Agua dulce. Más escasa de lo que parece

Carlos Naranjo ingeniero químico y director de sostenibilidad de la empresa de servicios ambientales Gaiga, habla sobre el recurso más preciado que tiene el planeta Tierra y cómo está ubicada Colombia a nivel mundial en el tema hídrico.

Colombia pasó del puesto 4 al 24 en disponibilidad hídrica a nivel mundial y alberga la zona más contaminada por mercurio en todo el planeta. La región del bajo Cauca antioqueño es una de ellas. Aunque el país todavía no reporta  zonas de estrés hídrico, la presión sobre el recurso aumenta  y se requieren mayores esfuerzos  para garantizar su disponibilidad y calidad, afirma Naranjo.

 

El agua  es uno de los más importantes entre el abanico de los recursos naturales. Según el ingeniero Naranjo, existen muchos intereses sobre el agua, “más hacia la disponibilidad que hacia la calidad”, ya que, las tres cuartas partes del planeta son agua, pero solo el tres por ciento corresponden a agua dulce  y, de esta cantidad el dos por ciento es agua congelada presente en los glaciares y  el 0,3 por ciento son aguas superficiales.

 

Un tema preocupante sobre este recurso es la contaminación, pues las aguas reciben una gran cantidad de materia contaminante al paso de las zonas agrícolas y urbanas, esto hace que en el mundo mueran más 25.000 personas por escasez y por aguas contaminadas, cobrando más vidas por esta razón que por  las guerras.

 

Colombia no está alejada  de este problema, si bien es cierto que todavía no existe dificultad en la adquisición del recurso, pasó a ser 24 a nivel mundial en reservas que permitan disponer del agua. Esta clasificación se da cuando se mide  el índice de estrés hídrico, por ejemplo, en  África existe una disponibilidad menor a 500 m3 por habitante- año.

 

En el país se sitúan regiones de baja disponibilidad por encima incluso de 2.7000 m3, esto es bueno cuando se analiza el índice de consumo del agua, especialmente, cuando se encuentra mayor concentración de personas como en el caso del Valle de Aburrá en Antioquia. Es decir, esa región no tiene agua y para abastecerse tienen que traerla de diferentes municipios cercanos. Asimismo, sucede con Bogotá con el sistema  de Chingaza.

 

“De ahí, la preocupación de los gobiernos locales para ver cómo se protegen los acueductos, y la regulación cada vez más restrictiva del uso de agua para las industrias, porque si no se racionaliza el recurso a futuro va a haber problemas”, señala Carlos Naranjo.

 

Uno de los sectores que afecta el recurso hídrico es la producción de alimentos, dividida en dos sectores: la agricultura y la ganadería. El ganado es un tema de preocupación mundial  “la huella de carbono de la ganadería aporta 18 por ciento del total de las emisiones  del planeta, muy por encima de los que producen los vehículos” dice Naranjo.

Por otro lado, está la agricultura, ya que esta demanda  grandes cantidades  de agua para el cultivo de “forraje o granos”. Por ejemplo, un kilo de carne necesita 15.000 litros de agua, según calcula el WaterFootprint Network. En Colombia, la huella hídrica generada por la ganadería también es alta porque somos un país que consume carne, en promedio 50 kilos al año por habitante.

 

Otro tema que preocupa a las personas que están alrededor del cuidado y la preservación del agua es la producción de los biocombustibles que mueven vehículos. Naranjo agrega que  “en algunos casos, como el etanol de caña de azúcar, la producción ha mostrado que resulta favorable para el planeta porque es más eficiente desde el punto de vista de la energía. Sin embargo, en un estudio realizado en Estados Unidos en 2009, que investigó los impactos asociados a la producción de etanol con el maíz, se evidenció que para producir una unidad de energía de etanol de maíz se requerían 1.4 unidades de energía fósil. Esto resulta siendo un contrasentido porque la idea de los  biocombustibles es producir recursos energéticos de fuente renovable que reemplacen a los combustibles fósiles”.

 

 

Allí, también, se incluyen entre otras, técnicas de reforestación y protección de los bosques, teniendo en cuenta que el 70% de la destrucción de los bosques en el país se atribuye a la ganadería según reporta el Dane. Además, se trabajan estrategias de protección para evitar el paso del ganado y la contaminación de las aguas, la reducción de herbicidas en pastizales y el uso controlado de antibióticos.

 

Amenazas  para el agua en Colombia

 

En Colombia hay varias industrias que atentan con la pulcritud del agua. Están las curtiembres, ya que en su proceso utilizan cromo hexavalente y estos residuos generalmente terminan en los cuerpos de agua. La minería artesanal también causa grandes impactos por el uso y contaminación que producen el mercurio y el cianuro.   

 

“En el país la minería y la tala ilegal de bosques, se han convertido en renglones de ilegalidad que pasan por encima del narcotráfico. Estos fenómenos no solo generan corrupción y violencia, sino, además efectos devastadores en la población como las malformaciones genéticas. En materia de cultivos, las mayores amenazas provienen del uso de pesticidas, herbicidas y fungicidas. Y a nivel urbano, el problema más grave son los vertimientos domésticos. En una ciudad como Bogotá, con casi nueve millones de habitantes, se ejerce una importante presión sobre el recurso” agrega Naranjo.

 

 

Finalmente, Carlos Naranjo, dice que la regulación y la preservación del buen uso del recurso hídrico, también dependen  de las personas “es un tema de cultura y concientización. Es común que muchos indígenas vivan en armonía con el medio ambiente y que le causen menos daño porque saben que eso va en su contra. Todas las personas deben ser conscientes de los daños e impactos que causan su comportamiento, sin que eso deba ser elevado a una Ley”.