Bypass gástrico ¿Salud o vanidad?

Rami Mikler, presidente de la Asociación Colombiana de Obesidad y Cirugía Bariátrica, asegura que la obesidad es una enfermedad grave. El Bypass gástrico se ha convertido en una buena alternativa para los que padecen de dicho problema.

Andrea Moreno es paciente del doctor Mikler, se sometió a un bypass gástrico debido a su problema de sobrepeso, asegura que “el gobierno no quiere asumir la obesidad como un problema”. 

Las personas con sobrepeso tienen entre dos y tres veces más riesgo de morir que una persona con un índice de masa corporal normal.

 

El desconocimiento de las normas legales hace que muchas personas que tienen problemas de obesidad no tengan la atención oportuna, y el Estado está en obligación de brindarles esa atención.

 

Alberto Ramírez, gerente médico de Suramericana en Cali, asegura: “Antes se hacía todo por tutela, pero el gobierno les dio a las EPS una nueva forma de hacerlo por CTC, (Comité Técnico Científico)”.

 

La Empresa Promotora de Salud evalúa el caso según el grado de obesidad que tenga la persona y autorizan hacerse o no este procedimiento. Según William Melo, médico especializado en este tipo de procedimientos, “toda cirugía tiene riesgos, por eso los médicos deben justificar muy bien la aprobación de este procedimiento”.

 
Los médicos expertos coinciden en afirmar que esta intervención se realiza a personas con índice de masa corporal (IMC) grado tres, es decir, superior a 35, o casos de pacientes con enfermedades relacionadas. El IMC se calcula haciendo una operación que consiste en dividir el peso en kilogramos sobre la talla en metros al cuadrado.

 

El bypass gástrico es una herramienta efectiva para perder peso. El médico Daniel Fernández explica que la cirugía “consiste en disminuir el volumen del estómago. Esto se hace por medio de una intervención quirúrgica, en la que se le da un corte al estómago, con el objeto de crear una bolsa gástrica pequeña, entre 10 y 30 centímetros”.

 

Después de esta intervención los pacientes cambian sus hábitos alimenticios consumiendo porciones reducidas, pues se llenan con facilidad y por ende adelgazan hasta un 80 %.

 

Por otra parte, debe evaluarse si el paciente tiene alguna alteración psiquiátrica: “si come por compulsión, por más que le quiten estómago va a seguir engordando”, afirma Alberto Ramírez.

 

Sin embargo los pacientes que son sometidos a un bypass gástrico tienen un 100% de probabilidades de volver a subir de peso si no siguen las recomendaciones de los médicos.

 

William Melo explica cómo en muchos casos los pacientes necesitan de otra cirugía: “por el exceso de peso que pierden, la piel empieza a sobrar y colgar; por eso deben someterse a otra intervención para retirar toda la piel sobrante”. Y aclara, “eso sí se considera estético”.

 

Por experiencia propia


Andrea Moreno Ortiz, de 36 años, inició con su problema de obesidad a los 29 años, al padecer una intoxicación a nivel celular. Moreno asegura que se sometió a todo tipo de dietas y medicamentos para adelgazar, pero con ninguno logró bajar de peso, “lo único que me hicieron los medicamentos quemadores de grasa fue provocarme problemas cardiacos”.

 

Antes de realizarse el bypass, el sobrepeso le generaba dolores de rodillas, pies, cadera, espalda, cabeza; le provocó artrosis avanzada y apnea de sueño, entre otros.

 

Este problema de obesidad no solo afecta la salud de las personas que la padecen, sino su autoestima, ya que ocasiona en muchos casos burla, rechazo y otros factores que llevan a la depresión. “Mi moral se afectaba, la gente no me miraba la cara sino el cuerpo, y en almacenes de ropa, con solo verme al entrar ya me decían que no había la talla”, relata la paciente.

 

Andrea comenta cómo muchas veces la crítica de la gente la hacía llorar; esto la llevó a investigar, a hacerse exámenes y tomar la decisión de realizarse el bypass gástrico. “Tenía que salir con mi papá para que me empujara en el momento de pasar la registradora de los buses, era frustrante”.

 

La EPS le cubrió la cirugía completa, que tuvo un costo de 19 millones de pesos, y fue realizada en la clínica Palermo en Bogotá, con el doctor Rami Mikler.

 

Andrea empezó pesando 112 kilos, y logró bajar en menos de 6 meses 44 kilos. Este resultado también se debe a que hasta el momento ha seguido al pie de la letra todos los cuidados sugeridos.

La dieta que le exigieron le baja la glucosa, lo cual hace que se desmaye con frecuencia; se le cayó gran parte del cabello, le cuelga piel de la parte superior de brazos, estómago y busto. Esto la compromete a someterse a otra intervención quirúrgica para retirar la piel sobrante.

 

Por otra parte, la recuperación es muy dolorosa, puesto que se crean gases en los pulmones por la anestesia. “El susto fue tan grande que pensé que me estaba infartando del dolor que sentía”, afirma Andrea.

 

Hay alimentos como la uva, la fresa, el mango, la papaya y la sábila que regeneran la piel, lo que evita que sobre piel después del bypass; pero cabe aclarar que son pocos los casos que no necesitan recurrir a otra intervención para el corte de piel sobrante.

 

Igualmente, entre otros cuidados, hay que tomar vitaminas y calcio de por vida, no consumir ciertas comidas, ni bebidas alcohólicas, porque el estómago tiende a quemarse y provocar gastritis.

 

Finalmente, siempre es conveniente recordar que no cualquier persona puede acceder al bypass gástrico, pues como toda cirugía, conlleva sus riesgos y contraindicaciones; por eso es fundamental consultar en las asociaciones médicas y asesorarse de especialistas y cirujanos reconocidos.