Cabelleras hermosas al instante

El mayor enemigo de las mujeres del siglo XXI, es el tiempo. Cada vez es más difícil compaginar la vida laboral, la belleza y familia.  Por ello, hace casi diez años, nació en Estados Unidos el concepto de Blow Dry Bar, un salón de peinados wash, blow and dry, o lo que es lo mismo: lavar, secar, peinar, de esta manera, es posible optimizar el tiempo, para que el servicio se preste inmediatamente.

No obstante, en Colombia, sólo era posible encontrar salones de belleza en los que se prestaban únicamente los servicios tradicionales y en los muchas veces era necesario esperar el turno, ó realizar una reserva. Afortunadamente, en Bogotá, Blow Dry Bar, ha abierto sus puertas, para que el tiempo no sea una excusa para no lucir espectacular todos los días.

 

 

Ubicado en la Carrera 14A No 82 – 17, Blow Dry Bar se “concentra básicamente en peinar” según palabras de Elizabeth Puentes, socia y fundadora del lugar. Puentes afirma además, que la gran ventaja del lugar es que mientras “en la gran mayoría de las peluquerías se cobra todo por separado y es necesario en muchas ocasiones esperar para se atendido, estos lugares son para el afán, ‘tienes una reunión, vienes te peinas sale y te vas’, todo giran en torno a concepto de rapidez. Asimismo se estandariza el precio”, Es decir, por $35.000 es posible hacerse shampoo, peinarse y beber una mimosa.

 

 

De hecho, el peinado puede ser desde un tradicional blower, hasta ondas de agua ó millones de rizos pequeños, sin que esto influya en el precio.  

 

 

De la misma manera, Elizabeth aclara, que la inclusión de la mimosa, fue una de las adaptaciones que sufrió el concepto para implementarlo en nuestro país. “En los estados unidos no se da trago alguno, acá nosotros todavía asociamos mucho el concepto de bar con trago, entonces cuando pensamos en el desarrollo o la implementación para Colombia, decidimos incluirle esta bebida, porque bar, en los estados unidos, hace alusión simplemente a la barra”, explica.

 

 

Aunque evidentemente este es un modelo de negocio interesante, Puentes supo desde el principio que “para traerlo a Colombia”, necesitaba un socio capitalista, ya que la inversión de dinero era realmente “importante”, así que de una manera muy ingeniosa, adoptó otro concepto estadounidense, la bio-recuperación capilar, por medio del cual fue mucho más fácil conseguir el dinero.

 

 

“La gran mayoría de productos cosméticos que usamos, el shampoo, el acondicionador, tienen parabenos. En los estados unidos descubrieron que los parabenos son cancerígenos […] Así que pensaron: ‘bueno, tú comes bien, haces ejercicio, entonces preocúpate por lo que le estás metiendo a tu cuerpo’, por ello algunos de los productos que usan, le dan al público la posibilidad de recuperar este daño capilar a partir de productos naturales. A esto es a lo que se le da el nombre de bio-recuperación”, explica Elizabeth Puentes.

 

 

Además cuestiona la manera como en muchos salones de belleza se dan recomendaciones de manera ‘express’, sin realizar las preguntas adecuadas, “tienes que sentar a la persona y sacarle mucha información, hay que evaluar a la persona para ver el daño capilar y ver qué le quiere mejorar. En Blow Dry Bar las recomendaciones se basan el diagnóstico capilar profundo que hacemos, además la recuperación se hace de una manera natural, si te llegaste a dañar el pelo con un producto químico no es recomendable que lo mejores con químicos”, manifiesta Puentes.

 

  

Y si le preocupa el precio, es bueno saber que teniendo en cuenta los servicios que presta este lugar, podría calificarse como un salón low cost, por ejemplo, este tratamiento natural, tiene un valor de 30.000 pesos “en el mercado encuentras tratamientos desde 40.000 a 70.000 pesos, que reestructuran mucho la primera vez, pero que se necesita más de uno, entonces imagínate pagar 100.000 ó 120.000 pesos semanales”, concluye Elizabeth.