Chapinero “cero” recolección

Las calles de Chapinero están repletas de basura. Bolsas de desechos acumuladas en las esquinas y postes de la luz prenden las alarmas de una de las localidades más importantes y centrales de la capital porque el trabajo de recolección en el sector ha quedado en manos de la recién creada empresa distrital Aseo Bogotá, es decir en manos de Petro.

Ante el evidente caos, algunos residentes del sector denuncian que han tenido que contratar ‘zorreros’ para una gestión que decidió reemplazar, hasta ahora de forma ineficiente, la administración distrital.

 

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Según Nancy Marroquín, residente de uno de los barrios de la zona, las basuras no se han recogido en tres días y los olores ya empiezan a empeorar. “Petro está frito”, afirma mientras señala con su mano una esquina a reventar de bolsas negras saqueadas por los perros.

 

Para Herminio Jiménez un español que vive hace muchos años en Colombia y en esta localidad, es claro, como para millones de bogotanos, que el Alcalde improvisó en un asunto tan delicado como el sanitario “antes de hacer algo, uno tiene la solución y este señor no la tenía. Por eso la ciudad está llena de basura”.  A este recurrente caminante de las calles bogotanas el problema de las basuras aumenta la sensación de incertidumbre del mandato de Gustavo Petro. “Es preocupante ver a alguien que no tiene la capacidad de mando en el segundo puesto más importante del país”.

 

Según Jiménez con el antiguo operador no se veían estos problemas. Aseo Capital recogía en ocho localidades de Bogotá de norte a sur. Pero a partir de ayer, por decisión de la Administración Distrital recogerá sólo en tres; Ciudad Bolívar, Tunjuelito y Puente Aranda.

 

Una de las situaciones más vistosas para los residentes y visitantes de  Chapinero Alto, es lo que se ve en la llamada “zona G” en la que quedan algunos de los mejores restaurantes de Bogotá. La acumulación de basuras ha dado paso a los malos olores. Los lixiviados ( fluidos) recorren las calles sin ninguna contención y están contaminando las alcantarillas por lo que es evidente que la situación va mucho mas allá del asunto estético de la ciudad, sino que sugiere un problema de salubridad, en una zona, que además se ha desarrollado alrededor de la gastronomía.

 

 

Elkin Celis, trabajador de estos restaurantes denunció que ante la falta del servicio han tenido que contratar ‘zorreros’ para que realicen el trabajo de retirar de las calles el acumulado de sus operaciones diarias.

 

El plan de aseo del Alcalde, entre otros problemas, tiene uno con la adecuación de los carros con los que se presta el servicio.  Las empresas recolectoras cuentan con vehículos especializados, con tecnología, que incluye unos tanques que absorben los lixiviados y evitan que estos se esparzan. Mientras que la Administración realiza la recolección en rústicas volquetas que acumulan la basura sin ningún tipo de tratamiento.

 

En los próximos días, cuando se espera que la situación se normalice, lo más seguro es que algunas zonas de la ciudad estén limpias y otras no, y si hoy es desde Chapinero donde se levanta la voz de inconformidad,, mañana podrá ser Fontibón, y así sucesivamente.

 

Es claro que Petro desafió el ‘status quo’ de la administración de Bogotá, al quitarle el negocio a los privados, pero lo es también que lo hizo con un altísimo riesgo de someter a la ciudad a una emergencia sanitaria que comienza a convertirse en una emergencia política para su mandato.

 

Pero él insiste en que pese a los ajustes necesarios, la recolección va bien y

 “ha venido consolidándose de manera altamente satisfactoria” y según sus palabras “la recolección ha tenido un incremento de más del 100 por ciento en su capacidad efectiva”. ¿Le podrán creer los ciudadanos?