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Carta a Jorge Arabia

Señor Arabia, he leído mas de una vez su carta publicada en la revista Semana de septiembre 28, queriendo desentrañar algo de lo que debe estar en el fondo de sus sentires y en el centro de sus pensamientos, dando por entendido que estas dos  instancias hoy se interconectan en usted, como nunca antes en su vida reciente. 

Parto de la  confianza en la sinceridad de sus palabras por la creencia de que nosotros los seres humanos somos capaces de procederes abyectos, tanto como de acciones sublimes gracias a la fuerza reparadora y constructiva que emerge de un hondo arrepentimiento, y del peso en la conciencia por el daño causado a otros y a sí  mismo.

 

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Su carta es una enseñanza para todos pero especialmente para personas jóvenes como usted o aun con menos años, que figuran rápidamente en las páginas de los profesionales sobresalientes. Pero también su carta es una importante llamada de atención para muchos profesionales, ejecutivos o aplicados a otro menesteres, pero con las mismas falencias que usted anota.

 

En esencia, su crítica es un doloroso llamado a la educación y a los educadores (padres y maestros). Es asi que  los títulos académicos han reemplazado a la experiencia. La velocidad pasa por encima de los procesos que tienen metas paulatinas y escalas para su evaluación. Lo visible, lo brillante, lo sonoro, ocupan los lugares que se miran como la cúspide. Las metáforas que ofrece la naturaleza, se desconocen: por ejemplo, se cree que es posible crecer antes de tener sólidas raíces. El relumbrón reemplaza al metal precioso cuya talla lleva tiempo, paciencia, fuego transformador.  La arrogancia a pesar de su potencia, en el fondo es ignorancia y es ingenuidad.

 

Buscando el camino de la prevención, quiero preguntarle a nombre de muchos y para muchos: qué hizo que todas las alarmas de su ética se silenciaran? Cómo pudo usted presenciar las irregularidades de esa empresa, y permanecer en silencio? Antes del descalabro final de Interbolsa, sintió usted miedo por lo que pasaba ante sus ojos? Algunas veces alteró su sueño esa secreta voz interior que contradecía las ejecutorias de usted y de su grupo? Qué consejos podría dar usted para evitar que solo la caída estrepitosa sea la  que sacuda la conciencia y resalte esa línea sutil que diferencia lo bien hecho de lo que no lo es?

 

Ustedes los ejecutivos revisan cuentas, balances, proyecciones, pérdidas y ganancias, pero poco o nada evalúan sus acciones con códigos diferentes a perder o ganar dinero?  Cómo puede combinarse el ser ejecutivo, exitoso, brillante y también persona de bien?

Qué hacer para que el signo pesos se haga legítimo porque se afianza  en la ética del actuar sin concesiones cuando de los derechos de los otros se trata? 

Qué  se ha hecho “el alma”, la sensibilidad de las empresas opacadas por la indiferencia y codicia de los empresarios que las dirigen?  Por qué miran ustedes con menosprecio los `procesos de crecimiento personal, de reflexión, de ojos avizores que también miren hacia adentro?

 

Usted sr. Jorge Arabia que ha tenido la oportunidad de hacer parte de colegio, universidades y empresas de primer nivel, qué importancia tiene en estos lugares la formación ética aplicada a la práctica con el principio elemental de que los derechos de cada uno se extienden hasta donde empiezan los del otro?