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Celebro que no se construya la conexión entre el Sendero Las Mariposas y Usme, Celio Nieves

Celio Nieves

El Concejal de Bogotá Celio Nieves explica en entrevista para Confidencial Colombia, las razones por las que celebra que el proyecto que buscaba la construcción de un camino turístico, con una extensión de 102 kilómetros, que atravesaba los Cerros Orientales,  desde el Sendero de las Mariposas (Usaquén) hasta Usme, se le haya excluido del proyecto de Plan de Desarrollo de la alcaldesa Claudia López.

¿Qué lo motiva a aplaudir la decisión de la Alcaldía de no incluir dentro de su Plan de Desarrollo la conexión entre el sendero de las Mariposas y la localidad de  Usme?

Celio Nieves (CN): Razones hay muchas. Fui ponente de dos importantes Acuerdos de Bogotá, el primero el de un cupo de endeudamiento a la Empresa de Acueducto y Alcantarillado en donde venía incluido unos recursos para desarrollar un proyecto de construcción en el Sendero de las Mariposas. En ese momento consideré que no era oportuno utilizar a una entidad que tiene otros fines, porque su misión no es la de  trabajar con cemento, ni destruir los Cerros Orientales en la capital. También fui ponente del Plan de Ordenamiento Territorial, con ponencia negativa que condujo a que este se hundiera. Ahí venía nuevamente esta propuesta.

¿Le gusta la idea de que estos recursos se inviertan en la recuperación de la ciudad, tras la crisis de la pandemia del Covid 19?

CN: La naturaleza nos está dando una lección con respecto a los demás seres que habitan este problema. Elementos constitutivos de la naturaleza están muy felices con lo que les está pasando a los seres humanos, la flora y la fauna hoy están felices. Para mí, llevar ese proyecto de los Cerros Orientales, construyendo un sendero entre la parte norte y el sur de la capital, me parece impresentable. Celebro que esos 221 mil millones de pesos que estaban destinados para este asunto,  se utilicen en la recuperación de Bogotá, tras la crisis de la pandemia del Covid 19.

¿Considera que este proyecto iba en contra de la protección de los Cerros Orientales en Bogotá?

CN: Conocí la presentación en el momento en que fue discutido el Proyecto del POT en la segunda administración de Enrique Peñalosa y pude darme cuenta de que se estaba contemplando la idea de construir en gran escala, en un sitio que se puede considerar como reserva natural y ambiental en la capital, esto no es una mirada arrogante sobre este tema. La fauna que vive en este territorio iba a ser expulsada, cuando lo mejor que podemos hacer es aliarnos con la naturaleza.

Decía la Administración anterior que la idea era motivar a la ciudadanía para que estrechara lasos de unión con la naturaleza…

CN: Ese mensaje lo puedo compartir, pero la forma en cómo se estaba proyectando la apropiación del territorio es equivocada. Estamos hablando de unos senderos naturales donde nacen unas fuentes de agua, donde existe una amplia fauna. Hay otras maneras de lograrlo, sin promover una invasión del ser humano a esta riqueza natural.

¿Considera que la construcción a gran escala en el  Sendero de las Mariposas es una cosa prioritaria para Bogotá?

CN: Indudablemente que no. Si así fuera le habría dado mi apoyo en el cupo de endeudamiento para la Empresa de Acueducto de Bogotá, entidad que no tiene como objetivo la construcción de un sendero, ni endurecer el entorno de humedales. Hay otras prioridades en la ciudad.

¿Nos íbamos a gastar miles de millones de pesos en un proyecto que Bogotá no estaba pidiendo a gritos?

CN: Esa titular yo lo comparto. Sí la ciudad viera con buenos ojos esta idea, la gente lo habría respaldado, pero hubo un rechazo de los jóvenes, de los trabajadores, de buena parte de la ciudadanía. Sentimos que no había aceptación a esta propuesta.

Ya que hablamos de Mariposas, quisiera preguntarle si le gustó como quedó pintada buena parte de las casas en la parte norte de los cerros, sobre los barrios Santa Cecilia y El Codito, que dibuja una mariposa.

CN: Eso tiene una connotación, es pintar las paredes sin resolver la pobreza que existe al interior de esas paredes. Pintar una fachada seguramente embellece el entorno de determinado territorio, pero internamente se mantienen los conflictos, la violencia, la pobreza, las inequidades, etc. Es como esconder la mugre debajo de la alfombra. En lo estético habrá a quienes les guste y habrá a quienes no les guste, pero para mí lo primordial o la clave, está en solucionar las falencias sociales de quienes habitan en esas casas.

 

 

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