Alboroto por las encuestas

Avanza la campaña y empiezan a aparecer encuestas por doquier publicadas con gran despliegue. Al tiempo que salen a la luz publica crece la incertidumbre ante la variedad de los resultados. 2011-07-12 Ayer el día estuvo alborotado por una de ellas. La que publicó el diario El Tiempo que se titulaba “triple empate” y que daba cuenta no solo de que Enrique Peñalosa tiene varios candidatos que lo están alcanzando en el favoritismo, sino que dejaba por el suelo las cifras de antaño que ponían al ex Presidente Álvaro Uribe en una delantera inalcanzable que reafirmaba la duda sobre su posible aspiración.

Pero la algarabía del resultado quedó atrás y pronto se convirtió en una cadena de rumores que indicaban que la ausencia en la ficha técnica de la empresa, medio o campaña que había “encargado” la encuesta, levantó sospechas que llevaron a afirmar a algunos que la encuesta pertenecía a una de las campañas políticas y que el diario habría omitido esa información.

¿Por qué puede surgir esa duda? En época electoral, y sobretodo en comicios regionales, las firmas encuestadoras hacen su agosto. Todas, las multinacionales, las más tradicionales y las que apenas aparecen en el mercado se juegan su prestigio y cada una, con el paso de los años, va creando un rastro de aciertos y desaciertos que les ayuda a tasar el monto de sus tarifas.

Los medios de comunicación se pelean por lograr que una encuesta les arroje alguna primicia electoral dentro del competido cubrimiento de las campañas políticas. Así que para tener una encuesta científicamente bien realizada con las exigencias técnicas que garanticen la medición real de la intención de voto, se conforman las llamadas “grandes alianzas” en las que distintos medios de radio, tv y prensa se unen para compartir gastos y sacarle el jugo a la estadística política, que con el paso de los días hacia la elección se convierten en un suculento plato para los ciudadanos.

Pero también las campañas hacen sus propias encuestas para poder guiar las estrategias y las acciones proselitistas. Como no hay mucho de donde escoger, contratan los servicios de las mismas encuestadoras que los medios, debido a la oferta existente.

Éstas usualmente se consideran muy reservadas y de conocimiento reducido en un staff de campaña y los medios usualmente no las conocen, o si lo hacen por sus fuentes, no pueden especular con los datos ni publicarlas sin aclarar el origen de las mismas, dado el impacto que en una elección pueden tener los resultados.

El alboroto de las encuestas ya comenzó y sirve convertirse en un lector con lupa para no perder de vista que cuando sale una encuesta, hay que creerle, pero sin dejar de pensar en el dicho popular, de que la encuesta la gana el que la paga.