Basura, hora cero

El alcalde Gustavo Petro adelantó la recolección de basuras para antes del 18 de diciembre, y 592 volquetas empezaron a recoger los residuos de la ciudad. La rústica medida durará algunos meses, mientras empiezan a funcionar carros recolectores especializados comprados por la Administración.

El alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, afirmó ayer viernes lo que hasta hace días no se creería podría ocurrir. 100 volquetas salieron a recoger residuos urbanos  en 617 puntos críticos de acumulación de basuras identificados  por la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos, Uaesp, el pasado 24 de noviembre.

 

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Días antes el Mandatario Local  había asegurado que “empezaría, con el Acueducto, a recoger las basuras que están en esos puntos, porque no vamos a dejar eso así. ¿Quién dijo que eso era a partir del 18?, eso es desde ya”. Decisión que se hizo realidad.

 

Para lograrlo, el alcalde tuvo que hacerse de sus armas legales y a través del decreto 570 de 2012, dotó a la empresa de Acueducto de un escudo contra las leyes nacionales, que evitan que la basura pueda ser recogida en esos rústicos vehículos recolectores. Hasta que lleguen 171 camiones compactadores que se alquilaron de Nueva York, y que según el alcalde “llegarán entre el 21 y 26 de este mes, hasta que llegue la flota comprada por 65 mil millones de pesos (sin IVA).”

 

El decreto, motivado en diferentes normas constitucionales, legales, distritales y de jurisprudencia, establece que el Estado de Prevención o Alerta Amarilla, será de cuatro meses en todo el Distrito Capital para prevenir la amenaza de afectación al medio ambiente, derivada de la transición en el modelo del servicio público de aseo.

 

En el marco de la declaratoria y como acción de contingencia, “se autoriza el uso de volquetas para garantizar la continuidad en la prestación del servicio público de aseo para minimizar eventuales impactos ambientales y sanitarios”, señaló el burgomaestre.

 

Además se le permite al Distrito la adopción de medidas policivas necesarias, como las contenidas en el Código Nacional de Policía, que permitirá tomas cualquier precaución, frente a los operadores privados que pretendan salir a recoger las basuras a partir del 18 de diciembre.

 

La flota completa de volquetas recolectoras está compuesta por 592 vehículos y para la operación de recolección, barrido y limpieza serán contratados 6000 operadores, que llegaron de las diferentes empresas privadas de aseo, por las “facilidades que les brindó la empresa de Acueducto”, así lo afírma Tarsicio Ramírez, uno de los orgullosos operadores que con traje verde, enmarcado con el logo de la campaña Bogotá Basura Cero, entró a formar parte del equipo de recolectores del acueducto.

 

Para Tarsicio, “el trabajo que le propuso el acueducto es mejor”, “tenemos mejores garantías”, aseguró, aunque también señaló que aún no tiene un contrato laboral director con la empresa Aguas de Bogotá, la filial del acueducto que será la encargada de cumplir con el derecho al  aseo de los bogotanos.

 

Sin embargo, el gerente de la empresa, Diego Bravo, dijo que “desean, los contratos ya sea firmados por nómina el próximo lunes”.

 

Para los habitantes del sector, en el que Aguas de Bogotá empezó su recolección,  la medida está muy bien tomada, pero desean que el alcalde Petro asegure “que las basuras no volverán a ser arrojadas allí”.

 

Una residente que vive junto a ese punto en el cual se recogieron las basuras, calle 137 con carrera 76, en la localidad de Engativá, le explicó a Confidencial Colombia que muchos ‘zorreros’ llegan hasta allí en las noches y arrojan los escombros y las basuras “sin que nadie se dé cuenta”, por eso para ella más allá de la recolección, se debe asegurar la no reincidencia.

 

Curiosamente, en ese mismo punto de la ciudad, una volqueta de la empresa recolectora Atesa, quien será la encargada de recoger las basuras en ese punto de la ciudad hasta el próximo 21 de diciembre, pasó sorpresivamente por el sector a recoger las basuras que estaban allí acumuladas. Aunque no lo hicieron por el desconcierto.

 

Pero,  antiguos compañeros se reencontraron y empezaron a analizar los pros y los contras de recoger las basuras para Aguas de Bogotá. Para los trabajadores de Atesa, “sólo hasta que el distrito pague la primera quincena se sabrá si en realidad es tan buena como dicen”. Mientras tanto Tarsicio se sentía contento porque el acueducto le prometió que no trabajaría más de ocho horas.

 

Con esta medida el alcalde Petro lanzó el primer golpe y demostró que el Distrito, así sea con volquetas, recogerá las basuras de la ciudad.