Alojamiento para separados, creciente mercado hotelero

Los separados, hombres y mujeres que deciden divorciarse y en ese momento coyuntural no quieren tomar decisiones apresuradas para organizar de nuevo su vida, pero necesitan  solucionar de manera inmediata las necesidades logísticas del día, forman parte del reciente nicho del mercado hotelero. 

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Uno de los programas complementarios de bs Rosales, edificio de  vivienda turística de la cadena Germán Morales e Hijos  ubicado en el exclusivo sector de Rosales (carrera 4ª con 71), es el de las personas recién separadas.

 

Por ello, decidieron complementar los servicios y crear un programa especial con  un equipo encargado de atender las necesidades básicas que una persona tiene resueltas en su casa. Allí, señala Claudia Abadia, directora del lugar, las personas tienen todo mientras deciden cuál va a ser el nuevo rumbo de la vida: apartamento amoblado bien ubicado, desayuno, lavado diario de cinco prendas gratis, compra del mercado, TV Cable, administración, gimnasio, parqueadero, empleada y,  además, la opción de las habitaciones  comunicadas, en las cuales pueden alojar a sus hijos el fin de semana.

 

“bs Rosales está diseñado para las largas estadías. Aquellas provenientes del turismo corporativo con ejecutivos que requieren varias semanas pero desean hospedarse en un formato más completo que un hotel, porque además traen a su familia. Pero desde que abrimos, y aunque lo teníamos considerado, el segmento de las personas que se separan ha demandado nuestros servicios en forma creciente”, expresa Abadia.

 

Algunas de las personas alojadas, con aproximadamente uno o dos meses de estadía en bs Hotel, hablan de la ubicación estratégica del lugar por la cercanía con sus lugares de trabajo y de la comodidad y facilidad que les brinda el sitio en momentos como la separación.

 

 

Ricardo, gerente financiero (Nombre cambiado por seguridad de la persona)

 

Llevo en el hotel un par de meses y lo encontré buscando un lugar que me quedara cerca de donde vivía con mis hijos en mi matrimonio, un lugar central y bien ubicado y cómodo.  

 

Salir de mi hogar sin tener que estar pensando a las carreras en irme a buscar arriendo, un apartamento y todo lo que eso implica, búsqueda de muebles y todo para que mis hijos se sientan cómodos en su nueva casa con el papá, han sido algunas de las facilidades que me ha brindado este lugar.

 

Tiene hasta cierto punto, ambiente de hogar. Tienen todo, como cocinar, lavado de ropa, puedo recibir visitas, estar con mis hijos y hacer mi vida normal y en la forma menos traumática posible después del cambio que implica la separación.    

 

Luisa, trabaja en una entidad financiera (Nombre cambiado por seguridad de la persona)

 

Voy a cumplir ya casi dos meses aquí. Yo vivía en la zona. Cuando decidimos dar el paso con la persona que yo estaba casada, nos tocó a ambos buscar un sitio donde vivir. No tenemos hijos, no alcanzamos a tenerlos. Tengo en Bogotá a mis padres pero realmente no quería irme para allá, porque no quiero preocuparlos y tampoco me parece que sea la forma como debe ser.

 

Traje para hotel lo que pensé era necesario en materia de ropa porque aquí está todo lo que uno necesita. Es cómodo, es tranquilo, discreto y no tengo que pensar en nada. El resto de mis cosas las tengo guardadas en una bodega, con una empresa.

 

El golpe ha sido duro aunque fue de común acuerdo. La verdad yo quería llegar a un sitio donde no tuviera que hacer nada, en el que nadie me preguntara nada. Si me iba para donde mi mamá, me iba a preguntar todos los días qué quiero desayunar, por qué no como, y aquí sí quiero desayunar desayuno, siempre está listo. La verdad me soluciona todo.

 

Aquí tengo como un pequeño apartamento. Me ha parecido maravilloso porque además lo atienden a uno como en la casa, nadie le pregunta a uno qué le pasa, pero se siente uno bien, acogido, como protegido.

 

Aquí hay un mini gimnasio, puedo hacer todo lo que estaba acostumbrado a hacer sin tener que montarlo, así que esa parte le da a uno mucha tranquilidad. Y ya llegará el momento en que, en un par de meses, decida volver a armar mi casa. Por ahora esto me ha parecido de no creer.