Álvaro Uribe: el señor de la guerra

Cual títere de la extrema derecha norteamericana el expresidente colombiano Álvaro Uribe Vélez, declaró a la prensa en el mes de julio pasado  que  un armamento cubano que era transportado hacia la Republica Democrática y Popular de Corea, con el propósito de su reparación y retenido en Panamá para su inspección, en cumplimiento de las resoluciones de las Naciones Unidas sobre el control de armas  a este país asiático, estaba destinado para la guerrilla de las FARC-EP y que sería desembarcado en puerto ecuatoriano. [Opinión]

El objetivo está claro crear un ambiente al interior de Colombia donde los  medios de prensa, en su gran mayoría, le dispensan una tribuna especial al  ex mandatario y comenzaron armar una gran algarabía con tal noticia.  Lo más penoso  del caso es que inducen a su pueblo a creer semejante disparate y graves mentiras  insultando la inteligencia de la ciudadanía colombiana y a la opinión pública internacional. 

 

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Tuvo que salir  el presidente Juan Manuel Santos en un discurso en la activación de la Policía Metropolitana de Neiva y aclarar que el presidente panameño Ricardo Martinelli  le había llamado y dicho “el que está diciendo eso está loco, como se le ocurre decir semejante barbaridad”. En referencia a las declaraciones de Uribe que aseguraba conocer de unos supuestos mensajes que señalaba que las armas en el barco norcoreano procedente de Cuba detectadas en Panamá iban destinadas a Ecuador para entregarlas a las FARC.

 

Semejante información llevaba todo el veneno posible no sólo contra el proceso de paz y las conversaciones que se desarrollan en La Habana, también el objetivo de enrarecer las buenas relaciones de Cuba con el gobierno de Juan Manuel Santos Calderón y crear un manto de dudas sobre el gobierno del presidente  Rafael Correa y la obvia intención de buscar conflicto de este gobierno con el de Colombia

 

El rencor y odio de Álvaro Uribe hacia los países progresistas, antiimperialistas y dignos como el de Ecuador y Cuba le lleva a cumplir a pie juntilla las ordenes que recibe y  favorezcan  los intereses de la extrema derecha norteamericana, especialmente la petrolera, de la familia Bush, con cuyos operadores políticos  como lo son Roger Noriega y Otto Reich,  mantiene estrecha relaciones.

 

Cumpliendo con esas indicaciones del clan Bush el ex presidente colombiano Uribe Vélez desde hace mucho tiempo conspira contra el proceso revolucionario bolivariano que encabezó el comandante Hugo Rafael Chávez Fría, incluso durante sus ocho años de mandato, las aventuras de Uribe contra el gobierno de Venezuela lo llevaron a utilizar a sus amigos los  ex jefe del narcoparamilitarismo  Salvadore Mancuso,  Rodrigo Tovar (a) Jorge 40 y  Carlos Antonio Jiménez  (a) Macaco  hoy presos en cárceles norteamericanas, quienes han  dado a conocer  los vínculos y relaciones de Uribe Vélez, en las acciones violentas que la extrema derecha venezolana, apoyadas por las estructuras paramilitares colombianas desarrollaron contra el gobierno de Chávez.

 

Las declaraciones del presidente Juan Manuel Santos en entrevista con  Darío Arismendi, reconociendo que tiene información de la conspiración  de Álvaro Uribe Vélez contra su Gobierno y contra el gobierno bolivariano de Venezuela en plena concertación con la extrema derecha norteamericana, el golpista hondureño Roberto Micheletti y  el terrorista de origen cubano Luis Posada Carriles radicado en Miami es una grave acusación y apegado a derecho debe ser procesada y llevada a la justicia para actuar legalmente contra los individuos que intelectual y materialmente han causado tanto daño, no sólo a Venezuela, también a Colombia, Ecuador y Cuba.

 

El mandatario neogranadino señaló que Uribe Vélez desde que inició su gobierno viene conspirando para hacer fracasar  los diálogos de paz que se adelantan en La Habana entre las FARC-EP y su Gobierno y que le ha hecho mucho daño a Colombia. Estoy en parte de acuerdo con el presidente Santos, pero diría que desde hace muchos años, casi treinta años el señor Álvaro Uribe Vélez, viene haciéndole daño a su pueblo téngase en cuenta los siguientes  pasos desde que Uribe Vélez se vinculó a la política en su natal Antioquia.

 

En la década del 80 y siendo designado alcalde de Medellín por el entonces presidente Julio César Turbay Ayala,  hizo  política junto al capo del Cartel de Medellín, Pablo Escobar en la denominada campaña  “Medellín sin Tugurio”. Siendo senador de la República  promovió la ley 100 que dio inicio a la privatización de la Salud  y que de hecho  se benefició al convertirse en el accionista principal de Saludcoop y Cruz Blanca.

 

Cuando  ejerció como  gobernador  de  Antioquia promovió junto a parlamentarios de  extrema derecha  la ley para legitimar la conformación de las llamadas Cooperativas de Seguridad Privadas (CONVIVIR) las que se convirtieron en la piedra angular del narcoparamilitarismo en Antioquia y el Magdalena Medio. Fue en ese periodo que se llevaron  a cabo las masacres de campesinos señalados de comunistas o auxiliadores de la guerrilla en los municipios que forman parte del Urabá antioqueño, y llevados a cabo por los jefes de estas bandas criminales  Fidel y Carlos Castaño.

 

A partir  del anunciado interés del candidato presidencial Andrés Pastrana Arango de iniciar un proceso de diálogo y negociación de paz con la insurgencia y especialmente con las FARC-EP,   el  entonces gobernador de Antioquia  Álvaro Uribe desarrolló una campaña feroz contra ese anunciado  proceso.   Concluido su mandato departamental viajó a Londres e hizo estudios en la Universidad de Oxford  y a su regreso inició su carrera por la candidatura a la presidencia de la República  declarándose total enemigo de las conversaciones que en esa época se adelantaban en San Vicente del Caguan.

 

Una de sus primeras acciones fue dividir y traicionar a su Partido y fundar un movimiento político denominado Primero Colombia,  que contó con el apoyo de la derecha  liberal y conservadora  corrientes internas que criticaban  al gobierno de Pastrana por el proceso de paz que había iniciado el 7 de enero de 1999 con la FARC-EP.  Cuestionando especialmente haber aceptado la desmilitarización de cinco municipios en el sur del país.

 

La supuesta falta de avances en los diálogos que sostenían Gobierno y Guerrilla en la mesa de negociaciones, fue base fundamental para alimentar una diabólica campaña que iba acompañada del accionar militar del paramilitarismo en el Magdalena Medio,  Antioquia y buena parte de la costa atlántica, el apoyo de estos sectores a la candidatura de Uribe Vélez mediante la intimidación, el desplazamiento, las masacres y el terror, e incluso el fraude lograron que este alcanzara la presidencia en las elecciones de mayo del  2002.  Ese triunfo de Uribe Vélez fue posible, y así lo atestiguó  Salvatore Mancuso, jefe narcoparamilitar extraditado a Estados Unidos, al declarar al periódico El Tiempo de Bogotá en mayo del 2011 que “gracias al apoyo económico, político y militar, de las llamadas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) Uribe ganó la presidencia”.


El balance de sus ocho años de mandato trajo a Colombia varios efectos negativos para el país, en primer término la entrega de su independencia y soberanía a los Estados Unidos al mantener con ellos una relación de dependencia en el orden político, económico y militar, ello explica el establecimiento de fuerzas militares estadounidense en más de 7 bases militares, bajo el pretexto de combatir el narcotráfico, pero es muy difícil sostener que tal despliegue bélico se realiza para el combate al narcotráfico.

 

En el orden económico la profundización del modelo neoliberal que ha actuado en contra de la pequeña y mediana industria, incluso algunas de carácter nacional, el desempleo y la privatización de buena cantidad de empresas del Estado que han pasado a manos de  transnacionales norteamericanas, el ingreso de empresas norteamericanas para explotar tierras minero-energética, incluso allanando tierras ancestrales que ha provocado enfrentamientos con las poblaciones originarias.

 

Durante el gobierno de Uribe se elevó a un nivel impresionante la violación a los derechos humanos, ténganse en cuenta que en los dos periodos  presidenciales y mediante la mal llamada “seguridad democrática” fueron asesinados más de 3000  jóvenes inocentes que eran hechos prisioneros por las fuerzas militares, y luego de asesinarlos les vestían con uniformes y los presentaban como guerrilleros muertos en combate también conocidos como “falsos positivos”.  Informaciones de ONG de Derechos Humanos nacionales e internacionales señalan que en este periodo existen  cerca de 70, 000 mil personas desaparecidas y 3 millones de desplazados de los 5 millones que hoy admiten las instituciones gubernamentales existen en Colombia. 

 

Más de 300 líderes sindicales han sido asesinados y hay más de 8 mil presos políticos en las cárceles acusados de guerrilleros, mientras que las FARC y el ELN admiten la identidad de solamente un millar de sus miembros. O sea que hay unos 7 mil presos se saben que son militantes de organizaciones populares o  de izquierda o simplemente por mantener una posición política opositora.

 

Este es el balance de un gobierno que llevó a su población a una verdadera catástrofe en el orden económico, político, social  e incluso militar, pues la opinión pública debe saber que el Plan Patriota que comenzó a desarrollarse en el 2003 fue un verdadero fracaso,  militarmente la guerrilla no fue derrotada, lo verdaderamente objetivo es que el gobierno de Uribe  ni debilitó a la guerrilla, ni  pacificó el país, ni resolvió el  libre tránsito  por las carreteras  colombianas. Fue la guerrilla de las FARC-EP  las que desde el 10 de enero del  2002 aun antes de que se cancelaran las conversaciones con el Gobierno decidió retirar a la profundidad de la selva a sus  frentes guerrilleros,  columnas y fuerzas y pasaron de la guerra regular a la guerra de guerrilla y hasta hoy han mantenido sus fuerzas  en constante movimiento. Ello eliminó prácticamente  sus incursiones y retenes  en las carreteras por lo cual Uribe no puede adjudicarse como un éxito de su Gobierno el libre tránsito  de la población.

 

La muerte natural del Jefe de las FARC Manuel Marulanda, y el criminal bombardeo al campamento de Raúl Reyes en territorio ecuatoriano en franca violación al derecho internacional y las posteriores caída de los comandantes Iván Ríos, Jorge Briceño Suárez y Alfonso Cano, no afectaron el curso de acción de la guerrilla y demostraron tal organicidad que resulta muy difícil admitir la debilidad de dichas fuerzas guerrilleras.

 

Sus declaraciones a la periodista Diana Calderón meses atrás, están bien orientadas a desinformar a la opinión pública, cuando decía que durante su gobierno se habían desmovilizado entre 17 o 18 mil guerrilleros, de haber sido cierta esa cifra, la guerrilla se hubiera extinguido y por otras parte donde están esos reinsertados?…

 

En el orden internacional Uribe provocó el aislamiento de su país en América Latina y el Caribe,  su accionar provocador contra los países vecinos en especial el de Venezuela y Ecuador, países amenazados militarmente, política bélica de la cual no es ajena y existe la posibilidad de un accionar contra Brasil, Argentina e incluso Perú, en ese marco se insertaba el Plan Colombia o lo que el presidente W Busch denomino la Iniciativa Regional Andina. 

 

Tiene razón el presidente Juan Manuel Santos,  el accionar conspirativo del expresidentes Álvaro Uribe Vélez, debe ser tomado muy en serio porque este está apoyado por una extrema derecha radical norteamericana que ya ha demostrado sus colmillos criminales y bélicos en Irak, Afganistán, Libia y ahora en Siria, de allí la necesidad de fortalecer la unidad latinoamericana y caribeña frente a las acciones desestabilizadoras que involucra al ex presidente colombiano  Álvaro Uribe Vélez.

 

(*)  (Periodista, politólogo cubano y analista internacional)