Bogotá, un cumpleaños bajo la lupa

Hoy se celebra el cumpleaños de la capital y al tiempo que el alcalde hace controvertidos anuncios, otros ven con preocupacion la falta de estabilidad del gobierno de Gustavo Petro.


 

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La frecuente e inesperada salida de colaboradores cercanos del Alcalde, como Antonio Navarro Wolff, exsecretario de gobierno, Daniel García Peña, exdirector de asuntos internacionales y  Eduardo Noriega, que se desempeñaba como secretario general de la alcaldía, entre otros, preocupan tanto a los ciudadanos como a los distintos sectores políticos, para quienes la “Bogotá Humana” se encuentra al garete y aún no demuestra solidez en su estructura.

Para Aurelio Suárez, excandidato a la alcaldía de Bogotá por el Polo Democrático Alternativo, el gobierno de Gustavo Petro comenzó mal desde la campaña electoral, momento en que “la ciudad pudo presenciar una campaña de un candidato que durante 6 meses prometía cosas imposibles y después llegó a implantarlas en la realidad de Bogotá, donde le fue todavía peor”.

Para Suárez, Petro presentó un Plan  de Desarrollo que desde el Polo, y con la exalcaldesa de la ciudad, Clara López, fue calificado como una quimera. “Hoy es el momento en que todavía no ha aterrizado, y además no ha podido consolidar un equipo de gobierno sólido”.

Para Suárez, en la administración distrital “lo que aparecen son medidas como parches, que al final no configuran una nueva estrategia para la ciudad, algunas todavía en experimentación y otras que parecen inviables”, con lo que para él representa que “el desenfoque inicial desde la campaña todavía no se ha corregido”.

Igualmente, para referirse a los cambios en la administración distrital, Suárez comparó la situación a la de un entrenador de fútbol, al que le toca hacer los tres cambios a los que tiene derecho en los primeros 15 minutos.

Hoy, a ocho meses del inicio de la Bogotá Humana, para el representante del Polo,  frente a las propuestas más sólidas, como la del cambio en el pico y placa y las rebajas en las tarifas de Transmilenio, “aún no se podría dar un juicio definitivo, de ahí para adelante no hay nada positivo que merezca ni siquiera un comentario”. 

Paul Bromberg,  exalcalde de Bogotá y  profesor del departamento de Física de la Universidad Nacional, manifestó que  la ciudad está en crisis y esto corresponde en parte a la salida de funcionarios importantes en la administración. Que “en ocho meses no se haya logrado conseguir un equipo de trabajo afecta los propósitos, además de la relación del Alcalde con sus secretarios, en la que desde afuera se puede ver que los que lo rodean le dicen una cosa y él (Petro) hace otra cosa”.

Para Bromberg el alcalde tiene que dar cumplimiento a una propuesta de gobierno que “fue hecha con las patas, con metas imposibles de cumplir, trata de forzar las entidades a hacer cosas que no se pueden y por esto el gobierno va  mal”.

“Uno de los  ejemplos es la baja de las tarifas en el transporte, tema en el que el Secretario de Hacienda se preocupa por el soporte para este plan y le cubre la espalda al alcalde con mucho riesgo político para él como funcionario”.

Asimismo, el exalcalde aseguró que la situación que atraviesa Bogotá hace parte de una dinámica de deterioro de Bogotá, y este gobierno “no la va a atajar”.

De esta forma, el académico es enfático en que el gobierno de Petro “no tiene aciertos a la hora de detectar problemas urgentes en la capital y que evolucionan hacia el deterioro. No hay ningún acierto, como sucede con la calidad de la gestión pública, con gigantescos costos generados por las actividades de los funcionarios, que se empiezan a comer el presupuesto” y además asegura que “el tranvía por la carrera Séptima es un error que simplemente aplaza las soluciones”.

Por otra parte, para el concejal Juan Carlo Flórez, de la Alianza social Independiente (ASI), en la capital existe una ruptura preocupante, entre las expectativas de la ciudadanía, que quiere soluciones concretas, y “el lenguaje completamente desenfocado de la realidad del Alcalde Mayor”.

“Mientras que las angustias de los bogotanos van en la vía del desorden de la infraestructura vial y  la inseguridad, la visión de la administración es distinta, como por ejemplo con la seguridad que percibe la Policía, que corresponde a una visión conjunta de la ciudad y no en territorios concretos” manifestó.

Flórez asegura que el Alcalde se concentra en cosas anecdóticas, como la situación de la Plaza de Toros –con la transformación que tuvo a escenario cultural-, y que existe un “divorcio entre una retórica lejana de la realidad del Alcalde y las angustias diarias de la ciudadanía”.

Además, el cabildante considera que Bogotá está en una etapa que es más allá de la crisis, debido a que  “la crisis en Colombia es el estado normal, infortunadamente”.

Para el concejal de la ASI, lo preocupante es que en Bogotá es necesario un gobierno con equipos capaces,  que reduzca la confrontación y aproveche los mejores talentos para resolver los problemas de la ciudadanía.

 Igualmente, el cabildante asegura que el problema está en que el alcalde se ha “atascado” en ver conspiraciones “hasta debajo de la cama, y en ser, como lo dijo uno de sus excolaboradores, un déspota”, situación que va más allá de la crisis y en la que  “si no se toma el toro por los cuernos se puede caer el jinete”.      

Por otro lado, los aciertos de Petro según Flórez estarían en las reflexiones en las que plantea que la primera infancia sea una prioridad.

Para la cabildante del Partido Liberal, María Victoria Vargas, la situación que vive la ciudad en la actualidad en materia administrativa, ha tenido dificultades en su conformación, como es el caso de la Secretaría de Gobierno, desde la salida de Antonio Navarro Wolff, o la más reciente, con la renuncia del secretario general de la Alcaldía, Eduardo Noriega.

Para la concejal, el Alcalde ha designado funcionarios que no cumplen con los requisitos para desempeñarse en sus cargos, como el comandante de Bomberos o el gerente del Fondo de Vigilancia, “situación que demuestra la ausencia de una persona que le dé al Alcalde la garantía de que los actos administrativos estén dentro de la legalidad”.

Para Vargas, el pico y placa ha sido un acierto, que con la rebaja en los índices de homicidios en la capital por la restricción del porte de armas, se  han convertido en las fortalezas de este gobierno.