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Andrés Salcedo

La elegancia hecha voz, una pronunciación pausada, el mayor cónsul de Barranquilla en Alemania. Andrés Salcedo es uno de los locutores y periodistas colombianos que transcendieron en tiempo y lugar. Ninguna voz como suya pudo dejar una huella tan grande en una cultura tan fuerte dentro de Europa. Sus traducciones y narraciones en la TRANSTEL aún están guardadas en el alma de los alemanes y ya deben tener una parte especial en la historia de nuestro medios. Entrevista exclusiva Confidencial Colombia.

CC: Maestro Andrés Salcedo, es un honor, siempre quise entrevistarle. Gracias por atendernos.

AS: Hombe con mucho gusto, claro que sí. Puedes comenzar a bombardear!

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Usted fue uno de los primeros latinos poner su voz al servicio en español y alemán para la legendaria TRANSTEL. ¿Esta cadena fue la antecesora de la actual Deutsche Welle?

Es todo lo contrario. La DW es una emisora de radio que fue inaugurada cuando terminó la Segunda Guerra Mundial. Fue una posibilidad que pensaron alemanes que se tenía para anunciar las buenas nuevas de un país que renacía después de la guerra, que renacía de la ceniza y de las ruinas que dejó el terrible paso de las tropas de Adolfo Hitler por sus calles y por supuesto los bombardeos del enemigo, que este caso eran las Fuerzas Aliadas, que respondieron a la agresión nazi y a todo su poderío militar.

 

Alemania quedó destruida, toda su infraestructura dañada y con una economía que era igual a cero. La Deutsche Welle era entonces, la posibilidad de informarle a todo el occidente, a todos los países de Europa, de América Latina, de Asía, de Africa y norteamérica; que nacía un país que no tenía ningún interés en continuar, en continuar con las ideas nazistas. Que era un nuevo país basado en la paz, la concordia y la democracia. El país estaba dispuesto a unirse a los otros pueblos demócratas de occidente.

 

Las ondas de la emisora DW llegó a todos los puntos del planeta y con el tiempo decidieron hacer una campaña más cultural con la televisión. Tomar ese nuevo instrumento que  avasallaba el mundo entero. El dominio de la imagen, la posibilidad de que a los hogares llegara, no solo la voz, sino también la figura de un pintor o de un líder político. Y por supuesto la posibilidad de hacer cine. Estos fueron los argumentos para crear en 1964 la compañía TRANSTEL.

 

La cultura alemana sin duda, fue un bastión para los ciudadanos después del desastre de la guerra. ¿Qué es lo más valioso que le dejaron tantos años en ese país?

Bueno, yo salí de país Colombia ya con un oficio aprendido, con unas ideas claras que tenía, unos parámetros profesionales y me encontré con otra civilización, otra cultura, otro idioma, otra mentalidad. Entonces, al principio fue un choque cultural terrible, no lo niego hoy. Estuve a punto de regresarme a Espàña, donde vivía antes de ser contratado para la compañía DW. No soportaba nada, ni el clima, ni la mentalidad, ni la comida.                              .

Además yo noté cierta hostílidad de la gente. Con el tiempo descubrí que la discriminación al extranjero en determinados países, nace de una situación muy clara. Los griegos, en Atenas, culturalmente dominantes del mundo occidental, titularon a quienes no hablaban Ateniense como salvajes o ‘bárbaros’. Podía ser un hombre de Macedonia, de Georgia, pero si no hablaba el idioma de Atenas era llamado bárbaro.

 

Con el paso del tiempo yo me propuse a aprender alemán. Digamos que mi carácter, mi mentalidad, lo que me ha salvado en la vida, y no ha dejado atropellarme por las circunstancias, me llevó a preguntarme: ¿cómo así, no hablo alemán y por eso soy discriminado?. Entonces me propuse a hablarlo, me propuse aprenderlo. Y cuando lo aprendí pude ir al supermercado, hablar con la cajera y preguntarle cuánto valía lo que yo tenía en el carrito de la compra.

 

Después fui capaz de pararme en una esquina y charlar con un alemán sobre la situación política del país. Así, cesaron todas la discriminaciones que yo sentía. Entonces me di cuenta que lo mismo que ocurre a un emigrante en Estados Unidos, en Francia, en Inglaterra o en Italia, cuando no habla el idioma del país. Aclaro, no había una discriminación racial, era algo meramente cultural. Incluso, yo en Alemania pasaba por italiano o español. Todo el problema tenía como origen la dificultad para el idioma, porque yo al principio, intentaba hablar y me expresaba como ‘Tarzán’. 

 

Me propuse a hablarlo y fíjate que con el tiempo, me convertí en uno de los traductores de mayor demanda en el marcado mediático alemán. Traduje muchísimo cine, guiones de televisión, artículos y obras literarias. Esto te lo cuento porque es importante, para que las personas que lean esta entrevista lo sepan. Si tienen el deseo de ir a otro país, donde no se hable español, que se proponga a aprender el idioma o que tratne de aprenderlo a la mayor brevedad.


¿Qué tanto a cambiado Alemania, con respecto a aquellos años? 

Yo regresé e Alemania en el 2006 y me encontré con un país diferente, que no tenía nada que ver con el que yo había conocido cuando llegué en 1969 (risas), ¡cómo pasa el tiempo! Yo había salido de Colombia en el 66 y estuve en Nueva York. Luego fui a España, y de ahí, fui contratado por la DW para ir a cubrir unas vacaciones, y me quedé 21 años en Alemania.

 

Me encontré con una sociedad más abierta, más influida por otras culturas, un ciudadano alemán mucho más moderno, tanto hombres como mujeres. Yo siempre he sido un defensor de la juventud, porque es la que se encarga de virar en lo que entorpece, es la juventud la que barre con los prejuicios y la que acaba con las posiciones dogmáticas. Esta nueva Alemania me gustó mucho, de verdad.

 

Siendo barranquillero puro, cómo neutralizó el acento costeño? 

En la Deutsche Welle había una norma para todas las transmisiones en español. Y era que no se podía tener acento argentino, español o mexicano, porque ellos decían que eran acentos que estaban muy circunscritos a una zona del mundo hispánico. Entonces había que hablar un español que fuese de buen recibo en todas partes. Eso lo inventó la BBC con el ‘Atlantic accent’, o sea un inglés que fuera bien recibido en ambos lados del mar, tanto por los mismos ingleses y también por los países de la Commonwealth, como Australia por ejemplo. Esto te lo cuento para explicarte que yo no tengo ninguna dificultad para hablar un alemán o español neutro. Sin embargo, cuando llego a mi tierra a los cinco minutos estoy hablando totalmente costeño.

 

Maestro no puedo dejar de preguntarle por esa parte especial de su vida, donde tuvo la oportunidad de ser alumno de Umberto Eco, recientemente fallecido. ¿Cómo es esa historia?