ciento.   

 

De entrada, las cifras concluirían que hasta ese mes se ha hecho un buen trabajo para mejorar la institucionalidad de las Fuerzas Militares, sin embargo, el hecho de que estas dependan de la coyuntura del país da otros puntos de vista que no son favorables.

 

Por ejemplo, cuando estalló el escándalo de las ‘chuzadas’ al proceso de paz el año pasado, la firma Gallup registraba una caída de 16 puntos porcentuales en la imagen favorable de las Fuerzas Militares –pasó del 80 al 64 por ciento- y la prensa titulaba que desde el gobierno de Andrés Pastrana las FF. MM. no tenían una imagen tan baja.

 

Algo similar ocurrió con el caso del general Rubén Alzate, retenido por las Farc luego de entrar en zona roja sin mayor esquema de seguridad en diciembre del 2014. Por esos días, la institucionalidad de las Fuerzas Militares y la del proceso de paz estuvieron bajo constante ataque y de hecho las negociaciones llegaron a una crisis.

 

Según el exministro Pinzón, en una entrevista para El Tiempo, “Villegas debe demostrar su disposición para tomar las decisiones militares y avanzar en la seguridad del país. Mi recomendación al doctor Villegas es que haga lo que le corresponde a cualquiera que ejerce ese cargo: cumplir y hacer cumplir estrictamente las órdenes que dé el Presidente, independientemente de si gustan o no”.


Despolitizar a las Fuerzas Militares

 

La imagen y las funciones de los uniformados siempre han sido víctimas del ojo político y electoral. No hay nada de malo que en medio de un conflicto armado los partidos políticos tengan diferentes puntos de vista frente a lo que las Fuerzas Militares deben hacer (…) el problema es cuando se alcanzan extremos, no hay puntos medios, ni labores delimitadas.

 

Villegas tiene la enorme responsabilidad de asegurar que su ministerio esté blindado de visiones políticas, de esos “odios y amores” que en pregonan ciertas figuras de la política y que se traducen en peleas de largo aliento que entorpecen la idea de la paz.