César Escola, un papá sin manual

Aunque admite que de joven nunca se imaginó que sería padre, cuando Cesar Escola habla de su hijo Martín, no puede evitar que un destello de felicidad ilumine su rostro. Confidencial Colombia habló con este músico y presentador Colombo-Argentino, sobre los retos de ser padre soltero. 

Todas las tardes, los colombianos se divierten con el programa de entretenimiento Do Re Millones. Este famoso concurso es presentado por César Escola, uno de las figuras más queridas de la televisión colombiana, sin embargo, lo que pocos saben, es que detrás de este hombre “de la vida pública” hay un padre, y no un padre cualquiera, un padre soletero.

 

Escola rondaba ya por los 43 años, cuando una serie de “señales” le indicaron que “había llegado el momento” de ser padre. Así que con la madurez que acompaña esta década de la vida, decidió ponerse en contacto con la Fundación Pisingos para adoptar un bebé.


Evidentemente, los trámites tomaron su tiempo, así que durante 14 meses César preparo “el corazón para recibir el hijo que Dios, el Cosmos o Alá le mandara”.

 

Finalmente, un mes de marzo, hace ocho años, llegó el pequeño Martin, y desde entonces la vida de ambos, dio un giro de 180°, por ejemplo, César Escola afirma que en sus planes, “ya no hay rumba, fines de semana, todo pasa por él [Martín], todo lo que se planifica, todos los proyectos laborales, todas las decisiones que uno toma, son en base a él, él aparece en primer lugar y uno ahí toma las decisiones”.

 

No obstante, confirma que “somos muy felices” aunque todavía le falta mucho por aprender, pues “el aprendizaje es continuo”, de hecho, dice que gracias a Martín, es un hombre más paciente, “yo era de pronto impaciente, al comienzo me costaba, pero ahora soy más paciente con él, trato de entender cada etapa, porque cada año que va pasando se va afianzando la personalidad y entonces uno va descubriendo esa persona…” comenta.

 

Y es que evidentemente, ser un padre soltero, no es una tarea fácil, “porque aparte uno no tienen el manual, y la mayoría de las veces repite los “errores” que los padres de uno cometieron”, dice César, incluso reconoce que a veces se sorprende diciendo las frases y los textos que sus papás le decían de pequeño.

 

Sin embargo, pensar en “esas madres viudas y solas, a las que les toca trabajar, sacar adelante el niño, el estudio y lo logran” le ha servido de inspiración para afrontar los retos que le trae el día a día.

 

“Uno cree el reto más grande es la cambiada de los pañales, pero no, para nada. Cuando yo cambiaba pañales, me acordaba de mi mamá, pues ella decía: “no, ese olor es caquita de ángel” y es cierto, uno por su hijo no siente asco ni nada por el estilo, los retos en realidad son otros”, dice Escola, quien también asegura que “lo más difícil y lo que más le duele” es ver lo rápido que crece Martín, aunque admite que “cuando está durmiendo, vuelven a ser ese bebé que cuidaba por la noche”.

 

Por ello, confirma que “la experiencia de haber adoptado fue la mejor decisión, porque ese niño [Martín] me cambió la vida y yo se la cambié a él […] creo que estábamos predestinados para conocernos”.

 

Idea que confirma cada mañana cuando su hijo, “se despierta y viene a saludar para irse al colegio”, y cuando le da “el beso de las buenas noches”.

 

Pequeños detalles, que sin duda alguna, hacen feliz a César, pues cuando habla de ellos, no puede evitar que un brillo en sus ojos delate el inmenso amor que siente por su pequeño, aunque confiesa que a veces también siente miedo, y que le “hubiese gustado adoptar a Martín diez años antes para poder vivir diez años más con él”.